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‘La exaltación de la Virgen’ de Sittow, una pintura tan valiosa y bella como misteriosa ‘La exaltación de la Virgen’ de Sittow, una pintura tan valiosa y bella como misteriosa
Oskar J. Rojewsky (izda.) y Pedro Luis Hernando durante al conferencia que tuvo lugar ayer en Bellas Artes. M. A.

‘La exaltación de la Virgen’ de Sittow, una pintura tan valiosa y bella como misteriosa

Oskar Rojewsky ofreció ayer una charla en Teruel sobre el pintor flamenco

El investigador e historiador del arte de origen polaco Oskar Jacek Rojewsky ofreció ayer en el salón de actos del edificio de Bellas Artes de Teruel la conferencia titulada Michel Sittow en la Corona de Aragón, a propósito de la reciente presentación de la pintura Exaltación de la Virgen en el Museo de Arte Sacro de Teruel (MAST), que se atribuye a este pintor flamenco.

Más allá de hablar de la importancia de Sittow, destacado pintor nacido en Tallín, actual capital de Estonia, que trabajó para las monarquías ibéricas entre finales del siglo XV y principios del XVI, Rojewsky se centró fundamentalmente en la importancia de las fuentes históricas y archivos que permiten atribuir y datar obras de arte de periodos en las que no se firmaban.

Y es que, aunque no es el único caso, el de Sittow es peculiar porque aunque se le atribuyen unas cuarenta pinturas conservadas en la actualidad, solo una de ellas cuenta con el respaldo documental necesario para asegurar sin lugar a dudas que fue pintada por el flamenco. Se trata de la Asunción de la Virgen que se conserva en la Galería Nacional de Washington, el resto tan solo puede suponerse, con mayor o menor grado de seguridad, que fueron pintadas por él, gracias al análisis comparativo en ausencia de fuentes documentales irrefutables.

Es el caso de Exaltación de la Virgen que puede admirarse en el MAST; pese a que investigaciones de la doctora Carmen Lacarra vinculan esta obra a Michel Sittow, hoy por hoy es imposible asegurarlo a ciencia cierta.

La pintura fue encontrada en el Convento de las Carmelitas Descalzas de Teruel y donada al Obispado cuando la comunidad religiosa abandonó el espacio con destino a Puzol. Pedro Luis Hernando, director del MAST y profesor de Bellas Artes, recordó ayer que el valor artístico de la pieza es tan elevado que “no podíamos creer que estuviera en ese convento, y pensamos que era una falsificación”.

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