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Los vecinos de Allepuz reivindican con una andada la restauración del camino de los pilones Los vecinos de Allepuz reivindican con una andada la restauración del camino de los pilones

Los vecinos de Allepuz reivindican con una andada la restauración del camino de los pilones

Las asociaciones culturales de la localidad hacen causa común

Por Paula Aznar

Las asociaciones culturales de Allepuz El Escurzón y La Bruja Andarina organizaron recientemente, junto a un grupo de vecinos de la localidad, una ruta por el camino de los pilones con la que reivindicaron su restauración ante el mal estado que presentan en la actualidad. Así lo indicó el alcalde de Allepuz, Ignacio Martínez quien hizo hincapié en la necesidad de reparar los pilones que se encuentran a lo largo del recorrido. “Algunos están en mal estado, otros no tienen cabeza e incluso hay algunos en el suelo. Todo esto por no haber actuado en ellos”, manifestó.

La ruta está declarada Bien de Interés Cultural (BIC). Además, está protegida por la Ley de Patrimonio Histórico Español. Sus valores patrimoniales son materiales e inmateriales, ya que unen patrimonio histórico y natural, dando lugar a un recorrido que representa para los vecinos cultura, paisaje e identidad.

El camino de los pilones se encuentra en una zona de orígenes íberos, repoblada en la Reconquista como zona fronteriza.  Estos elementos arquitectónicos “conforman trayectos de avance, rutas de comercio, de intercambio entre diversas culturas y vías de comunicación entre poblaciones hermanadas”, según recalcaron los organizadores de la andada. La ruta completa tiene un recorrido de 6 kilómetros, desde el peirón de San Cristobal en Allepuz hasta  el  último pilón conservado en la serrería del Tosco, que fue un molino señorial de la Orden del Hospital de Villarroya de los Pinares.

Camino único

Las asociaciones de Allepuz consideran que el camino es único por sus pilones. Se sitúan cada 30-50 metros a los laterales del vial para que sea posible ver el siguiente y el anterior, y tienen una altura de 2’50 metros. Son figuras que han servido durante siglos de referencia y guía para acompañar durante el trayecto al marcar el recorrido. “Sirven de alerta de los altibajos que todo camino conlleva, están construidos con sencillez y austeridad. Son un símbolo de colectividad, cada pilón se adapta a las irregularidades construyendo una estructura firme”, explicaron.

Sin embargo, estos pilares que fueron construidos con una obra de mampostería, en piedra y mortero, se han visto afectados por el desuso, sin que hayan sido restauradas a lo largo del tiempo. Muchas están en el suelo o las cabezas poco a poco sufren filtraciones que hacen que se acaben fracturando y desmontando.

Patrimonio e historia

A día de hoy los vecinos de Allepuz continúan manifestándose por no dejar atrás su patrimonio e historia. “Su conservación es un compromiso con nuestro pasado, con nuestros antepasados, con nosotros mismos como constructores de nuestra identidad y transmisores a las generaciones futuras de este bien tan singular, que forma parte de nosotros. Estos caminantes de hoy y los que vendrán mañana, de aquí o de allá, son la argamasa necesaria para ir recuperando este camino, cuyo objetivo final es conservar entre todos este patrimonio cultural y natural tan singular de nosotros”, concluyeron los organizadores de la ruta reivindicativa.

Consideran que el valor del camino de los pilones va más allá del sencillo material con el que se levantaron e incluso de sus valores históricos del siglo XVIII y culturales, ya que a ellos suman otros inmateriales como la identidad, el paisaje y la memoria de los pueblos.

 

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