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Ponen a la venta el complejo de edificios de la harinera de Alfambra, catalogado como Bien de Interés Cultural Ponen a la venta el complejo de edificios de la harinera de Alfambra, catalogado como Bien de Interés Cultural
El complejo de la harinera incluye el edificio de la fábrica propiamente dicha y otros dos destinados a almacén, uno de trigo y otro de harina

Ponen a la venta el complejo de edificios de la harinera de Alfambra, catalogado como Bien de Interés Cultural

La familia la ha ofrecido al Ayuntamiento, cuyos responsables van a intentar obtener ayudas para adquirirlo y convertirlo en espacio cultural
Cruz Aguilar

Los propietarios de la fábrica de harinas de Alfambra, que estuvo en funcionamiento hasta los años 80, la han puesto a la venta. Se trata de un edificio de estilo modernista que está catalogado como Bien de Interés Cultural en la modalidad de patrimonio arquitectónico, por lo que la conservación de sus estructuras no se verá alterada aunque los nuevos dueños lo destinen a otros usos.

El edificio es de mampostería y tiene una superficie construida de 1.772 metros cuadrados (1.400 útiles) distribuidos en tres edificios, entre ellos el que albergaba la antigua fábrica, que conserva toda su maquinaria original.

La familia Pascual Yago, que es la propietaria, lo ha ofrecido al Ayuntamiento de Alfambra en diferentes ocasiones y está dispuesta a negociar su precio de salida, que en las páginas web donde se anuncia está fijado en 275.000 euros. El deseo de la familia, según manifestó Maite López Pascual, nieta de uno de los propietarios, es que el inmueble sea utilizado para algún proyecto que genere riqueza en el pueblo. “Es un edificio singular, se puede mantener como museo y sala de exposiciones, simplemente habría que rehabilitar un poco el edificio, que todavía está en muy buen estado, y limpiar la maquinaria, que se conserva intacta”, aseguró.

El alcalde de la localidad, Carlos Abril, indicó que su deseo es adquirir el inmueble, aunque reconoció que para ello tendrán que contar con ayudas de otras administraciones, entre las que citó el Gobierno de Aragón y la Diputación de Teruel. “Sí que nos gustaría que pasara a formar parte de los bienes del Ayuntamiento porque es un edificio muy bonito y que forma parte de la historia de Alfambra, un pueblo que ha vivido siempre de la agricultura”, señaló.

Museo harinero

Entre los usos que baraja el consistorio está la conversión en un museo harinero y la utilización de alguna de las salas como espacio de exposiciones y reuniones.

Maite López Pascual, que es la nieta de uno de los propietarios, recordó que hay numerosos ejemplos de harineras destinadas a otros usos, principalmente vinculados a la hostelería y el turismo. Argumentó que han tenido varias ofertas para comprarlo por partes, pero indicó que su intención es venderlo de una pieza

El edificio se construyó en los años posteriores a la guerra civil y el espacio central costa de tres plantas de 210 metros cuadrados cada una más un sótano. Tanto el suelo como las escaleras son de madera y en cada uno de los pisos se realizaba un trabajo vinculado a la molienda. Así, en la en la planta calle está la zona por la que se descargaba el trigo que, una vez pasado por las diferentes maquinarias, se convertía en harina o salvado. La maquinaria es la original que se instaló en los años 40, de la marca Daverio-Zurich. El sótano albergaba los motores que activaban todo el mecanismo y fueron fabricados por la casa Crossley Manchester. Los dos edificios anexos se utilizaban como almacén, uno para el trigo y otro para las harinas ya fabricadas.

Según la descripción que se incluye en el Sipca, el Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés, se conserva toda la carpintería original y el interior se articula en diferentes plantas en base a gruesos pilares de ladrillo que sustentan el techo de cada una de ellas, con fuertes armaduras y vigas de madera.

Vivienda cercana

Junto al complejo de la harinera venden un edificio cercano que también forma parte de la fábrica, ya que fue la primera fábrica de harinas, que se dejó de utilizar en los años 40, cuando se construyó la nueva, y pasó a convertirse en la vivienda del molinero. De esta harinera antigua no se conserva la maquinaria.

Maite López Pascual reconoció que este inmueble está en peor estado de conservación, ya que cubierta se ha desplomado. El edificio tiene planta en L y una superficie construida de 724 metros distribuidos en dos plantas en una de las zonas y en tres en otras. Al igual que la harinera, es de estilo modernista y construida en piedra caravista con ladrillo que enmarcan los vanos.

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