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La escenificación en las calles de la leyenda de Los Amantes vuelve con Las Bodas tras el paréntesis del covid La escenificación en las calles de la leyenda de Los Amantes vuelve con Las Bodas tras el paréntesis del covid
Aunque con menos gente que en otras ediciones anteriores a la pandemia, el ambiente de Las Bodas en las calles de Teruel es muy animado. Bykofoto / Antonio García

La escenificación en las calles de la leyenda de Los Amantes vuelve con Las Bodas tras el paréntesis del covid

La climatología adversa resta presencia de público, pero el programa de actos se desarrolla con el mismo rigor e ilusión de antes
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Una Isabel de Segura que “está hecha un lío” contrajo este viernes matrimonio con don Pedro Fernández de Azagra. Confusa y aturdida ha sido víctima de un sortilegio, pero los hermanos pequeños de Diego de Marcilla no entienden por qué la joven no le ha esperado. La que sí lo tiene claro es Doña Elfa, cuñada de Pedro, que ha contratado los favores de Marilengua y Adela para que la de Segura acepte contraer matrimonio. Con este planteamiento volvió el viernes a celebrarse la boda de Isabel de Segura, una de las escenas más destacadas de la recreación medieval. Y ya van 26 ediciones, aunque la del año 2021 fuera virtual, debido a la pandemia provocada por la covid.

Desde el viernes vuelve a desarrollarse en la calle. Con menos gente que las últimas ediciones de antes de la pandemia pero con mucha ilusión por volver de nuevo a la calle, aunque sin olvidar a los que ya no lo pueden hacer.

Desde el jueves por la noche Teruel vuelve a ser una villa del siglo XIII. Mercaderes, jaimas, campamentos y abadías rememoran la época medieval y sumergirse en ella es distanciarse por unos días de una difícil realidad para muchos para volver de nuevo el lunes con fuerzas renovadas al siglo XXI.

En un año especial, el de la vuelta, la Fundación Bodas de Isabel y el Ayuntamiento de la capital han organizado una amplio programa de actividades con más de 60 actos, que se han adaptado a las circunstancias tratando de ampliar espacios y de ofrecer comodidad al público asistente.

Valoración inicial

La alcaldesa, Emma Buj, valoró las primeras horas de esta edición como las de las emociones. “Nos mirábamos a los ojos y sin decir nada entendíamos que habíamos vuelto, ese es el sentimiento que hemos tenido en estas primeras horas”, dijo y recordó que esta fue la última gran fiesta que se celebró antes del confinamiento y una de las primeras que vuelve a la normalidad.
 

Los preliminares de la boda de Isabel de Segura. Bykofoto / Antonio García


Buj se congratuló de volver a ver la ciudad llena de turistas en esta edición que cambió de fechas para que la situación epidemiológica mejorara. Reconoció que la fiesta no está todavía al cien por cien pero “con la decisión de volver a celebrar una edición presencial queríamos activar la economía de la ciudad y volver a transmitir alegría con este tipo de eventos”.

Un evento que aspira a ser Fiesta de Interés Turístico Internacional, como subrayaron desde la Federación de Grupos de las Bodas de Isabel, durante la entrega del Tirwal de honor, proyecto que retomarán con premura.

Entre las autoridades que ayer se encontraban presentes en el balcón de la casa consistorial para presenciar la boda de Isabel y don Pedro estaba la directora general de Turismo, Gloria Pérez, que vino a conocerla presencialmente. “Tenemos un legado histórico que hay que reconocer y es un valor añadido para nuestra economía”, subrayó.

Turismo de Aragón

Pérez avanzó que desde Turismo de Aragón se promociona esta fiesta histórica y otras que se celebran en la comunidad aragonesa y avanzó que como primera fiesta masiva que vuelve tras la covid se va a llevar a cabo un estudio junto al ITA, el Instituto Tecnológico de Aragón, para conocer a través de la inteligencia artificial las espectativas de los turistas, las pernoctaciones y las consecuencias de la pandemia para ver la incidencia que ha tenido. Es un proyecto que ha arrancado ahora, apuntó.

El vicepresidente de la Diputación de Teruel, Alberto Izquierdo, se encontraba entre los invitados a la boda. Destacó la importancia que esta fiesta tiene no solo para la propia ciudad sino también para las comarcas próximas. 

“Las Bodas no es solo la fiesta de la ciudad, su efecto se extiende por el resto del territorio”, dijo, porque no todos duermen en Teruel, también en las localidades del Jiloca, de la Sierra de Albarracín o Gúdar-Javalambre. Este año además, debido al cambio de fechas, Las Bodas coinciden con las Jornadas Nacionales de Exaltación del Tambor y el Bombo, por lo que se esperan buenas ocupaciones hoteleras por toda la provincia. “Una dualidad que no rivaliza, pero que va a dar unos resultados de ocupación que nos va a sorprender a todos”, auguró Izquierdo.
 

La ceremonia de la boda. Bykofoto / Antonio García


Ataviado como monje templario, vino hasta Teruel Isaac Claver, alcalde de Monzón, localidad que organiza en el mes de mayo una recreación histórica en torno al homenaje a Guillem de Mont-Rodón.

“Para nosotros Las Bodas de Isabel son nuestra hermana mayor”, dijo, ya que la tienen como referente de las fiestas históricas. Entre ambas además, hay una buena relación, como muestra que templarios de Monzón se encuentran estos días en Teruel, coincidiendo además con que la Encomienda Templaria y Hospitalaria fueron ayer los encargados de pronunciar el pregón desde el balcón del ayuntamiento. Y también actores y recreacionistas turolenses han acudido en pasadas ediciones a la recreación histórica en la localidad oscense.

Ambiente de boda

Desde el balcón de la casa consistorial se pudo disfrutar del ambiente que se recreó para representar el enlace matrimonial entre dos familias principales del Teruel del siglo XIII como son los Azagra y los Segura. Gaitas y timbales abrían paso a la comitiva nupcial.

Don Pedro de Azagra, representado por Ramón Bronchal, entraba a caballo a la plaza de la Catedral y se dirigió hasta el atrio donde ya le esperaban su familia y la de su futura esposa entre otros señores principales de la villa, monjes y beguinas, el clérigo de Santa María de Mediavilla y el obispo de Albarracín.

Isabel, interpretada por Alba Sánchez, se hizo esperar, pero llegó y, aunque los hermanos pequeños de Diego intentaron que no se casara y ella se mostraba confundida y creía estar ante el segundo de los Marcilla en vez de ante don Pedro, finalmente se ofició el matrimonio.
 

Un momento de la escenificiación de la boda. Bykofoto / Antonio García


Las arras tardaron en llegar porque el halcón de harris que las portaba rehuía la llamada del cetrero intentado quizá retrasar una unión cuya legitimidad estaba en duda. Pero una vez producida, el abad de la Abadía de San Arnoldo invitó a brindar por los novios con una cerveza elaborada siguiendo las instrucciones traídas por la monja Isabela de Turingia, discípula de Hidelgarda de Bingen.

Este es un ejemplo de cómo introducir en la dramaturgia el patrocinio de una marca que lleva una década apoyando la fiesta de una manera original ambientando una abadía, ofreciendo actividad en ella y colaborando además con Cáritas con un puesto de venta en la plaza Goya -el noviciado de Ambar- cuya recaudación va destinada a financiar el programa de formación en hostelería de esta entidad.

Casados ya, la nueva pareja subió a los caballos para recorrer una villa en fiesta por los esponsales.

Entre el público, muchos turolenses aprovechando además que el viernes fue fiesta local en los centros educativos, y visitantes procedentes de diferentes ciudades de España que tenían ganas de reencontrarse con esta recreación. Entre ellos se encontraban Juan Carlos de Román, Raquel Martín y su hijo Kilian de Román.

Esta familia procedente de Madrid lleva 15 años viniendo a Teruel con indumentarias medievales muy elaboradas y -tras el paréntesis de 2021- han vuelto. Hoy, si es posible, Juan Carlos llevará la cota de malla y todos lucirán en sus ropajes los colores de la bandera de Aragón.

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