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Calanda pone en valor su castillo para el turismo y actos culturales Calanda pone en valor su castillo para el turismo y actos culturales
Estado actual de la parte superior de los restos del castillo de Calanda. Manuel Conesa Jarque

Calanda pone en valor su castillo para el turismo y actos culturales

La segunda fase ejecuta accesos, suelos, aseos, iluminación y un escenario

El Ayuntamiento de Calanda ha invertido 75.000 euros en la segunda fase de la puesta en valor del castillo de la localidad, consistente en cerrar el acceso a la plataforma superior, empedrar una parte del solar, dotar de aseos e iluminación e instalar  un escenario que permita programar actividades culturales.

Estas actuaciones de acondicionamiento, que ha desarrollado Construcciones Martínez Pueyo, se suman a la primera fase, en la que el consistorio invirtió 100.000 euros en la recuperación y puesta en valor de los restos de la fortificación, que según catas e investigaciones arqueológicas tiene su origen en el siglo XIII.

En 2020 tuvo lugar la limpieza superficial del conjunto del solar, así como la consolidación de pavimentos y estructuras, especialmente cantos rodados y muros de mampostería ya exhumadas en unos trabajos arqueológicos que se remontan al año 2005. Por último, se documentó estratigráficamente el conjunto, con la finalidad de detectar secuencias de ocupación.

Acceso cerrado

La plataforma superior, en la que se ha trabajado en esta segunda fase, se verificó libre de restos arqueológicos en 2020, aunque el consistorio ha optado por cerrar el acceso colindante al edificio de Telefónica para evitar que el público entre libremente. En este cerramiento se han integrado dos aseos con vestuario que dará un mínimo servicio a visitantes y a probables conjuntos artísticos que allí puedan actuar. También se ha instalado un sistema de iluminación.

Además, se ha ejecutado un pavimento pétreo simplemente dispuesto y un escenario con asientos configurado mediante piezas prefabricadas autónomas sin ningún tipo de anclaje para pequeñas presentaciones dirigidas a grupos de visitantes y escolares. Todo ello es reversible y desmontable. “Estamos muy satisfechos de los pasos que vamos dando para la puesta en valor del castillo; esta segunda actuación   -habrá más- da la posibilidad de hacer  actividades turísticas y culturales, con algún pequeño concierto”, dijo el alcalde, Alberto Herrero.

De esta forma, continúan los trabajos en el castillo, situado en pleno casco urbano de Calanda junto a la iglesia del Pilar y que ocupa un pequeño altozano desde el que se domina toda la villa. Según los estudios arqueológicos, acometidos por José Antonio Benavente, posiblemente en época islámica se construyó allí una pequeña fortaleza que pudo ser sustituida o reformada en la Baja Edad media, a partir del siglo XIII, por un nuevo castillo cristiano edificado por la Orden de Calatrava en ese mismo solar céntrico.

A partir del siglo XVII, con el declive de la propia Orden de Calatrava, comenzaría una etapa de decadencia del castillo, favorecida por los usos militares del mismo, que culminaría con su destrucción prácticamente total durante la I Guerra Carlista, indica el proyecto de la segunda fase.

Las ruinas que se mantenían en pie tras el primer conflicto carlista fueron demolidas y ello generó un amplio solar sobre el que, a principios del siglo XX, se construyeron las Escuelas de Niños y Niñas, en uso hasta mediados del siglo pasado y que fueron demolidas hacia 1990. El resto permaneció abandonado.

Reconstruido sin control

Los primeros trabajos con control y criterios arqueológicos y de conservación se realizaron en 1998 y 2005. Se centraron especialmente en la limpieza del solar y la retirada de escombros y rellenos de época reciente. Sin embargo, advierte el proyecto de la segunda fase, entre estos dos años se llevaron a cabo una serie de trabajos de “reconstrucción” del antiguo castillo sin ningún tipo de control arqueológico ni criterios de restauración, recreando murallas con almenas, pozos, escaleras, pavimentos y otras estructuras que nada tienen que ver con la configuración original de la fortaleza.

En la actualidad no existen edificaciones sobre el antiguo solar del castillo exceptuando el pequeño edificio de Telefónica que ocupa uno de sus extremos. Se mantienen todavía dos accesos a la parte superior de este pequeño cerro amesetado: uno, el original, a través de la antigua rampa de acceso que parte de la plaza del Pilar pavimentada con cantos

rodados; y otro, a través de la calle Conjurador, que permite la llegada de vehículos y transporte de materiales y maquinaria para la realización de obras.

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