Síguenos

120_-1200x150-remamos-b.gif banner click 120 banner 120

179_2030-1200-x-150-px.png banner click 179 banner 179

Olifante publica el último poemario de la turolense Ana Muñoz, titulado ‘Madriguera’ Olifante publica el último poemario de la turolense Ana Muñoz, titulado ‘Madriguera’
La escritora y cantante turolense Ana Muñoz ha publicado recientemente ‘Madriguera’

Olifante publica el último poemario de la turolense Ana Muñoz, titulado ‘Madriguera’

“No vivo del arte y no pasaré a la historia, y eso es guay, muy liberador”

La polifacética artista turolense Ana Muñoz rompe su prolongado silencio editorial con Madrigueras (Olifante), un poemario que habla sobre la pérdida pero también sobre la habitación consciente y consecuente de la vida. La pérdida de un ser querido puede ser el punto de partida, para escritores y lectores, de un viaje hacia el auténtico punto de salvaguarda. Hacia un rincón a salvo de cualquier cosa excepto de nosotros mismos.

-¿Qué nos aguarda en ‘Madrigueras’, su último poemario?

-Creo que es un libro que habla de la pérdida y de aprender a comunicarse con la ausencia a través del contacto con la naturaleza (con los animales, con las plantas, con la tierra) a través y de los cuidados. Pero no es un libro triste. Invita a la aceptación, a una contemplación amable y serena de la vida.

-¿Escribe sobre alguna pérdida en particular?

-Sí, el punto de partida es la muerte de mi perrita Bruna, que no tenía más que seis o siete meses. Este suceso, inesperado, trágico, coincide además con la transición hacia el invierno, que, en cierto modo, supone igualmente un momento de pérdida: se pierden horas de sol, se pierden las hojas de algunos árboles, se pierden algunos colores… Y sucede en un momento de mi vida que no es bueno, así que es también un punto de inflexión: siento que estoy tocando fondo y que, si no empiezo a gestionar y a reconducir todo aquello, me voy a hundir. Es entonces cuando la poesía se convierte en mi refugio, en mi madriguera.
 

Portada del libro de Ana Muñoz, editado por Olifante

-¿Como define su forma de escribir? ¿Defiende la prosa poética o la poesia, aunque libre, siempre es verso?

-Para nada… De hecho, cuando en clase de Lengua llego a este tema, siempre pregunto a mis alumnos y alumnas qué es la poesía, e intento desmontar esa idea preconcebida de que poesía es cualquier texto que se dispone en vertical y que rima. Y ya está. Ni siquiera todos los textos escritos en dicho formato son poemas. Al menos para mí. En clase leemos poemas en prosa, analizamos poemas visuales e incluso aprendemos, o eso intento, que la poesía está también, por qué no, en unos pasos de baile. Se trata de algo profundamente transversal, que toca todas las artes y que se puede encontrar en casi cualquier lugar.

-Acotemos, pues. Hablemos de la poesía como creación literaria...

-Si hablamos de poesía en relación a lo literario, es evidente que un texto debe tener ciertos rasgos, como la concentración de significados, un poder de evocación, cierta musicalidad… Y para esto último existen recursos como la rima, pero no es el único: podemos recurrir a la aliteración, a las anáforas, a los paralelismos…

-¿La poesía edulcora el dolor, lo disimula o lo canaliza?

-Yo creo que la poesía nos permite hacer algo. Algo bello, incluso bueno, con aquello que nos produce dolor y que además se escapa a nuestro control, como la muerte. En mi caso, los poemas me ayudaron a prolongar la vida de Bruna un poco más antes de soltarla del todo. Me ayudó a estirar el tiempo y el espacio como si fueran de goma, cosa que en el mundo real no sucede. Siento que para superar una tragedia o para poder convivir con ella es importante tratar de darle un sentido, aunque eso a veces es muy, muy, complicado, o al menos encontrarle una narrativa y entender que nuestras pequeñas historias no son nada en comparación con la gran historia. A mí, la contemplación y la experiencia de los propios ciclos de la naturaleza me han enseñado que todo es tránsito, que nada dura para siempre, ni siquiera lo malo… Y también que no somos nadie en comparación con la inmensidad de los paisajes que ocupamos, y que explotamos.

-Si no me equivoco su último poemario publicado es Al final de 2013... ¿Por qué ha estado tanto tiempo sin publicar?

-Hace unas semanas, en la presentación de Madriguera en Alcañiz, contaba que todavía no sé qué relación tengo con la creación. Sé la que tengo con la escritura, pero para ser artista hay que valer y yo no siempre valgo porque no siempre disfruto de la exposición ni de los escenarios. Esto, con lo que ahora estoy tan en paz y que me parece tan lógico y normal, me ha costado entenderlo. Me ha costado entender que no estoy obligada a hacer cosas que no me hagan feliz. Que no tiene que haber ninguna presión por estar ahí… O por seguir publicando cosas para que la gente no se olvide de ti. Hay quien se olvida, hay quien no, hay quien te lee por primera vez y le gustas, o no… Y sucede, por ejemplo, que el libro lleva un par de semanas en el número dos de la lista de libros de poesía más vendidos en Librerías Santos Ochoa. Yo escribo a diario. Me levanto temprano por la mañana y escribo. Es tan sencillo como que necesito escribir, me siento y lo hago. Pero esa necesidad no tiene nada que ver con el deseo, en un momento determinado, por la razón que sea, de que eso que he escrito trascienda. Asumiendo las consecuencias que haya que asumir, como que efectivamente lo que haga deje de interesar, quiero hacer las cosas a mi ritmo y a mi manera. Hay que intentar rebelarse contra la hiperproductividad, en todos los sentidos. La poesía tiene otro tempo.

-Pensábamos haber escuchado su música en la reciente gala de los Premios de la Música de Alcañiz, pero finalmente fue cancelado el concierto...

-Si. Por causas ajenas a mí ese recital del 20 de junio no salió adelante. Fue un palo porque había invertido muchas energías, tiempo y dinero, y también porque había liado a Alberto, de Thesseo Estudio Creativo (que se ha encargado de realizar el tráiler de Madriguera), para que me acompañara sobre el escenario.

-Sigue cultivando su faceta como música, entonces...

-Sigo cultivando esa faceta, pero no me veo retomando nada con la dedicación de antes. Tiene que haber otra manera de hacer las cosas… Y en esas estoy. Pero si no la hay no pasa nada. No vivo del arte y no estoy llamada a pasar a la historia, y eso es muy guay, muy liberador.

-Pero recientemente grabó un disco...

-Salió en diciembre de 2020, con el nombre de Un cuarto de estar, convertido en un 10” con un diseño precioso del artista oscense Javier Aquilué. Colgué una especie de adelanto en Spotify, pero no he querido subir nada más a ninguna plataforma. El vinilo puede adquirirse en la librería Santos Ochoa de Alcañiz, tanto en persona como a través de su web (https://www.santosochoa.es).

-Usted ha vivido en un montón de sitios y, ahora mismo, está afincada en Alcañiz como profesora de Lengua. ¿Le gusta la docencia?

-Me mudé a Alcañiz por amor y, como sigo enamorada, sigo por aquí. Soy profesora de Lengua y me gusta mi trabajo. Lo que no me gusta tanto es que la Educación tenga tan poco valor en la sociedad actual. la Educación y la labor de los docentes. Es deprimente y frustrante. El debate en torno a la Educación, o sobre el Sistema Educativo, está cada vez más en la boca de la gente. Pero el foco no se pone, ni de lejos, donde debería ponerse. No obstante, una sociedad que no valora la Educación es, a su vez, la principal razón que tenemos para seguir en la brecha.

-¿Qué proyectos creativos a corto o medio plazo rondan por su cabeza?

-Pues estoy con un par de cosillas, pero este curso estoy llegando a casa agotada y no estoy teniendo fuerzas para plantearme nada. En Madriguera lo más duro no ha sido el proceso de escritura, sino el de corrección. Eso requiere de tiempo, de concentración, de fuerzas. Si se puede considerar proyecto, desde hace ya un año y medio coordino con Eugenio, el librero de Santos Ochoa en Alcañiz, un club de lectura que se reúne mensualmente. Ahora lo hacemos online, pero eso ha permitido que se sumen lectores y lectoras de fuera de Alcañiz. Solemos elegir novedades editoriales, generalmente en lengua española, que no superan las doscientas páginas. Y en muchas ocasiones invitamos también al autor o autora.