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Un grupo de agricultores de Castilla descubre las propiedades de los cultivos de trufa y lavanda en Teruel Un grupo de agricultores de Castilla descubre las propiedades de los cultivos de trufa y lavanda en Teruel
Los participantes en la iniciativa Cultiva llegados de Burgos, Toledo, Albacete y Ciudad Real

Un grupo de agricultores de Castilla descubre las propiedades de los cultivos de trufa y lavanda en Teruel

La iniciativa Cultiva permite que jóvenes del sector vean cómo se obtienen estos productos y se transforman gracias a la Fundación Térvalis
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Gracias a la Fundación Térvalis, cuatro jóvenes agricultores de Castilla La Mancha y Castilla León han conocido durante esta semana cómo se cultiva el lavandín y las plantaciones truferas, dentro de una visita incluida en el programa Cultiva de Estancias Formativas de Jóvenes Agricultores en Explotaciones Modelo, organizado por Asaja y financiado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Durante su estancia en Teruel han aprendiendo, con los técnicos de la Fundación Térvalis e investigadores de Fertinagro, las artes del cultivo de lavanda y del quejigo y la carrasca trufera. Los asistentes se mostraron encantados de participar en el programa donde combinaron clases teóricas con el conocimiento sobre el terreno, en las explotaciones que cuidan los integrantes del Centro Especial de Empleo Aromas en El Pobo y en Los Baños, en Teruel.

Unos y otro coincidieron en destacar que la experiencia había sido “muy enriquecedora”.

Era la primera vez que la Fundación Térvalis colaboraba con  este programa y los participantes también destacaron el buen trato recibido. Para ellos el mundo de la lavanda era totalmente desconocido, y gracias a esta iniciativa conocieron todo el proceso, desde la preparación de los esquejes, pasando por la plantación y recolección, hasta la destilación y elaboración del producto final. Son diferentes procesos que la Fundación Térvalis lleva a cabo en distintos emplazamientos de la provincia, por los que este grupo de agricultores fueron pasando a lo largo de la semana.

Procedían de municipios de Toledo, Albacete, Ciudad Real y Burgos, donde se dedican al cultivo de cereales y leñosos en explotaciones familiares. Cuando este viernes volvieron a sus lugares de procedencia lo hicieron sabiendo que el lavandín o las truferas pueden ser un alternativa de futuro.

Explotaciones

La Fundación Térvalis dispone en la actualidad de 45 hectáreas de explotación mixta de lavandín y quercus faginea o quercus ilex, carrasca y quejigos que se alternan en las hileras del terreno, distribuidas entre las fincas de El Pobo y de Los Baños.

Jorge Cruz quedó impresionado con ellas. Es de Villafranca de los Caballeros, un pueblo de Toledo, y sus tierras tienen un origen familiar. Se dedica al viñedo, de diferentes variedades y también al olivar y cereal. “Este curso ha venido muy bien para aprender nuevos cultivos y nuevas técnicas”, aseguró porque la lavanda no se ve por su tierra, pero tras esta semana conociendo todo el proceso no lo descarta como plantación para el futuro. Ve más complicado la plantación de carrascas.  “El problema de la trufa es que no hay mucha agua por nuestra tierra y lo veo más complicado”, comentó.
 

Miguel Ángel Torrente explica cómo se trabaja en un cultivo mixto de lavanda y trufa en El Pobo


Sus cultivos leñosos están en producción y no sería necesarios reemplazarlos, pero sí que lo ve factible para el cereal. “En nuestro caso nos sería más interesante en vez de plantar cereal plantar lavanda” aunque también vio en la necesidad de agua un problema. “Una agricultura sin agua es muy compleja y estamos valorando de qué manera se podría hacer”, apuntó.

Las características de su tierra y la turolense que ha podido conocer esta semana son parecidas en cuanto a la climatología extrema, aunque el tipo de suelo es diferente. “Tenía un total desconocimiento sobre la lavanda y este curso me ha abierto los ojos”, comentó. Ahora se interesará por la posibilidad de acceder a ayudas y subvenciones para sustituir el cereal, que en su opinión “es un cultivo ya atrasado y que ya no da beneficio en mi zona”.

Sorpresa

Como otros compañeros, aseguró que le había sorprendido Teruel, porque no lo conocía y es “una ciudad muy bonita”. Destacó la buena acogida que había tenido por parte de la Fundación Térvalis.

La experiencia ha supuesto además un intercambio de experiencias con otros jóvenes agricultores de otros lugares, que no se conocían con anterioridad y consideró que programas como estos son muy buenos para actualizar a la juventud. “Hemos conocido la agricultura que nos han enseñado nuestros padres y abuelos pero hay que actualizarse sobre nuevas técnicas”, apuntó.

Otro de sus compañeros, que venía de Briviesca, capital de la comarca de La Bureba, en la provincia de Burgos, sí que veía posible la posibilidad de plantar carrasca truferas, porque las encinas son muy habituales en su zona.

Cuidados de los cultivos

Miguel Ángel Torrente Asensio, técnico de Cultivos de Impulso Aromas, acompañó a estos agricultores a conocer las explotaciones y les explicó los cuidados que necesitan y también cómo su perro Pluto, de tres años, busca y marca las trufas. “Aquí apostamos por la explotación mixta de ambos cultivos”, les explicó. Este sistema permite sacar un rendimiento del suelo desde el segundo año, que sería el caso de la lavandín, ya que para las truferas tienen que pasar unos siete años para que den sus primeros hongos. Torrente explica cómo daba saltos de alegría cuando su perro encontró la primera trufa en esta finca el pasado mes de enero.

Torrente comentó que el principal interés que estos agricultores castellanos tienen es la forma en la que pueden adoptar estos cultivos a su zona. En El Pobo hay unas condiciones que llevan a trabajar de una forma concreta y en sus municipios se tendrán que adaptar a los suelos y a la distribución de las precipitaciones, entre otros factores, que les condicionará su trabajo. “Cada uno conoce su tierra y serán capaces de adaptarse a su entorno más local”, consideró el técnico de Impulso Aromas.

Los agricultores mostraron sus dudas sobre el regadío, pero según les explicaron la necesidad de agua para estas plantas no es un gran problema. “Para que la planta viva necesita agua, si queremos una mayor producción habrá que hacer aportes de agua en momentos estratégicos”, comentó.
 

El técnico de Impulso Aromas explica cómo su perro Pluto busca trufas


En su paseo por la finca de El Pobo, Pluto no se separó de su dueño. “Un buen perro es una herramienta más de trabajo, pero que además hace compañía y se crea un vínculo especial”, reconoció.

Durante toda la semana, los jóvenes abordaron la plantación del cultivo de la lavanda y cómo multiplicarlo mediante esquejes. Existen diferentes variedades de lavandines, porque todos son híbridos y en cada caso tendrían que probar cuál se adapta mejor al terreno.

Lo mismo ocurre con las plantaciones truferas. El quercus faginea tiene una mayor resistencia al frío y sufre menos daños por heladas severas y entra antes en producción que el quercus ilex, que entra más tarde pero lo hace de manera más sostenida en el tiempo.

Estancias formativas

El programa Cultiva o Programa de Estancias Formativas de Jóvenes Agricultores en Explotaciones Modelo es una iniciativa que está desarrollada y financiada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en colaboración con Asaja y otras entidades representativas de los sectores agrícola y ganadero de España, así como con explotaciones agrarias modelo vinculadas a las mismas, que pretende facilitar el acceso a la formación y el conocimiento práctico de la juventud agraria nacional, dando respuesta a sus necesidades formativas.

El objetivo del programa Cultiva es ofrecer a jóvenes agricultores y ganaderos formación práctica en explotaciones modelo de acogida a través de estancias formativas, donde tengan la oportunidad de adquirir y consolidar in situ conocimientos sobre aspectos técnicos y de gestión que puedan aplicar en el desarrollo de su propia actividad agraria. Las estancias formativas, desarrolladas en territorio nacional y por periodos de entre 5 y 14 días de duración, ofrecen a los jóvenes 7 horas de formación diaria sobre diferentes temáticas, como la planificación y gestión económica y financiera de las explotaciones o el uso de tecnologías digitales, entre otras.

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