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‘La Tercera Vía del cine español’, el camino de éxito que exploró y recorrió José Luis Dibildos ‘La Tercera Vía del cine español’, el camino de éxito que exploró y recorrió José Luis Dibildos
La poblense Ana Asión, con un ejemplar de la obra editada por Laertes. Carlos Gurpegui

‘La Tercera Vía del cine español’, el camino de éxito que exploró y recorrió José Luis Dibildos

La turolense Ana Asión analiza este fenómeno de los años 70 en su último libro publicado

La Tercera Vía es un término político y económico que hace referencia a la alternativa a medio camino entre el libre mercado y la economía planificada, entre la derecha y la izquierda, que plantearon en su día Keynes, Tony Blair o Gorbachov. Pero si le ponemos el apellido “del cine español” estaremos hablando de una tendencia cinematográfica que abanderó el productor y guionista José Luis Dibildos en los años 70, que también buscaba una camino intermedio, entre las películas frívolas comerciales y el cine mayestático de autor, y también del último libro de la turolense Ana Asión, La Tercera Vía del cine Español, publicado por Laertes.

La obra de la investigadora, experta en cine y docente en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, nacida en La Puebla de Híjar, pone el foco en un fragmento de la historia del cine español poco investigada y que se relaciona bien con el contexto histórico y político en el que se desarrolla, la España previa a la llegada de la democracia.

Asión explica que La Tercera Vía es una “marca de fábrica” que utilizó Dibildos “para denominar ese proyecto de hacer un nuevo cine que cristalizó en una serie de películas que estaban a medio camino entre el cine más comercial de Pedro Lazaga u Ozores, y el cine intelectual de Carlos Saura o Víctor Erice”.

A través de Ágata Films realizó una serie de películas con las que pudiera identificarse la clase media española que había surgido desde la década anterior, la de los 60. Otros productores realizaron películas con las mismas características que sin embargo no fueron etiquetadas así. “En el libro también cubro esas otras películas, aunque me centro en Dibildos que fue quien abandera la Tercera Vía más genuina, y trato de extrapolar esa experiencia comparándola con el cine contemporáneo”.

Espejo de la Transición

La Tercera Vía del cine español representa “el espejo en el que se miraba un país en transición”, explica la turolense. “Reflejó cómo vivía la sociedad del momento, con producciones amables, comedias sobre todo, con elementos que fueran conocidos por ella y permitieran que muchos españoles se identificaran con los personajes”, explica Asión. “Además introdujo elementos críticos, muy leves” porque estamos hablando del final de la dictadura, “pero que intentaban hacer que la gente reflexionara”. Esto ya supuso un gran cambio en el terreno social con respecto al cine anterior, “pero no era cine político. Aunque al final era inevitable que hubiera alguna referencia, esa no era su finalidad”.

De hecho Dibildos no perseguía una transformación social sino una fórmula que económicamente fuera viable. Y la encontró, porque consiguió muy buenas taquillas sin renunciar a hacer cine de calidad. Asión admite que “entonces se hacían películas como churros, y muchas tenían una calidad más que dudosa... pero Dibildos consiguió hacer cine de calidad que al mismo tiempo consiguiera interesar y atraer a públicos muy amplios”.

Suele hablarse de Españolas en París (Roberto Bodegas, 1971) como la película que anticipa esta corriente, pero la terna más característica de la Tercera Vía, según Ana Asión, está formada por Vida conyugal sana (Roberto Bodegas, 1974), Tocata y fuga de Lolita (Antonio Drove, 1974) y Los nuevos españoles (Roberto Bodegas, 1974). Entre los actores que formaron parte de la corriente destacaron María Luisa San José, José Sacristán, Amparo Muñoz o Antonio Ferrandis. José Luis Garci colaboró en varias ocasiones con el equipo de guionistas que lideraba José Luis Dibildos, y, si hablamos de productoras diferentes a Ágata Films, cineastas como Manuel Summers , Jaime de Armiñán o José Luis García Sánchez , exploraron también este camino en alguna de sus películas, como Adiós cigüeña, adiós (1971), El amor del capitán Brando (1974) y Colorín, colorado (1976), respectivamente.

Investigación sintetizada

Este libro nació como una prolija investigación de Ana Asión, que incluyó entrevistas personales con María Luisa San José, Roberto Bodegas, José Sacristán, “o figuras como Jesús Yagüe o Enrique González Macho, que no participaron pero que estuvieron allí”, y un arduo trabajo documental entre revistas de la época, críticas o documentos administrativos de la censura. Esa investigación desembocó en la Tesis Doctoral de Ana Asión, y el libro publicado por Laertes sintetiza toda esa información “para hacerla atractiva a un público mucho más amplio y que la lea cuanta más gente mejor, como el propio Dibildos decía”.

El libro ha sido publicado además coincidiendo con el 20 aniversario de la muerte del productor y guionista José Luis Dibildos (Madrid, 1929-2002). Y también sirve de homenaje a uno de los directores de referencia en la Tercera Vía, Roberto Bodegas, “a quien tuve la suerte de entrevistar y falleció hace poquito, en 2019”, recuerda la investigadora turolense.

“Necesitábamos llenar un hueco que estaba vacío”

La investigadora y docente en la UZ Ana Asión (La Puebla de Híjar, 1989), es además presidenta de la recién creada Asociación de Estudios Cinematográficos Surcos, creada para establecer redes y espacios de encuentro entre los diferentes investigadores sobre el cine de España. De algún modo trata de replicar el modelo de investigación de las ciencias a las humanidades, que a través de diferentes publicaciones y foros fijan los conocimientos e investigaciones realizadas en el ámbito académico y permiten intercambiar y compartir información “para que un investigador no estudie lo mismo que otro ya ha hecho, y pueda avanzar e ir más allá”.

Según Asión, “Surcos trata de rellenar este hueco, porque no existía una asociación de este tipo, y a partir de ahí proponer actividades, ciclos, reuniones, proponer sinergias y trabajos en equipo entre universidades, e incluso transgredir un poco con toda esta fauna que formamos los investigadores”, bromea la poblana, “para conectar más con las filmotecas, con la sociedad y con los aficionados al cine”.

Pese a la gran cantidad de bibliografía que existe sobre el cine, Ana Asión no duda de que “quedan muchos nichos y material sobre el que investigar. Pero incluso hay también muchos estudios que actualizar, investigaciones que a medida que pasa el tiempo terminan superándose, te encuentras con nueva información o nuevas metodologías que hacen necesario retomarlas y hacer que sigan siendo vigentes. El cine es un universo inmenso e inacabable”.

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