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El mercadillo medieval abre con un 20% menos de puestos y el temor a una bajada notable de ventas El mercadillo medieval abre con un 20% menos de puestos y el temor a una bajada notable de ventas
Carolina Enguita se dedica a la fabricación y venta de instrumentos y juguetes con caña

El mercadillo medieval abre con un 20% menos de puestos y el temor a una bajada notable de ventas

Los comerciantes creen que el cambio de fecha y las lluvias provocarán una caída de visitantes
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Cruz Aguilar

El cambio de fecha y, sobre todo, el mal tiempo, pueden perjudicar a los puestos del mercado medieval instalados con motivo de Las Bodas de Isabel. Así lo explicaron este viernes algunos de los vendedores, quienes aseguraron que tampoco favorece la situación de inestabilidad a nivel de europeo ni la huelga de los transportes, que han generado una sensación de miedo entre la población que, posiblemente, reducirá el gasto.

A todos estos inconvenientes se suman que seguimos en situación de pandemia, aunque en este sentido la mayoría de los ambulantes consideran que los ciudadanos han superado el temor y apuestan por una vuelta real a la normalidad. De hecho en los puestos de alimentación las degustaciones son habituales.

Todos estos motivos están detrás de la reducción de un 20% en el número de puestos del mercadillo, que han pasado de los 250 de otros años y previstos para este, a un total de 200, según explica la responsable de la organización del mercadillo en la Fundación Bodas de Isabel, Mapi Hernando.
 

 Adoraceli Díez, atendiendo este viernes por la mañana a una clienta en el puesto que tiene instalado junto a la Fuente de Torán, donde vende embutidos de Astorga


El mercadillo ocupa el mismo espacio que en años anteriores y, aunque en este 2022 hay menos jaimas, esos huecos se han quedado vacíos. Hernando especifica que han detectado un gran interés por parte de los vendedores para asistir a las Bodas y recuerda que  una de las últimas ferias en la que participaron muchos de ellos fueron as fiestas medievales de 2020 “y prácticamente hasta ahora no han retomado la actividad”, dice.

La zaragozana Carolina Enguita es una de las vendedoras que se han visto muy afectadas estos dos años por la pandemia. Se dedica a la creación de juguetes e instrumentos con caña y a su venta en ferias. Esa actividad se vio suspendida por la situación sanitaria, al igual que los talleres en colegios e institutos que eran otra de sus fuentes de ingresos. “Han sido dos años que hemos aprovechado para crear cosas nuevas porque al final quien se dedica a esto sabe reconducir su trabajo en función de las circunstancias”, comenta.

Adoraceli Díez es de Valladolid,  vende embutidos y quesos de Astorga y es otra de las veteranas del mercadillo medieval de Teruel, al que acude desde hace dos décadas. En su opinión el cambio de fecha va a afectar sustancialmente a las ventas puesto que el hecho de que se haya desvinculado de la celebración de los enamorados hará que venga mucha menos gente de fuera.

Repiten

Aunque la mayor parte de los puestos repiten de otros años, entre las tabernas hay alguna que se estrena en este 2022. Miguel Ángel Payá, que es de Murcia, comenta que es el primer año que acuden y matiza que la noche del jueves estuvo muy floja, aunque aspiran a que a lo largo del sábado y del domingo haya mucho más ambiente. Su puesto

En el otro extremo del viaducto, junto a la plaza de San Juan, está la taberna regentada por varios hosteleros de linares, en Jaén, dónde Guillermo Martínez García asegura que la feria turolense siempre ha sido buena. Confía en dar también este año un buen número de comidas porque, recalca, a la gente se le está quitando el miedo. En su opinión afectara mucho más la lluvia qué dice pronostican para hoy, sábado.
 

Ignacio Rodríguez en su puesto de Barquillos El Capotico


Ignacio Rodríguez, de Barquillos El Capotico, de Olite, recorre todo el territorio nacional con sus productos garrapiñados y asegura que la feria de Teruel es, junto con la de Burgos, la que más control sanitario tiene de toda España.

Indica que los controles miran todo tipo de detalles, desde el interior del puesto a las bolsas, que deben de ser de uso alimentario. Lleva unos cuatro años viniendo a Las Bodas de Isabel y confía a que las ventas sean buenas: “A ver si el tiempo aguanta”, dice mientras toca la madera de su puesto de venta.

En su opinión el cambio de fecha puede repercutir en negativo porque “es justo después de las Fallas y los valencianos, que siempre venían mucho, ya se lo han gastado todo”, dice. Confían en que 2022 sea un buen año de ferias y recuperar las 50 a las que acudió en 2019. El año pasado fueron 25 y en 2020 apenas 10.

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