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Los flamencos anidan por primera vez en la laguna de Gallocanta Los flamencos anidan por primera vez en la laguna de Gallocanta
Un grupo de flamencos, en la laguna de Gallocanta, con la localidad de Gallocanta al fondo. Carmina Franco

Los flamencos anidan por primera vez en la laguna de Gallocanta

Es el primer lugar de Aragón en el que estas aves, que habitualmente buscan lugares más cálidos para la cría, han puesto sus huevos
Cruz Aguilar

A los flamencos les gusta cada vez más la laguna de Gallocanta y la prueba de fuego es que este verano están anidando allí. Estas aves migratorias casi siempre paraban en el humedal en su camino hacia el sur, pero ya el año pasado alargaron su estancia durante la primavera de 2020 y ahora por primera vez criarán en Aragón, puesto que varias parejas han puesto allí sus huevos.

Carmina Franco, que es guía educadora en la Laguna de Gallocanta, indica que desde la primavera de 2020 no se han dejado de ver flamencos en el humedal, aunque matiza que no es posible saber si las que hay ahora son algunas de las parejas que llegaron hace ya más de un año porque se trata de aves sin anillar, aunque todo apunta a que sí, “al menos algunos ejemplares”, detalla Franco. Solo dejaron el Jiloca durante un par de semanas, las del frío extremo que llegó de la mano de la borrasca Filomena. “Lo que sí ha variado es el número, porque ahora se han contabilizado medio centenar y ha habido momentos en los que había únicamente dos parejas”, comenta.

Las condiciones de la laguna este año, al igual que el pasado, son óptimas para la estancia de los flamencos, que a diferencia de las grullas sí necesitan el agua para alimentarse puesto que comen pequeños crustáceos e invertebrados. Ahora, al igual que durante la primavera pasada, el nivel del agua es elevado, lo que reduce su salinidad y permite la supervivencia de las especies que sirven de alimento a las aves zancudas.

Por eso, que prolonguen o no su estancia en Gallocanta dependerá en gran medida de que se mantenga el nivel de agua en el vaso, puesto que la necesitan para su supervivencia, algo que no ocurre con las grullas, que utilizan la lámina de agua para dormir y protegerse así de los depredadores, pero se alimentan de las semillas de las fincas agrícolas que hay alrededor.

Carmina Franco especifica que a las óptimas condiciones que este año tiene Gallocanta para los flamencos se suma que, posiblemente, las lagunas que habitualmente habitaban, en la zona del litoral valenciano y en Andalucía, presentan unos niveles hídricos más bajos.

Se espera que ahora permanezcan al menos hasta que sus polluelos puedan volarán, para lo que hacen falta varias semanas. Los flamencos son, al igual que las grullas, unas aves migratorias zancudas y de gran tamaño que resultan muy vistosas para el observador ocasional, lo que puede contribuir a atraer turismo familiar también en los meses en los que no hay grullas. En este sentido, la guía ambiental matiza que durante todo el año se han acercado hasta el humedal del Jiloca muchas personas atraídas por los flamencos, incluso vecinos de los pueblos de alrededor para los que resultan una novedad. No obstante, matiza que la laguna concentra durante el verano a numerosas especies que, aunque menos llamativas, sí despiertan un gran interés entre los aficionados a la ornitología.

Por otro lado, detalla que no siempre resulta fácil ver a los flamencos puesto que están en aguas interiores y su avistamiento “es complicado si no se tienen los aparatos ópticos adecuados”, especifica Carmina Franco.

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