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Miguel Marzo, presidente de CEOE-Aragón: Miguel Marzo, presidente de CEOE-Aragón:
Miguel Marzo es natural de Las Parras de Martín. EFE / Javier Cebollada

Miguel Marzo, presidente de CEOE-Aragón: "No es lógico tener 60.000 parados y no poder cubrir puestos de trabajo"

El ejecutivo turolense asegura que la crisis será más complicada que la pandemia si no para la guerra
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R.G.T. (Aragonpress) Zaragoza

Miguel Marzo tiene por delante la misión de tomar el testigo de Ricardo Mur al frente de CEOE Aragón. Natural de Utrillas, concretamente de Las Parras de Martín, es director de Recursos Humanos en Pikolin y se define como gran defensor de las organizaciones empresariales, por lo que no dudó en apostar por un proyecto que “merece la pena”.

-¿Cómo decidió optar a la Presidencia?
-Llevo muchos años en la institución. He participado siempre en las organizaciones empresariales, creo que son necesarias y creo en ellas, y merecía la pena hacer ese esfuerzo. Es una forma de trabajar para Aragón desde una institución que es necesaria en estos momentos, y para seguir desarrollando un proyecto que empezó hace ocho años, con Ricardo Mur, y he decidido que debía continuar y seguir aportando valor al tejido empresarial.

-¿Cuál es su principal objetivo en esta etapa?
-El principal como CEOE Aragón es poner a la empresa y al empresario en el centro de la sociedad, y establecer las mejores condiciones posibles para que sea cada día más competitiva.

-Nada más empezar se ha encontrado con el conflicto en Ucrania, que inevitablemente va a alterar la recuperación económica. ¿Cómo puede afrontar la patronal esta situación?
-No podemos hacer mucho más que hablar con las empresas e intentar ayudarles a adaptarse a la nueva situación que se está produciendo. Uno de los principales retos de las empresas es ir adaptándose a la situación que se va a generar, porque va a ser muy conflictiva.

-Subida del precio de la energía, de materias primas, cereales… Va a ser, o está siendo, un periodo complicado para las empresas
-Está siendo muy duro y va a ser mucho más duro. Si no se produce un acuerdo en un plazo muy corto de tiempo, va a ser muy compleja la situación. Estamos con unos precios de energía insoportables, unos costes de materias primas inasumibles. Las empresas no somos capaces de trasladar ni una parte muy pequeña de esos incrementos al producto, y las cuentas de explotación están desapareciendo. Hay empresas que ya han parado su actividad porque no pueden costear esos precios de la energía.

Costes energéticos

-¿Qué efectos directos va a tener sobre la economía?
-Respecto a efectos directos, habrá alguna empresa o sector que los sufrirán de forma importante. Ucrania era un buen proveedor de cereales para piensos y la actividad ganadera se puede resentir porque tendrá que buscar otras fuentes para proveerse. Entre Rusia y Ucrania exportamos unos 160 millones e importamos en torno a 40, por lo que no son muy significativas, aunque para alguna empresa en concreto puede ser importante. Pero los problemas indirectos serán muy duros. Se va a generar una especie de catástrofe económica que será mucho más dura que la pandemia. La crisis será mucho más complicada si no se para el conflicto en un periodo corto.

-Recientemente se reunieron todos los agentes sociales con el Gobierno de Aragón. ¿Qué conclusiones extrajeron de este encuentro?
-Hemos comentado estos temas y vamos a intentar establecer mecanismos de ayuda a los refugiados y algún plan de trabajo para acogerles. Porque no es solamente que vengan y recibir a 1.000, 2.000 o 3.000 ucranianos. Hay que integrarles en la sociedad, ayudarles a encontrar trabajo. No estarán aquí una semana, sino que se quedarán mucho tiempo. Hay que establecer unos planes para que su integración en la sociedad aragonesa sea lo más fácil posible.

-También está habiendo una ola de solidaridad entre las empresas, algunas trayendo a personas afectadas y otras llevando material de donaciones.
-La solidaridad de la empresa aragonesa ha quedado muy clara en las ultimas crisis que hemos tenido. En la pandemia lanzamos el proyecto Aragón en Marcha, con un trabajo extraordinario en la primera etapa de la pandemia para traer aquello que era básico para nuestros equipos sanitarios. En estos momentos, están dando la cara otra vez. Parto de que la sociedad española es muy solidaria, siempre damos la cara, y las empresas aragonesas lo están dando de forma espectacular.

-La semana pasada conocíamos unos buenos datos de empleo y con un fuerte incremento de la importancia de la contratación indefinida. ¿Cree que esta tendencia podrá mantenerse en los próximos meses?
-No. Si no cambia el conflicto o se para, será inviable. Vamos a una situación muy complicada, con una inflación y un estancamiento de la economía, y es posible que hasta recesión. Las empresas están viendo una caída de la actividad muy importante. Las cosas no son automáticas de la noche a la mañana, pero se está notando una bajada de la actividad, sobre todo en empresas industriales. Creo que va a ser difícil mantener los datos que se producían en febrero.

Reforma laboral

-Lamentó durante su toma de posesión que la reforma laboral quitaba flexibilidad a las empresas. ¿Eso se puede pagar ahora?
-La flexibilidad interna es fundamental porque ahora las cosas ocurren muy deprisa, y debemos tener herramientas suficientes como para tomar decisiones muy rápidas para salvar estas situaciones. Hay empresas que están parando ya la actividad y deben tener mecanismos para poder cubrir esa necesidad. La flexibilidad hace a las empresas más competitivas y agiles y les permite abordar situaciones que las tenemos de la noche a la mañana encima de nuestra mesa con una solución. Echo en falta alguna medida más de flexibilidad en la reforma.

-¿Por ejemplo?
-Que podamos tomar decisiones sin tener que establecer grandes periodos de negociación con la parte social, que hay que hacerlo y hay que hablar con ellos, evidentemente, pero no podemos estar 15 o 20 días negociando cuando el problema viene de hoy para mañana.

-Con 60.000 aragoneses en paro, las empresas hablan de falta de mano de obra. ¿Qué falla: la formación a esos puestos, la disponibilidad, que sean atractivos…?
-Si lo supiera, lo diría, y se lo hubiera dicho a mucha gente. Tenemos que hacer un esfuerzo y análisis porque algo no estamos haciendo bien. No es lógico que en la mayoría de los sectores queden por cubrir puestos de trabajo, como la construcción, la hostelería, nuevas tecnologías o chóferes de camión, y que tengamos 60.000 parados. Algo no está bien alineado. Debemos hacer una profunda reflexión, ponernos a trabajar y ver dónde está el problema para solucionarlo. No es lógico tener 60.000 parados y no cubrir puestos que tampoco necesitan una formación específica. Si hablamos de nuevas tecnológicas, hace falta una formación específica, pero para hostelería, conductores o soldadores se puede dar formación en periodos cortos de tiempo. Es cierto que estamos ahora mismo en torno al 9% de paro, y ya tenemos menos margen.

Formación Profesional

-¿Por dónde debe pasar la reforma de la Formación Profesional que demandó?
-Por alinear las necesidades de las empresas con los itinerarios formativos. Esa es la solución. Creo que con la nueva Ley de FP se va a solucionar parte del problema. Si somos capaces de activar la formación dual de forma eficiente, será una herramienta muy efectiva. Debemos poner en valor la FP, lanzar un mensaje a la sociedad de que da muchas oportunidades de empleo a quien la recibe y que esos perfiles son necesarios.

-¿Qué opinión tiene de que se haya subido el SMI sin el visto bueno de los empresarios?
-Me gusta que los trabajadores cobren lo máximo posible porque pueden comprar los máximos productos posibles, pero siempre bajo un prisma, que se pueda absorber con productividad y que las empresas no sean menos competitivas. Si se mira en abstracto la ultima subida, un incremento de 35 euros, de forma aislada, no es una barbaridad, y todos los trabajadores deben tener un salario digno. Pero debe verse en perspectiva.

Desde 2019 hasta 2021, el SMI se ha subido un 36%, de 736 a 1.000 euros. Hay sectores donde es el referente, y han perdido competitividad. En el sector agrícola, el coste de salario en la recogida de fruta es el 80% del total, y lo hemos subido un 36% en dos años. Y debemos competir con Marruecos, que está a 13 kilómetros.

No digo que haya que pagar los salarios de Marruecos, pero, en el sector agrícola, con el SMI como referente, ha subido el 36% y en Marruecos no ha subido nada, por lo que dejamos de ser competitivos.

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