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Elísabeth López: “Monreal tuvo suerte por tener en los 50 una matrona  profesional” Elísabeth López: “Monreal tuvo suerte por tener en los 50 una matrona  profesional”
Elísabeth López Orduna (izda.) acompañada por la que fue matrona de Monreal, María Victoria García Ochoa

Elísabeth López: “Monreal tuvo suerte por tener en los 50 una matrona profesional”

María Victoria García Ochoa y la maternidad son las protagonistas de un filme documental

Elísabeth López Orduna, lecerana afincada actualmente en Teruel, comenzó en 2018 una investigación sobre la historia de la maternidad en el siglo XX que, ante el enorme vacío documental e histórico que existe, se ha basado fundamentalmente -pero no unicamente- en recoger testimonios de mujeres que dieron a luz hace algunas décadas en unas condiciones radicalmente diferentes a las actuales.

Fruto de esa investigación produjo en 2019 Parir en el pueblo antes de 1970. Relato de mujeres de Lécera, un documental protagonizado por siete paisanas suyas que se ha proyectado en numerosos pueblos de las tres provincias aragonesas. A través de ellas se da visibilidad a las condiciones penosas en las que solían atenderse los partos, la poca información que existía y la cantidad de tópicos y prejuicios que existían en torno a la sexualidad femenina y a la maternidad.

En septiembre López Orduna estrenó en Monreal del Campo su segundo documental, La matrona, en el que se narra la historia de María Victoria García Ochoa, que asistió los partos de esa localidad entre la década de los 50 y la de los 70, cuando se generalizaron los partos en los hospitales.

El filme habla “de la implicación que tuvo María Victoria con esa profesión, con la que estuvo vinculada desde niña a través de una tía suya, y de como las casualidades la llevaron a ejercer ese trabajo en Monreal del Campo. Es una persona muy especial con una gran historia de debía conocerse, una historia de pasión por su trabajo, sin horarios, sin fines de semana y con una enorme cantidad de esfuerzo en una época en la que los partos eran atendidos en la mayor parte de los pueblos por parteras o vecinas y en unas condiciones de pobreza que en España eran las que eran”.

García Ochoa nació en Allo (Navarra) en una familia humilde y no lo tuvo fácil para estudiar, pero consiguió formarse como practicante y matrona. “Su primer destino fue Monreal del Campo, donde conocía a una monja, y ya nunca abandonaría el pueblo”, explica la periodista. Ella sigue pasando buena parte del año en Monreal, y el resto en Pamplona.

“Ella ha sido muy avanzada a su época. Estamos hablando de la España rural de los años 50, muy pobre, donde las mujeres tenían partos muy penosos en unas condiciones que nada tienen que ver con las actuales, y que sin embargo daban por hecho que era lo que tocaba”. María Victoria sin embargo ejerció como una defensora de las mujeres, dedicó muchísimos esfuerzos por mejorar las condiciones -por 60 pesetas el parto que solían pagarle- y también por erradicar numerosas falsas creencias que había en torno a la maternidad. “Había contradicciones y tópicos muy arraigados y ella luchó contra ellos. No debió de ser fácil pero ella era toda una autoridad, porque ayudó a muchísima gente y todo el mundo le tenía muchísimo respeto”.

Los tres pases del documental en Monreal se llenaron hasta la bandera

Elísabeth López Orduna insiste en que en Monreal del Campo “tuvieron mucha fortuna por contar desde los años 50 con una profesional, cuando lo habitual en muchos de los pueblos de la zona era que no fuera así”. “Las mujeres parían en cuadras, en masadas”, y eran asistidas por mujeres que no tenían la formación adecuada más allá de la que les daba la experiencia y su voluntad de ayudar. Por ello “hay que considerar a esas mujeres heroínas. La parte privada de la mujer, la maternidad, importaba muy poco. Pero esas parteras, esas madres de leche, las vecinas y muchas mujeres creaban unas redes de ayuda a través de las que se apoyaban y conseguían unirse en ese abandono que sufrían”. Y ni siquiera eran conscientes de ello, según la periodista lecerana. “Es ahora, visto desde la actualidad, con la medicalización de los partos, los medios que se dedican y la información que existe, cuando podemos hacernos idea de la barbaridad que se vivía en esos años”.

María Victoria García atendió su último parto en 1984. Desde los años 70 comenzó la asistencia hospitalaria y se prohibió atender partos en casa, “no porque no confiaran en las profesionales que había, sino porque apenas existían”. La experiencia y la dedicación de García Ochoa le permitió seguir atendiendo a algunas madres hasta mediados de los ochenta, “de forma puntual y por circunstancias especiales”.

Aún así no hay nadie en Monreal del Campo que no tenga un familiar que no haya sido alumbrado con la ayuda de la matrona, lo que explica la extraordinaria acogida que tuvo la proyección del documental sobre su trayectoria, el pasado 3 de septiembre. “Sabíamos que vendría mucha gente pero no imaginamos la acogida que tuvo. Planteamos dos pases y hubo tanta gente que al final hicimos tres, y hubo gente que no pudo verlo. Fue increíble”, asegura la periodista, que vivió aquel estreno como un homenaje que Monreal quiso regalarle a su matrona.

A partir de ahora la autora de La matrona moverá el filme donde se lo soliciten y por algún concurso donde tenga cabida. “Todavía no lo he pensado bien, pero esta película está hecha para que la vea la gente”.

La investigación de Elísabeth López Orduna sobre la historia de la maternidad en el siglo XX está lejos de terminar. No descarta que haya más documentales en el futuro o que escriba un libro sobre el tema. Por el momento ella sigue grabando material y testimonios con mujeres que fueron madres antes de los años 70, sigue recopilando material de archivo y hemeroteca bibliografías, y organiza charlas sobre el tema que suelen contar con abundante público.

“Hay un mundo entre cómo estaban las cosas en esa época y ahora. Incluso en este momento hay gente que habla de un exceso de medicalización, que dice que le gustaría potenciar el factor humano en los partos, a parir en las casas”. López Orduna prefiere no entrar en ese debate. “No estoy en contra ni a favor, mi trabajo en este sentido es más de estudio y de investigación antropológica. No soy matrona ni médico, y no puedo dar una opinión fundamentada a este respecto”.

Si que se muestra partidaria de que se humanice más el hecho de dar a luz en el sentido de que “se tenga más en cuenta a la mujer, se le pregunte más a la madre”. En su opinión se ha avanzado mucho a este respecto, “pero siempre queda trabajo por hacer”.

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