Síguenos

416_diariodeteruel-web-banner1200x120-vacunacion2022.png banner click 416 banner 416

Fernando Romero indaga en la creación material del paisaje a través de la pintura Fernando Romero indaga en la creación material del paisaje a través de la pintura
Imagen del pintor turolense Fernando Romero, actualmente afincado en Zaragoza. Samuel Esteban

Fernando Romero indaga en la creación material del paisaje a través de la pintura

El turolense expondrá ‘Orografías de lo invisible’ en el IAACC Pablo Serrano a final de año

Después de haber participado en la colectiva La colección crece/2 en junio de 2021, donde pudo verse su obra adquirida Límite Urbano, el pintor turolense Fernando Romero volverá a exponer en el IAACC Pablo Serrano de Zaragoza a partir del mes de noviembre, cuando concluya el proyecto Orografías de lo invisible que está realizando para el museo aragonés.

Romero fue el ganador de la segunda edición de la beca Creación y Producción Artística Contemporánea Pablo Serrano/Juana Francés, y desde la primavera pasada está trabajando en el proyecto artístico que estará completado el 30 de noviembre. En virtud de la beca, el IAACC Pablo Serrano le ha proporcionado medios y un estudio de gran tamaño para trabajar, una dotación económica y el compromiso de organizar una exposición. Además la iniciativa entra también en el ámbito formativo, ya que Romero recibirá la visita de varios grupos de estudiantes de arte y bellas artes a quienes explicará el proceso de investigación y creación que está llevando a cabo.

El proyecto artístico Orografías de lo invisible ahonda en una de las obsesiones pictóricas del pintor nacido en Villastar, el paisaje y la formación de este. Pero también supone cierto viraje con respecto a buena parte de la obra que ha creado a este respecto. En marzo de 2019 Romero expuso en el Museo de Teruel Paisajes especulativos, en la que ponía en relación el paisaje con una visión estética futurista, que tenía que ver con el paisaje sintético, creado por máquinas e inteligencias artificiales a partir de líneas rectas, de formas angulares y de trazos en los que la pintura acrílica no se diferenciaba en muchos casos del diseño digital.

Orografías de lo invisible difiere con aquel proyecto, entre otras cosas, por una visión mucho más orgánica y natural del proceso de formación de los paisajes. “Yo venía investigando la interrelación entre la pintura y la visión del paisaje, y su propia construcción... y en este proyecto doy cierto giro porque elimino el referente, el propio paisaje, y regreso de algún modo a los orígenes de la pintura, al hecho de trabajar con el pigmento, con la superficie del lienzo, con los diferente elementos con los que cuento para que el paisaje vaya emergiendo”, afirma.

Sus piezas son un completo diálogo entre abstracción y figuración, al punto de que prácticamente la pintura que persigue puede interpretarse en términos propios de los dos ámbitos. “Tiendo más a la abstracción pero el resultado es un trabajo muy pictórico”, explica Romero. “Antes pintaba figuración pensando en abstracto, organizando colores y masas, y digamos que en este proyecto estoy pintando en abstracto pero surge un paisaje reconocible”.

Cinco de las obras de Romero, expuestas en la Casa Amarilla de Zaragoza, pertenecientes a su último proyecto y cuyo conjunto se titula ‘5 lagos en K2-18b’. Samuel Esteban

De hecho el proceso que está llevando a cabo en el IAACC Pablo Serrano para pintar se parece bastante al que se da durante la formación geológica del paisaje. Parte de un lienzo arrugado -como si de una base de roca erosionada se tratara- que después alisará, una vez terminada la obra. Sobre él deposita pigmento, que en ocasiones permanece y en ocasiones cae por entre las arrugas por efecto de la gravedad, como discurre el agua por las cuencas fluviales, y termina posándose y formando sedimentos. De hecho aunque la tridimensionalidad es importante en el proceso productivo, la obra completada no cuenta con resaltes destacados y está concebida como un cuadro convencional -en el sentido que es un cuadro plano, con diferentes texturas pero sin elementos que sobresalgan del lienzo-.

Fernando Romero experimenta y realiza todo un trabajo de laboratorio con diferentes acrílicos y aglutinantes, probando sus diferentes reacciones al contacto con el lienzo y sus diferentes formar de fluir por sus arrugas. En ese sentido “más que pintar paisaje a través de la pintura, lo que hago es formar un paisaje con pintura. La importancia recae sobre todo en el propio material”.

En este sentido las herramientas de Fernando Romero son bastante limitadas, como si fuera un pianista cuyo instrumento solo cuenta con cuatro o cinco teclas. “Aglutinante, pigmento, tela y agua... combinando estos pocos elementos voy acercándome a lo que pretendo, y aunque ya estoy pintando algunas series, todavía estoy en proceso de investigación y experimentación con distintas combinaciones”.

Deja abierto incluso un factor de azar, con gusto por la sorpresa “de ver la reacción de la pintura al fluir sin que yo intervenga demasiado en algunas ocasiones, porque sé que mi cabeza tendería a ordenarlo todo y no se generarían los accidentes del paisaje y del terreno que se crean si la pintura actúa por sí sola”.

El contexto de Orografías de lo Invisible tiene que ver con los exoplanetas, lo desconocido y lo que está por cartografiar, entre otras cosas porque el paisaje que se obtiene con la técnica que lleva a cabo Fernando Romero es una imagen cenital, vista desde arriba. “Es una imagen que me seduce porque aunque ahora estamos todos muy familiarizados con ella”, gracias en parte a mapas fotográficos cenitales como Googlemaps, “antiguamente era una imagen desconocida porque prácticamente era imposible de verla, y el paisaje era siempre en perspectiva, con un punto de vista bajo”.

Fernando Romero trabajando en uno de los estudios del IAACC Pablo Serrano. Samuel Esteban

De ahí que las primeras imágenes que veamos algún día de los exoplanetas, similares a la Tierra, que hoy en día empezamos a conocer y que en el futuro exploraremos e investigaremos, serán necesariamente como los paisajes que concibe Romero.

Aunque esa fase de investigación todavía está sin concluir y la materialización exacta de la exposición -en cuanto a número de obras y formato- dependerá de la sala en la que el IAACC Pablo Serrano decida colocarla, Fernando Romero ya empieza a tener algunas series previas listas. Los primeros adelantos en este sentido pueden verse actualmente en la galería Casa Amarilla de Zaragoza, donde estarán durante los primeros días de septiembre.

Una carrera brillante y galardonada pese a que no ha cumplido los cuarenta

Fernando Romero nació en Teruel en el año 1983 y aunque ha vivido y desarrollado su actividad profesional fundamentalmente en Madrid, mantiene un estudio en Villastar y actualmente pinta en Zaragoza. Tras una estancia en la École Supérieure des Beaux-Arts de Bordeaux, se licenció en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia y posteriormente cursó el Master de Producción Artística en la misma Universidad (2007).

Ha recibido diversos reconocimientos entre los que cabe destacar el Premio Santa Isabel de Portugal (2021), 2º Premio de Pintura Joven IberCaja, el Accésit del Premio Santa Isabel de Portugal (2017), Premio BMW de Pintura a la Innovación (2014), la Beca Diputación de Teruel para Artistas Turolenses (2011), 3º Premio Arte Joven del Instituto Aragonés de la Juventud y el Accésit del Premio de Pintura Delegación del Gobierno en Aragón (2009).

Ha realizado varias exposiciones individuales, siendo las más destacables la que protagonizó durante la primavera de 2019 en el Museo Provincial de Zaragoza (Paisajes especulativos), además de Paseo hasta la linde, en la Galería A del Arte de Zaragoza (2016); Motionless en Foyer VM 2 Comisión Europea en Bruselas (2011); Instantes fugaces en el Patio de la Infanta en Zaragoza (2010) y Convivencias en Sala de Exposiciones de la Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza (2008).

En 2021 participó en la exposición colectiva La colección crece/2 en el IAACC Pablo Serrano, después de que el museo adquiriera su cuadro Limite urbano, el que abría la exposición que pudo verse en el Museo de Teruel.

Además pertenece al grupo artístico D11 y ha impartido docencia en la Escuela Superior de Diseño de Madrid y en otros centros.

El redactor recomienda