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El nuevo número de Turia invita a leer a Miguel Labordeta en el centenario de su nacimiento El nuevo número de Turia invita a leer a Miguel Labordeta en el centenario de su nacimiento
Miguel Ángel Labordeta sigue siendo objeto de atención editorial cincuenta y dos años después de su muerte

El nuevo número de Turia invita a leer a Miguel Labordeta en el centenario de su nacimiento

La revista también analiza la Batalla de Teruel, episodio clave de la Guerra Civil española

El nuevo número de la revista Turia tiene, entre sus principales contenidos, un oportuno y amplio artículo de los profesores de la Universidad de Zaragoza Alfredo Saldaña y Antonio Pérez Lasheras en el que se hace balance de la actualidad y el interés de la obra literaria de Miguel Labordeta por la celebración del centenario de su nacimiento. Además, en la publicación que estará a la venta en unos días también se analiza la Batalla de Teruel, un episodio clave de la Guerra Civil española.

No es la primera vez que la revista cultural editada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel dedica una especial atención a Miguel Labordeta en sus páginas. El escritor aragonés fue el protagonista en 2010 de un inolvidable y espectacular monográfico de más de 150 páginas, coordinado por los ya citados especialistas, que puso de relieve la singularidad y trascendencia de su obra literaria.

Nadie, por tanto, mejor que ellos para analizar en la revista la actualidad de la poesía de Miguel Labordeta. Y su diagnóstico no puede ser más revelador: “Miguel es uno de los poetas más desgarradores e intensos que hemos tenido en la España del siglo pasado, un poeta, sin embargo, rabiosamente actual, dotado de unos registros expresivos singulares que nunca se acomodaron al biendecir y a la ortodoxia de una institución literaria que, con algunas excepciones, jamás supo valorar el alcance de una propuesta estética y ética fundada en el desacato y la insumisión permanentes”

Por otra parte, Turia avanza parte del contenido del nuevo y definitivo libro sobre la Batalla de Teruel que ha elaborado Alfonso Casas Ologaray. Tras décadas de estudio sobre los diversos episodios ocurridos en torno a la guerra civil en nuestra provincia, ahora verá la luz una obra que culmina años de investigación y análisis de lo sucedido en el invierno del año 1937, cuando el nombre de Teruel ocupó las portadas de los periódicos de todo el mundo.

Estos dos trabajos se integran en el total de 30 textos de autores aragoneses o radicados en la Comunidad Autónoma que participan en cada una de las diez secciones de la revista con sus relatos, fragmentos de novelas, poemas, artículos o críticas de libros. Y, además, la artista zaragozana Cristina Huarte es la encargada en esta ocasión de enriquecer gráficamente Turia.

Miguel Labordeta

Con rigor, capacidad de análisis y divulgativa, así como con un evidente compromiso en la necesaria tarea de fomentar la lectura de Miguel Labordeta, la revista Turia contribuye a la celebración de la efemérides del centenario del nacimiento (16 de julio de 192 –1 de agosto de 1969) del poeta aragonés con un excelente artículo reivindicativo que ratifica la validez e interés actual de su trabajo creativo.

Alfredo Saldaña y Antonio Pérez Lasheras, expertos conocedores de la obra literaria de Miguel Labordeta, tienen muy claro los muchos méritos de “una poesía radicalmente desarraigada de sus propias circunstancias coyunturales de escritura, aunque nunca se desentendiera de ellas. Sine die, sin fecha, sin día, sin plazo, sin tiempo ni lugar marcados, esas podrían ser las coordenadas de una poesía que podría haberse escrito hoy, una poesía que, antes que dar prueba de una determinada realidad o testimonio de un tiempo y un espacio concretos, emerge y nos interpela como evidencia o augurio de la posibilidad”.

Resulta controvertido e injusto comprobar que, si bien Miguel Labordeta ha continuado siendo objeto de atención editorial durante los años transcurridos desde su muerte, su escritura “no acaba de formar parte del canon poético español contemporáneo, que no termina de cuajar como una obra de valor y de referencia de dicho canon”.

Sin duda, afirman los autores del artículo, “parece llegado el momento —hoy, cincuenta y dos años después de la muerte del poeta, y a la luz de los proyectos editoriales que se han materializado durante este tiempo— de leer la poesía completa de un escritor que entendió siempre su trabajo al dictado del rigor más exigente, ajeno a todo tipo de convencionalismos, un trabajo que tiene como resultado el encuentro con una escritura liberada de tópicos y lugares comunes, irreductible a una u otra etiquetas manejadas por un mercado literario que ha hecho de la inercia, la costumbre y la comodidad sus hábitos de conducta. Y ese esfuerzo debería estar a la altura de las circunstancias de una obra articulada desde la exigencia permanente, concebida sin complejos, prejuicios y adoctrinamientos de ningún tipo”.
 

Alfonso Casas Ologaray, que lleva décadas estudiando la guerra civil en Teruel

Batalla de Teruel

Alfonso Casas Ologaray, que lleva décadas estudiando la guerra civil en Teruel, publicará próximamente su nuevo y definitivo libro sobre la contienda. De ese interesante material “Turia” adelanta ahora las primeras páginas.

Aunque no tiene todavía título definitivo, es probable que éste sea Teruel. La batalla del frío. La obra se divide en tres partes diferenciadas: la primera, referida a la iniciativa republicana que culminará con la toma de Teruel; la segunda, centrada en el intento del ejército franquista de liberar a los sitiados y en lo sucesos del día 31 de diciembre de 1937; y la tercera, en la réplica de las fuerzas nacionales que les conducirá a la recuperación de la ciudad.

El nuevo libro sobre la batalla de Teruel, que Turia anticipa a los lectores, trata de ser un compendio sobre ese episodio clave de la guerra civil española. De ahí que, a la documentación que el autor encontró en archivos, suma ahora tratados que hacen referencia a la batalla aún antes de terminar la contienda, prensa de la época, memorias inéditas, correspondencia, testimonios orales, imágenes desconocidas y, fundamentalmente, el conocimiento exhaustivo del terreno como elemento integrador de toda esta información.

Por otra parte, el libro de Alfonso Casas Ologaray toma como hilo conductor los acontecimientos militares, siguiendo su cronología, puesto que se trata, ante todo, de un hecho militar, de una batalla en la que se enfrentan dos ejércitos poderosos. Pero, a este elemento vertebrador, basado en la documentación militar que obra en archivos y en tratados, se van sumando otros acontecimientos militares, sociales y políticos, nacionales e internacionales, que sirven para enmarcar en su contexto este hecho local, pero universal a la vez, ya que la batalla de Teruel tuvo una clara repercusión en las cancillerías y en la opinión pública de todo el mundo.

30 autores aragoneses

Cada nuevo sumario de “Turia” es un claro ejemplo de integración cultural de autores y textos de diversas procedencias geográficas, estéticas e ideológicas. Todo ello sin olvidar nunca el arraigo turolense/aragonés de esta revista. Buena prueba de esa filosofía de trabajo la constituyen los 29 autores aragoneses que publican textos inéditos en las distintas secciones del sumario.

Así, los lectores de la revista cultural editada por el IET podrán comprobar la creatividad narrativa de autores como José María Conget y Sergio del Molino, o de los poetas Nacho Tajahuerce y Juan Antonio Tello.

Otra de las secciones habituales de Turia es “La isla”, que contiene fragmentos del diario de Raúl Carlos Maícas ilustrados por Isidro Ferrer.

Más allá de las aportaciones ya comentadas de Alfredo Saldaña y Antonio Pérez Lasheras sobre Miguel Labordeta y de Alfonso Casas Ologaray sobre la batalla de Teruel, hay que subrayar el amplio artículo que Luis Beltrán Almería dedica a la trayectoria del escritor y filósofo J.L. Rodríguez García.

Especialmente nutrida es la presencia de aragoneses en la sección La Torre de Babel. Es el apartado que Turia dedica a la crítica de libros, y en él se ofrecen cuidadas reseñas de libros de ficción, de no ficción y de poesía, tanto de autores españoles como de otros idiomas traducidos al español. La amplitud y calidad de esta sección han convertido a Turia en una de las revistas que más y mejor practican la crítica literaria entre las publicaciones y suplementos culturales de España. En esta ocasión, ejercen como críticos, un total de 20 aragoneses y, entre ellos, podemos citar a: José Luis Melero, Aurora Cruzado, David Mayor, Ana Muñoz, José Giménez Corbatón, Juan Marqués, Teresa Agustín, Miguel Serrano Larraz, Juan Villalba Sebastián, Elifio Feliz de Vargas, Javier Lahoz, Jesús Villel, Enrique Villagrasa, Rubén Benedicto, Rafael Esteban Silvestre, Jesús Jiménez Domínguez, José María Ariño o Pablo Pérez Rubio o Teresa Sopeña.

Un fragmento de La Batalla de Teruel, de Alfonso Casas

El nuevo número de Turia avanza un fragmento de los primeros compases de la batalla de Teruel y que pertenecen a un libro de Alfonso Casas Ologaray que espera ver la luz en los meses venideros. El texto de la futura publicación sigue el desarrollo de los acontecimientos militares como hilo conductor, pero, a su alrededor, se van entrelazando una serie de cuestiones coetáneas que suceden en otros escenarios, testimonios de actores directos de aquellos hechos y fotografías, en su mayor parte inéditas, que aportan una visión gráfica de los acontecimientos. Todo ello, con el fin de poner de relieve que la batalla que tuvo lugar en esta ciudad y en su entorno, en aquel duro invierno de 1937, fue una de las más encarnizadas de toda la guerra.

Primer día de la batalla, 15 de diciembre de 1937

Tres días antes del día señalado para el inicio de las operaciones el mayor Líster había enviado un grupo de reconocimiento que, amparado en la oscuridad de la noche, se había infiltrado entre Concud y Caudé para llegar a San Blas, fijando el itinerario que debían seguir sus tropas en la decisiva madrugada del día 15 de diciembre. En esta, como en las otras operaciones en las que había tomado parte durante el curso de la guerra, el ataque se iniciaría en plena noche para sorprender al adversario. La discontinuidad y fragilidad de las defensas, y la disciplina de las fuerza propias propiciaban este tipo de iniciativa, en el que la sorpresa era un factor fundamental para alcanzar el éxito.

Aquellos hombres, conocedores del terreno, habían recorrido los barrancos que cruzan desde los montes de Concud hasta las proximidades de San Blas, atravesando la depresión por la que discurre el ferrocarril y la carretera general por la alcantarilla de barranco Hondo. En la quietud de la noche no habían encontrado ningún obstáculo para andar y desandar el camino.

Desde la magnífica atalaya de los Altos de Celadas, poco antes del comienzo de ataque, el general Rojo y Líster cambiaron impresiones sobre el desarrollo de la acción inicial, conviniendo que ese factor sorpresa debía mantenerse para garantizar el éxito de la operación. Desde allí se dominaba todo el llano y podía verse con claridad el terreno sobre el que había de llevarse a cabo el cerco de Teruel.

Llegada la fatídica hora, los soldados de la 11 División comenzaron a descender por las laderas en aquella fría noche de invierno, en medio de un silencio sepulcral sólo roto por el sonido de los objetos metálicos que portaban colgando de sus trinchas o de sus cinturones, caminando por un paisaje yermo y desolado cubierto de nieve, apenas entrevisto con la luz de la luna. La masa de hombres desplegada sobre el llano avanzó en la oscuridad asemejando sombras fantasmagóricas que vagaran en mitad noche. Pero su paso era decidido y estaban concienciados de que aquella ofensiva podía suponer un revulsivo en la marcha de la guerra.

Los soldados de Líster habían llegado hasta el punto de partida desde los pueblos más próximos del valle del Alfambra, ascendiendo por las laderas que nacen a orillas del río y que culminan en los Altos de Celadas, caminando penosamente, tropezando en el accidentado terreno endurecido por el hielo. Muchos de aquellos combatientes habían comenzado a sufrir el frío extremo durante las largas horas de espera, en algunos casos, con un equipamiento deficiente para soportar las bajas temperaturas. El legendario frío de Teruel sería el elemento más recordado por todos aquellos que vivieron la batalla.

A primera hora de la mañana comenzaría a nevar con intensidad.

 

 

 

 

 

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