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‘Orgullo y prejuicio’, de proyecto extraescolar a largometraje ‘Orgullo y prejuicio’, de proyecto extraescolar a largometraje
Algunos de los actores colaboraron con el director, Jaime Fierro, en tareas técnicas de sonido e iluminación

‘Orgullo y prejuicio’, de proyecto extraescolar a largometraje

Marisa y Jaime Fierro estrenan al público su adaptación el 16 de febrero

El salón de actos Amparo Sánchez de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Zaragoza en Teruel acogerá el próximo 16 de febrero, a partir de las 19 horas, el estreno público de Pride and prejuice (Orgullo y prejuicio), una adaptación cinematográfica a la novela clásica de Jane Austen rodada en inglés por los turolenses Marisa Fierro y Jaime Fierro, y protagonizada por un grupo de estudiantes de entre 12 a 18 años.

La película, que en realidad está compuesta por tres capítulos de 25 minutos, ya se proyectó durante el pasado mes de octubre en el Casino de Teruel, en una proyección privada para los protagonistas del filme y para sus familiares. El 16 de febrero, miércoles, tendrá lugar el estreno abierto a todo el público, que podrá entrar gratuitamente al salón de actos hasta completar el aforo, en una proyección que coincide con las jornadas de bienvenida a los alumnos Erasmus a Teruel, “lo que resulta especialmente indicado al estar rodada en inglés la película”, asegura Marisa Fierro, que es codirectora y autora de la adaptación.

Dos de los jóvenes actores amateur, en una de las secuencias de la adaptación de los turolenses de la novela de Jane Austen

El proyecto de esta adaptación nació en 2020, como un proyecto de teatro en inglés que Marisa Fierro suele realizar todos los años en el contexto de las actividades extraescolares que realiza en diferentes centros de la capital, en las que combina el aprendizaje de inglés con los clásicos del teatro y la novela. “Sin embargo cuando estalló la pandemia el proyecto se paralizó, obviamente”, explica Fierro. Con los colegios dejó de hacerse pero con los alumnos de los IES Francés de Aranda y Santa Emerenciana, más autónomos, se decidió seguir ensayando en formato virtual a través de videoconferencia.

Jorge y Marisa Fierro habían participado como actores en esa edición de las Bodas de Isabel, en las que se rodaron las escenas y se ofrecieron por streaming. “Nos gustó la idea y propusimos a los chavales grabar la adaptación... les pareció bien así que fuimos adelante”.

Jaime Fierro es un estudiante de Bellas Artes y, aunque tiene claro que su futuro profesional quiere que esté dirigido hacia el mundo del cine o la televisión, todavía no tiene experiencia en rodajes o dirección, más allá de haber participado en algún cortometraje como actor o en las propias Bodas de Isabel. “Fue complicado pero los chavales se portaron de maravilla”, asegura. Pese a que se rodó en inglés y que no son actores o actrices profesionales, la verdad es que lo parecen porque lo hicieron muy bien”.

Lo más complejo, a juicio de los Fierro, ha sido “rodar muchísimas escenas y muchísimo material”, según Jaime. “Es un largometraje, aunque esté dividido en tres capítulos, y tanto material lleva mucho tiempo y esfuerzo grabarlo y después montarlo”. Para Marisa la pandemia ha sido además un elemento disruptor que siempre pendía sobre sus cabezas: “Teníamos muchas precauciones y hacíamos pruebas, pero por culpa de la pandemia hubo actores que se nos cayeron, escenas que hubo que cambiar prácticamente sobre la marcha”. Su hijo coincide con ella y asegura que la covid-19 les obligó a estar adaptándose a ella en todo momento.

Escena rodada en exteriores

El rodaje comenzó en junio de 2021, tras una larga y accidentada preproducción en la que Marisa Fierro tuvo que buscar interiores y exteriores donde rodar, contar con más actores amateur y realizar vestuario, ya que no hay que olvidar que Orgullo y prejuicio es una obra que transcurre a caballo entre el siglo XVIII y XIX.

El rodaje de interiores tuvo lugar en varios domicilios particulares y espacios de Teruel y Mora de Rubielos, “donde yendo y viniendo con unas cortinas conseguíamos proporcionar unidad a las diferentes localizaciones”, según Marisa Fierro.

Las escenas de exteriores fueron rodadas en la Fuente de las Atarazanas, “aunque nos dio muchos problemas porque el ruido, la gente y los vehículos que pasan no nos permitía rodar”. Durante las propias vacaciones familiares, Marisa y Jaime Fierro aprovecharon para grabar planos de recurso por emplazamientos naturales de Albarracín o de otros lugares de Aragón o del resto de España que encontraban aprovechables, para después insertarlos en el montaje. “Los medios han sido muy amateur, pero hemos tratado de que el resultado sea lo más profesional posible”, aseguran los codirectores de la producción.

Aunque se barajó la posibilidad de subtitular la película en castellano, finalmente se desestimó, si bien cuenta con alguna voz en off narradora en castellano, que introduce determinadas escenas. “En principio este era un proyecto para practicar el inglés y para difundir los clásicos entre los jóvenes, pero creemos que la gente que pueda estar interesada debe poder verla, porque entre los chicos y chicas que actúan hay gente muy buena”.

Para Jaime Fierro ha sido una espléndida práctica no solo desde el punto de vista de director, sino también en el montaje, ya que es el responsable de la casi hora y media de metraje. Y tiene ya algún proyecto a futuros relacionado también con la cinematografía. “Tengo alguna cosa pensada que todavía tengo que madurar, un trabajo de clase que voy a hacer con una compañera y que intentaré aprovechar para darme un poco de visibilidad”, explica el estudiante de Bellas Artes. “Con un poco de suerte me gustaría tenerlo para mayo, pero todavía tenemos muchas cosas que planificar”.