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Teruel y Laponia, dos de las zonas más despobladas de Europa, unidas por la vídeo-correspondencia Teruel y Laponia, dos de las zonas más despobladas de Europa, unidas por la vídeo-correspondencia
Rubén Marín (en primer término) y Bia Santos (4ª por la derecha), con algunos de los estudiantes participantes. M. A.

Teruel y Laponia, dos de las zonas más despobladas de Europa, unidas por la vídeo-correspondencia

Una exposición en el edificio del Vicerrectorado muestra las videocartas que se estuvieron enviando veintiocho alumnos españoles y finlandeses

Catorce estudiantes de Bellas Artes en el campus de Teruel de la Universidad de Zaragoza y otros tantos alumnos de diferentes grados de la Universidad de Laponia en Rovaniemi (Finlandia) han participado en un proyecto artístico y sociológico cuyo resultado puede verse en la exposición Correspondencias Teruel-Laponia: Videocartas entre áreas despobladas, que se inauguró ayer y que permanecerá abierta hasta el 21 de febrero en la sala de muestras del edificio del Vicerrectorado de Teruel.

La muestra está formada por cartas de ida y vuelta en formato de vídeo con las que mantuvieron correspondencia los estudiantes españoles y los finlandeses, a través de las cuales ponen de manifiesto sus inquietudes artísticas, personales o sociales, desde ámbitos geográficos y culturales tan distantes como Teruel y Laponia, que sin embargo guardan algunas semejanzas, como tratarse de dos de las zonas menos densamente pobladas de Europa.

El artista audiovisual e investigador alicantino Rubén Marín es el comisario de la exposición, que está teniendo lugar en Teruel y en Rovaniemi simultáneamente. Marín está realizando su trabajo de postgrado en la Universidad Politécnica de Valencia, aunque en la actualidad se encuentra en una estancia de investigación en la Universidad de Castilla La Mancha.

Combinando sus intereses en las prácticas audivisuales y videoartísticas y la cuestión del entorno rural y la despoblación, Marín planteó este proyecto a modo de experimento intercultural tomando como focos a dos de los territorios más castigados por la despoblación en Europa, contactando con Bia Santos, responsable de la asignatura de Arte, Entorno y Espacio Público del grado de Bellas Artes de la Facultad de CC. SS. y HH. de Teruel, y con Suvi Autio, profesora de la Universidad de Laponia que coordinó la acción de estudiantes de otros grados educativos -ya que en Rovaniemi no existen estudios similares a Bellas Artes-.

‘Correspondencias Teruel-Laponia’, que estará en Teruel hasta el 21 de febrero

En ambas universidades se desarrollaron talleres sobre videoarte y el concepto de la videocarta entre septiembre y octubre de 2023. Después se establecieron parejas entre estudiantes de uno y otro campus y entre ellos mantuvieron una correspondencia a través de vídeos, grabados en muchos casos con móvil y con cierta producción. Esas piezas, algunas de las cuales forman auténticos cortometrajes documentales, son los que ahora se exponen en el Vicerrectorado.

Marín partió de la premisa de que el discurso político sobre la despoblación parte fundamentalmente desde la ciudad, por lo que “pensamos que sería muy interesante dar la oportunidad a estudiantes de zonas despobladas, muy distantes geográfica y culturalmente entre sí, de hablar sobre sus problemas, intereses, aspiraciones o reflexiones de índole personal”.

Tan iguales y tan distintos

Aunque el trabajo no es estadísticamente representativo por contar con una muestra sesgada -todos son estudiantes veinteañeros- y poco numerosa, a nivel sociológico e incluso artístico permite extraer valiosas conclusiones o, cuando menos, material sobre el que reflexionar.

Más allá de lo anecdótico que tiene que por cuestiones técnicas cabría deducir de los móviles que han utilizado los finlandeses son de mayor calidad que los españoles, Rubén Marín ha detectado diferencias que le llaman la atención. “En Laponia el turismo es muy importante, especialmente en Navidad -el hogar oficial de Santa Claus está en Rovaniemi, localidad de unos 70.000 habitantes junto al Círculo Polar Ártico, y es visitado por más de medio millón de turistas anualmente-, y es un tema muy recurrente en sus videocartas”, explica el investigador. “Muchas de las personas de la Universidad de Laponia que participan se sienten a su vez turistas, porque allí estudia mucha gente de fuera, y también sacan a menudo a colación que no es fácil integrarse en esa sociedad, muy cerrada”.

La dificultad de integración no es un tema que salga a colación en las cartas enviadas por los estudiantes en Teruel, de las que se infiere incluso que la escasa población juega a favor incluso de la integración. “Sin embargo en muchas de las videocartas de Teruel sale a relucir de un modo u otro la falta de infraestructuras y servicios, un tema que en Finlandia tan apenas se menciona”.

Una joven observa una de las videocartas expuestas en el Edificio del Vicerrectorado del Campus de Teruel. M. A.

Estas diferencias ponen de manifiesto que pese a que la escasa densidad de población es uno de los factores determinantes en Teruel y en Laponia -o Sápmi, como la denominan los sami, su población indígena, que hoy en día suponen solo el 5% de su población-, este factor se manifiesta de formas muy diferentes y constituyen ventajas e inconvenientes dispares.

Sin embargo no todo son diferencias. Entre los elementos comunes a estudiantes en Teruel y en Laponia a Rubén Marín le parece especialmente significativo uno: “Muchos de ellos hablan de su relación con el paisaje, la naturaleza y los animales. Para mí, que soy de ciudad, esto me parece especialmente llamativo y sugerente. Los medios de comunicación suelen abordar la cuestión de la despoblación desde una perspectiva negativa, que también existe, pero no de forma exclusiva. Y en estas videocartas a menudo sale a colación las ventajas de vivir lento, en contacto con la naturaleza, con la familia incluso... elementos que a mi me parecen muy positivos y que pocas veces relacionamos con los intereses tópicos de la juventud”.

Por su parte Bia Santos, responsable del proyecto entre los estudiantes de Bellas Artes de Teruel, celebró el éxito de un proyecto que considera “muy importante” por varias razones.

La primera es que tiene una gran proyección exterior que trasciende a las fronteras de Aragón e incluso de España, “y eso para los estudiantes y su currículo es importante”. Durante estos días la exposición Correspondencias Teruel-Laponia puede verse en el campus turolense y en el de Rovaniemi simultáneamente, aunque a partir de marzo el objetivo es que gire por diferentes lugares de España.

Por la parte del campus turolense de la Universidad de Zaragoza han participado Raisa Ponce, Alba Polo, Polina Menshikova, Lucía Kangli Muñío, Marta Fernández, Paula Magaña, Paola Piniés, María Millán, Mario Pascual, David Puyo, Elías García, Eva Villarroya, Jairo Villacreses, Nigar Nasiboa, Isobel Martin, Emilia Couttie.

Por parte de la Universidad de Laponia, los participantes han sido Kerttu Pakkasvirta, Nahar Najneen, Amin Md. Faysal, Jabeen Isma, Suvi Autio, Abolfazli Dorsa, Thapa Diptee, Telkki Henrik-Kristian, Hoang Ly, Arrafiani Fian, Mao Kokubo, Mazumder Falguni.

Intercambio artístico

La otra razón que aduce Bia Santos es el intercambio cultural que, desde lo artístico, representa la comunicación directa entre estudiantes a 5.000 kilómetros de distancia. “Ese intercambio amplía la mirada, que se convierte en una fotografía fija si contamos únicamente con nuestra propia perspectiva, o la de aquellos con los que compartimos demasiadas cosas”.

Un buen ejemplo de ello es el caso de Jairo Villacreses, uno de los estudiante de Bellas Artes en Teruel vinculados al proyecto, que una vez terminado el proyecto de videocartas mantiene la correspondencia con Kerttu Pakkasvirta, estudiante de Comunicación y Medios en Laponia.

Ambos comparten intereses, ya que Jairo Villacreses está desarrollando para su TFG “en una teoría sobre la sociedad y el arte basado en los reflejos y los espejos, y en la segunda videocarta ella me contó que estaba trabajando prácticamente sobre lo mismo”.

Imagen de uno de los vídeos llegados desde Laponia, en Finlandia. M. A.

A raíz de ahí comenzó una correspondencia que se mantiene hoy en día que está resultando “muy nutritiva” desde el punto de vista creativo, según Villacreses. “Hay muchas diferencias en cuanto a cómo vivimos, pero, quizá por la edad, o por nuestros intereses, resulta sorprendente las cosas que tenemos en común”.

Pakkasvirta es finlandesa aunque vivió una temporada en Madrid y se han comunicado en inglés y algo de español -en la exposición todas las videocartas están traducidas al inglés subtitulado-. Al igual que la estudiante finlandesa, Jairo Villacreses también se siente falto de raíces, porque nació en Ecuador, llegó a España con tres años pero también ha pasado temporadas en Francia o Reino Unido. “Eso nos da una especie de ventana a través de la cual ver las cosas de un modo diferente, sabiendo distinguir lo que tienen y lo que no diferentes culturas”.

La videocarta, un lenguaje artístico inventado por dos poetas japoneses

La videocarta es un género artístico poco explotado que interesa desde hace tiempo al investigador alicantino Rubén Marín. Prácticamente fue inventado en los 80 por dos poetas japoneses, Shuntaro Tanikawa, que con casi cien años es uno de los autores más prestigiosos de Japón, y Shuji Terayama, que además fue un reconocido cineasta de vanguardia antes de su prematura muerte. En 1983 publicaron Video Letter, su obra más conocida que de hecho dio nombre al género. Se trata de un montaje realizado con varias videocartas que se intercambiaron, en las que hablaban sobre cuestiones personales, artísticas o sociales, en la que fue la primera experiencia de correspondencia a través de vídeo. En la reseña de la plataforma especializada Filmaffinity la define como “un video casero producido por dos poetas preeminentes e intercalado con filosofías sumamente abstractas, comportamiento ligeramente aberrante y en ocasiones imágenes extravagantes”.

Las tres pantallas cuentan con cascos para escuchar las videocartas. M. A.

Según explica Rubén Marín, “eso fue un experimento que luego se repitió dos o tres veces”, de la mano de algunos cineastas españoles, con un proyecto entre Naomi Kawase e Isaki Lacuesta o unas correspondencias intercambiadas entre el iraní Abbas Kiarostami y el español Víctor Erice, “antes de protagonizar una exposición relativamente importante en España en 2011”. Fue Jordi Balló quién reunió a varias parejas de cineastas prestigiosos para que mantuvieran videocorrespondencia - Naomi Kawase e Isaki Lacuesta, Lisandro Alonso y Albert Serra, Wang Bin y Jaime Rosales, Fernando Eimbke y So Yong Kim, José Luis Guerin y Jonas Mekas - y con ese material se hizo una exposición en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. “En España las videocartas son conocidas gracias a esa exposición, pero en el extranjero es un género muy desconocido”.

Marín se muestra muy interesado por el género de la videocarta por que “es muy plástico y ofrece muchas oportunidades para un estudiante de Bellas Artes”, y al mismo tiempo no es inasequible a estudiantes de otras disciplinas, como han demostrado los finlandeses.

Comparte elementos públicos como obra de arte destinada a ser expuesta y compartida, por lo que tienen cabida temas sociales o políticos, “pero también tiene esa calidez del diario íntimo que invita a hablar sobre temas personales, sueños o inquietudes”.

Por su parte, Bia Santos asume que la videocarta es un subgénero del videoarte “aunque tiene un lenguaje específico, que entronca un poco en esa correspondencia clásica por carta que mantuvieron muchos artistas e intelectuales, y más tarde por fax. En ese sentido podríamos calificarlo de media-art”.

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