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Un ganadero de Villalba Baja se queda con los edificios de la estación de tren Un ganadero de Villalba Baja se queda con los edificios de la estación de tren
Cinta Yago, Joaquín Biel y sus hijas Inés y Alba, junto a la estación de Villalba Baja que es ya de su propiedad

Un ganadero de Villalba Baja se queda con los edificios de la estación de tren

Una segunda oportunidad para los inmuebles

El espíritu emprendedor de Joaquín Biel, un ganadero de Villalba Baja, le empujó a presentarse a la subasta pública que convocó Adif para quedarse con la estación de su pueblo. La sorpresa vino cuando le dijeron que iba a ser su propietario. “No me lo esperaba”, asegura, pero asume el proyecto con la mismo ilusión con la que se presentó porque sabe que es “una oportunidad que solo se da una vez en la vida”.

Una vez firmadas las escrituras, su familia y  él están pensando en que usos le podrían dar, pero saber que quieren que sea algo que beneficie al pueblo, que con unos 200 habitantes y a pocos kilómetros de Teruel, no tiene ni piscina no otros equipamientos que vendrían muy bien a este barrio pedáneo, incluso a su vecino Tortajada y también a la capital.

No solo su esposa, Cinta Yago, y sus hijas Inés y Alba le empujaron a presentarse a la subasta. También el resto de su familia. “Vengo de una familia emprendedora y  me animaban a hacerlo”, cuenta.

Cuando se hizo público que Adif sacaba a subasta esta estación abandonada, lo que los primeros días era un “y si...”  se convirtió en una apuesta firme al final. “Presentamos los papeles los últimos días del plazo”, recuerdan Joaquín y Cinta. Fueron a Zaragoza a llevar toda la documentación pero el día de la apertura pública de sobres no acudieron. “Cuando llamé por teléfono y me dijeron que era yo no me lo podía creer”, cuenta Biel, que de pequeño jugó por los alrededores de la estación como también han hecho sus hijas, de 15 y 12 años.

Ahora todavía no tienen claro cuál va a ser el destino de esta propiedad, que se compone del edificio destinado a viajeros, de 400 metros cuadrados, junto a él otro inmueble pequeño, de 30 m2, que era para aseos y unos metros más allá una nave-almacén de unos 660 m2 . Todo ubicado una parcela paralela a la nacional de cerca de 14.000 m2.

La familia Biel Yago baraja varios usos, entre los que no descartan los culturales, un mundo que conocen bien desde el punto de vista del folclore, porque bailan e imparten clases de jota. “También nos gustaría plantar árboles”, añaden. “Poco a poco iremos pensando”, dicen, conscientes de que este proyecto va a ser “una gran hucha”.

Además de Biel, que ganó la subasta por 66.000 euros, se presentaron otros tres pujadores, uno de ellos el Ayuntamiento de Teruel, por mandato del pleno. Se tramitó el expediente administrativo para lo cual se solicitó un informe previo pericial, siguiendo lo dispuesto en el Reglamento de Bienes de las Entidades Locales. El precio mínimo que establecía Adif era de 43.020 euros y la tasación pericial consideró adecuado que la oferta del consistorio fuese de un máximo de 49.852 euros.

Vía verde

“La alcaldesa de Teruel me llamó para darme la enhorabuena”, cuenta Biel, que ya se ha reunido con las responsables municipales  y piensa que puede tener el apoyo del Ayuntamiento para desarrollar los proyectos que pueda concretar más adelante. En Villalba Baja sus vecinos también le han felicitado. “Estamos contentos porque se lo haya quedado alguien del pueblo”, asegura la alcaldesa pedánea, Belén Sandalinas, que confía en que ahora puedan hacer algo en ella que sea bueno para todos.

Esta pedanía, junto a la nacional 420, tiene una ubicación idónea para disfrutar del entorno natural que le rodea. A los pies del río Alfambra, en los últimos meses se ha puesto encima de la mesa la recuperación de las antiguas cuevas andalusíes, escondidas en las laderas del otro lado del pueblo, para uso turístico. Tienen vestigios de la Guerra Civil, algunos de ellos señalizados para la visita, y también se puede contemplar un árbol singular como es el rebollo gordo.

Joaquín y Cinta confían también en que se ponga en valor como vía verde la antigua línea férrea Teruel-Alcañiz, que nunca entró en funcionamiento  pero de la que quedan las construcciones proyectadas para dar servicio a las localidades por las que cruzaba.

En estos casi 90 años tras su abandono estos inmuebles han corrido suertes dispares. Los de Villalba, de los que solo quedan los muros de sillería de las canteras del pueblo, las ventanas festonadas de ladrillo y la estructura metálica que sostenía el tejado, pueden tener ahora una segunda oportunidad, gracias a la ilusión y el empeño de Joaquín Biel y su familia.

Joaquín Biel agradeció a sus padres y hermanas el apoyo recibido para hacer posible este proyecto, que han sido su pilar junto a su esposa e hijas.

También tuvo un recuerdo para su prima Asun que ahora está pasando por momentos delicados: "Me acuerdo mucho de ella y me gustaría que pudiera venir y disfrutar de la estación".

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