Síguenos
La Fundación Dinópolis cumple los objetivos para los que se creó hace ya 25 años La Fundación Dinópolis cumple los objetivos para los que se creó hace ya 25 años
En abril de 1998 se empezaron a dar a conocer algunas réplicas de esqueletos en los que trabajó la Fundación para dotar de contenidos a Dinópolis

La Fundación Dinópolis cumple los objetivos para los que se creó hace ya 25 años

El 17 de junio de 1998 las instituciones pusieron en marcha el Conjunto Paleontólogico de Teruel

Hace un cuarto de siglo las instituciones se pusieron de acuerdo para impulsar un proyecto que ha cambiado Teruel de forma radical en todo este tiempo. Fue el 17 de junio de 1998. El lugar, el Museo de Teruel, y el compromiso, hacer de la paleontología, y en particular de los dinosaurios, un recurso autóctono que generara riqueza. Frente a los escépticos o quienes se querían llevar esa riqueza a Zaragoza para exponerla allí, algo que sigue pasando desde ese ejercicio colonial tan característico del centralismo, sea estatal o autonómico, hoy día la paleontología es un indiscutible motor de desarrollo para las comarcas turolenses, a cuyo crecimiento ha contribuido a través del turismo.

El Conjunto Paleontológico de Teruel al que se dio luz verde ese día, y que se articuló semanas después en una Fundación, ha cumplido los objetivos para los que fue creado hace cinco lustros: investigar, conservar y divulgar la paleontología.

Hoy la provincia no sería la misma sin este ambicioso proyecto que se ha desarrollado con financiación del Fondo de Inversiones de Teruel (Fite), que aportan a partes iguales las administraciones central y autonómica. Es el ejemplo de la buena gestión, de saber poner en marcha iniciativas que de verdad generan desarrollo, crean riqueza y a través de ellas activan el sector privado para crear empleo y asentar población.

El 17 de junio de 1998 es la fecha en la que varias instituciones con representantes políticos de varios colores políticos se sentaron a la mesa y suscribieron el acuerdo para la creación del Conjunto Paleontológico de Teruel. A la cabeza se encontraban tres instituciones que en aquel momento estaban gobernadas por el PP: el Gobierno de Aragón, cuyo presidente era el turolense Santiago Lanzuela; la Diputación de Teruel, con Ricardo Doñate al frente; y el Ayuntamiento de la capital, siendo entonces alcalde Luis Fernández Uriel.
 

 Los paleontólogos atienden a escolares en los primeros años de Dinópolis


Ese día firmaron también el convenio para la creación del Conjunto Paleontológico de Teruel los alcaldes Albarracín, Castellote, Galve, Mas de las Matas, Peñarroya de Tastavins y Rubielos de Mora. Nadie en ese momento era consciente de que lo que estaban firmando iba a transformar por completo el sector turístico turolense, a cuya oferta se han ido sumando después otros recursos valiosísimos y una revalorización de la provincia absoluta cuando al fin los propios turolenses, la gente de la calle, decidió gritar a finales del siglo pasado que existía.

Aquí no hay duda de si lo primero fue el huevo o la gallina. Más bien habría que hablar de la gallina de los huevos de oro porque veinticinco años después Dinópolis no deja de dar riqueza y va a más, sin que el Fite haya dejado de invertir en todo este tiempo en este recurso que ha puesto en valor una de las riquezas más valiosas de la provincia, sus fósiles. La gallina de los huevos de oro fue el Conjunto Paleontológico de Teruel que nació 17 de junio de hace veinticinco años, que fue el que puso el maravilloso huevo de Dinópolis.

Santiago Lanzuela

Tal como anunció el entonces presidente del Gobierno de Aragón, Santiago Lanzuela, para el desarrollo del Conjunto Paleontológico se crearía una Fundación, que en poco más de un mes se puso en marcha y, lo más importante, empezó a trabajar de inmediato para que Dinópolis fuese una realidad cuando entonces no se conocía siquiera cómo iba a llamarse. Eso llegaría después.

El 22 de julio de ese mismo año, al mes de la firma del convenio para la creación del Conjunto Paleontológico, se constituía la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel, y días después, el 10 de agosto, aparecía en el Boletín Oficial de Aragón su inscripción en el Registro de Fundaciones. Tal como venía recogido en el BOA, el objetivo de la Fundación era la gestión con medios propios o concertados del Conjunto Paleontológico de Teruel, consistente en la explotación con fines turísticos y de ocio cultural de la riqueza paleontológica de la provincia.

Al cumplirse el 25 aniversario de la creación de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel es pertinente observar que, tal como recogen sus estatutos, su ámbito de actuación es toda la Comunidad Autónoma, algo que quedaría más claro años después cuando se creó oficialmente la figura del Museo Aragonés de Paleontología. Eso quiere decir que este museo, el de la Fundación, es el de referencia de toda la Comunidad Autónoma en materia paleontológica.
 

El equipo de la Fundación a mediados de la primera década de este siglo



En su artículo séptimo, relativo al objeto y los fines de la Fundación, los estatutos establecen que la misma “promoverá la investigación de la paleontología en general y en la provincia de Teruel en particular, así como la conservación y divulgación de sus yacimientos y descubrimientos”.

El primer reto de la Fundación fue poner en marcha el parque paleontológico y las subsedes por todo el territorio turolense, tal como se acordó el 17 de junio de 1998 en la firma del convenio de creación del Conjunto Paleontológico de Teruel.

Hoy pocos lo saben o lo recuerdan, pero este proyecto surgió de un estudio realizado por el Instituto Aragonés de Fomento (IAF) para ver qué usos complementarios se podían dar al Palacio de Exposiciones y Congresos de Teruel, que se había inaugurado poco antes. En realidad, este recinto se creó solo para la celebración de la Feria del Jamón una vez al año, y el IAF planteó que durante el resto del ejercicio pudiese albergar un museo que diese a conocer los atractivos paleontológicos de la provincia por la riqueza de sus fósiles, con algunas atracciones complementarias.

Ese fue el germen y lo que dio lugar a la firma del convenio el Conjunto Paleontológico de Teruel y seguidamente la creación de la Fundación. En aquellos primeros años, de la mano del IAF, fue la encargada de poner en marcha los contenidos del parque paleontológico de Dinópolis, primero en la capital y después en los pueblos que conformaban esta ruta paleontológica.

Contrataciones

Para ello se contrataron dos paleontólogos, primero a Rafael Royo Torres y después a Alberto Cobos. Ellos fueron quienes junto con otros técnicos empezaron a montar las réplicas de los dinosaurios y reptiles marinos del Mesozoico, así como los mamíferos del Terciario, que se exhiben en las distintas salas del Museo Paleontológico de Dinópolis. Un trabajo que se inició en Zaragoza hasta que la nave que albergaría el parque paleontológico en Los Planos terminó de construirse. A partir de ese momento ya pudieron trasladarse a Teruel.

Royo y Cobos fueron quienes articularon el discurso museístico como paleontólogos, ya que el IAF hizo acopio de fósiles y réplicas de esqueletos adquiridos por todo el mundo -a los que se sumaron otros de Teruel-, pero construyendo la casa por el tejado sin un discurso museístico. Estos dos paleontólogos fueron los encargados de dar coherencia científica a lo que finalmente el visitante pudo ver, puesto que los fósiles, aparte de ser bonitos por sí mismos, cuentan la apasionante historia de la vida en este planeta.

En esa época se iniciaron también acuerdos con otras entidades y a mediados de 2002, un año después de la apertura de Dinópolis, se nombró director gerente de la Fundación al paleontólogo turolense Luis Alcalá, que fue el encargado de desarrollar y hacer crecer esta institución científica hasta mediados de 2021, cuando asumió la dirección del Parque de las Ciencias de Granada.

Desde esa fecha el director de la Fundación es el paleontólogo Alberto Cobos, que es quien está desarrollando la Unidad de Paleontología de Dinosaurios de Teruel tras haber entrado el Ministerio de Ciencia a financiar también este proyecto científico con una aportación anual.

El redactor recomienda