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Loly Lora atiende el Bar Victoria, ubicado en la plaza de la Catedral, en Teruel, a primera hora de la mañana del miércoles

"Da gusto quitársela": los turolenses muestran cierta alegría y alivio al poder quitarse las mascarillas

En los bares y restaurantes apenas notaron diferencias de comportamientos respecto a días anteriores a la entrada en vigor de la medida
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El final de la mascarilla en interiores fue recibido este miércoles con cierta alegría y alivio por parte de la mayoría de los turolenses después de casi dos años de uso obligatorio, aunque todavía fueron muchos los que se mostraron cautelosos y optaron por mantenerla.

“Da gusto quitársela y poder volver a ver los rostros”, aseguró Fabián Rojas, quien añadió que no le genera temor porque entiende que el sistema inmunológico de la mayoría de las personas está preparada para hacer frente al virus, bien porque ha pasado la enfermedad o porque ha sido vacunada. “Lo importante es que no tengamos que volver a usarlas”, zanjó mientras tomaba el primer café de la mañana.

A su lado, Tawab Ghaznawi también se mostró “feliz” por el fin de las mascarillas y aseguró que sus cuatro hijos irían al colegio sin ellas a no ser que los responsables educativos o sanitarios les obligaran a usarla.

Loly Lora, que regenta el bar Victoria ubicado en el centro de Teruel, destacó la medida como “positiva” porque cree que es “una señal de que la pandemia toca a su fin”.

En los bares y restaurantes, apenas notaron diferencias en el comportamiento de sus clientes durante la jornada del miércoles dado que eran muy pocas las personas que, en las últimas semanas, mantenían la mascarilla aunque no estuvieran consumiendo.

No obstante, todavía hay quienes sí lo hacen, como un grupo de amigas, todas mayores de 70 años, que apostó por la seguridad en su almuerzo semanal en un céntrico establecimiento alcañizano. “Todavía no nos fiamos y preferimos protegernos”, afirmaron.

Entre los propietarios, hubo quienes decidieron asimismo mantener el cubrebocas como medida de prevención para sí mismos y para sus clientes.

Centros educativos

Los centros públicos educativos amanecieron con la incertidumbre de que iba a suceder a la llegada del alumnado. Y es que la dirección general de Personal del departamento de Educación, Cultura y Deporte envió el martes una circular en la que recomendaba mantener el uso de la mascarilla en espacios cerrados y de uso compartido, especialmente en aulas, laboratorios y salas de reuniones y trabajo, además de la ventilación frecuente y la higiene de manos.

Este miércoles, estaban a la espera de recibir nuevas recomendaciones del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales tras la publicación del Real Decreto. Entre tanto, la mayoría del profesorado y del alumnado optó por mantener la mascarilla durante la jornada lectiva.
 

Usuarios de un gimnasio de Teruel practican actividades deportivas sin mascarillas tras su retirada en interiores


Desde la Escuela Municipal de Música Antón García Abril Ciudad de Teruel, comunicaron asimismo al alumnado que la administración educativa “recomienda, pero no obliga” al uso de la mascarilla en espacios cerrados.

Ayuntamiento de Teruel

El departamento de Personal del Ayuntamiento de Teruel, a la vista del real decreto y tras consultar al Servicio de Prevención, únicamente hizo la “recomendación” de utilizar las mascarillas cuando no se pueda respetar la distancia de metro y medio entre personas y recordó que, en el caso de que haya una mampara, esa distancia no es necesaria.

Así pues, el consistorio dejó “a la elección de cada empleado el uso de la mascarilla en el interior de las dependencias municipales”. La mayoría de las personas que accedían a las dependencias municipales portaban el cubrebocas, así como quienes lo hacían a la cercana oficina de Correos. En este caso, la empresa sí obliga a sus empleados a hacer uso del mismo.

De igual forma, la mayoría de las grandes empresas instaladas en el territorio optaron por la prudencia y, de momento, mantuvieron el uso de la mascarilla durante la jornada laboral.

Las dudas sobre la conveniencia de utilizar la protección en el interior de los centros deportivos quedó patente durante toda la mañana. “Los usuarios nos preguntaban si podían utilizar las máquinas sin mascarilla. Hasta ayer, era una lucha diaria que se la pusieran, pero ahora cada uno puede tomar su decisión”, comentó una trabajadora de un gimnasio alcañizano.

Como portavoz de los centros deportivos turolenses, José Catalán indicó que “los usuarios tenían ganas de quitársela, sobre todo en las actividades de alto rendimiento, que demandan mucho oxígeno y para las que supone un lastre”. “Es un alivio después de tantos meses de restricciones”, confesó.

En estos espacios, que suelen ser amplios y contar con una buena ventilación, han optado por mantener la distancia de seguridad entre los usuarios, a los que recomiendan utilizarla cuando esto no sea posible, al igual que a los monitores que tengan que corregirles.

Ventas al alza en el Bajo Aragón

El fin del uso de las mascarillas puede suponer un duro golpe para las farmacias, que verían reducida la venta de uno de sus productos estrella desde el inicio de la pandemia de coronavirus.

Sin embargo, el paso de la Semana Santa todavía está dejando huella en las farmacias del Bajo Aragón: “Después de Semana Santa, que nadie ha llevado mascarilla, llevamos dos o tres días volviendo a vender”.

El ritmo de compra no ha descendido, por el momento. “Pensábamos que esta noticia podía ser el fin de la venta de mascarillas, pero durante estos días estamos viendo que la gente todavía quiere llevarla por precaución”, aseguró una farmacéutica alcañizana.

Este comportamiento se debe, advirtió, a un posible repunte de casos que llegará entre esta semana y la próxima como consecuencia de las festividades y que comienza a notarse en los establecimientos de la capital bajoaragonesa. “Los tests de antígenos van que vuelan. Estos últimos días hemos vendido una barbaridad”, añadió.

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