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Antonio Bascón ‘Sevi’ en la exposición que forma parte del Museo de la Vaquilla. Maribel Castro

Una exposición repasa cómo vive Teruel en el siglo XXI la tradición del ensogado

El espacio Soga y Baga del Museo de la Vaquilla reúne una colección de fotografías de ‘Sevi’

Una mirada poco habitual a la tradición del toro de cuerda en Teruel. Eso es lo que ofrece la exposición fotográfica que se puede visitar en el Museo de la Vaquilla de Teruel, firmada por Antonio Bascón Sevi. El Ayuntamiento de la capital encargó este muestra como parte del nuevo contenido que se ha incorporado al museo, reabierto hace unas semanas.

La colección de fotografías recoge diferentes momentos del recorrido del toro durante las dos jornadas que con motivo de las Fiestas del Ángel el animal toma las calles siempre acompañado por los integrantes de la Soga y la Baga.

Fotógrafo taurino, Sevi llegó a Teruel en 2003 y ya de aquellas primeras vaquillas hay alguna imagen en esta muestra, pero sobre todo ha seleccionado de los últimos años. Asegura que su preferida es la de la torre de la Catedral, el soguero y el toro porque son los elementos que representan a Teruel, pero más allá de los estereotipos hay otras con las que dice que también se identifica como la de un toro entrando a la plaza de la Catedral desde la calle Santa Emerenciana, con el lomo del animal en primer plano. Sevi recuerda cómo captó ese momento: pegado al toro, la cámara en el lomo y rozando el peligro porque sabe que el toro se puede girar, que le puede dar una coz. Pero eso no ocurrió y ese instante quedó capturado.

La fotografía con la torre mudéjar de fondo es la portada, pero con el resto de las imágenes se puede realizar un recorrido cronológico: los toros se exhiben en la plaza el domingo por la tarde durante la tradicional merienda en el ruedo y ya de madrugada se trasladan hacia los corrales de la Nevera cruzando el viaducto nuevo, acompañados por los vaquilleros que han madrugado o no se han acostado todavía para arropar a los astados en su recorrido.

En los corrales aguardan hasta el lunes por la tarde. Entonces llegan los integrantes de la soga y baga, recuperados del traslado de la mañana se reúnen para planear la salida de la tarde. Y ahí estaba Sevi para inmortalizar esos minutos.

Esta fotografía es “un homenaje” a los sogueros, asegura, porque siempre le han respetado. Y él a ellos, convencido además de que lo más seguro es estar al lado de ellos para no perder la perspectiva y sabiendo que se ha ganado su confianza. A él le dejan hacer su trabajo pero a otros hay que llamarles la atención.

Del festejo del lunes por la tarde, la muestra huye de los tópicos y muestra lugares más allá de la plaza del Torico. La ronda Ambeles, por ejemplo, con el reflejo en un charco de agua de los pies de los vaquilleros junto al animal. O la esquina entre Yagüe de Salas y la plaza de la Catedral, donde dos mujeres miran con espanto al toro. “Era el último de la tarde y a estas mujeres les dijeron que no chillaran ni corrieran...”, recuerda.

En la elección de imágenes recopiladas en 16 años fotografiando La Vaquilla son muchas las escenas capturadas, algunas bonitas y otras no tanto por las situaciones de peligro que se producen, pero solo ha seleccionado este “susto” para alertar sobre el peligro que conlleva el toro en la calle.

El buen hacer de los miembros de la soga y baga hace que en la mayoría de las ocasiones, se quede en eso. La destreza con la cuerda, la manera de conducir el toro por las calles turolenses y el buen manejo por parte de los sogueros también aparecen recogidas en estas fotografías, que conforman el Espacio dedicado a la Soga y Baga del Museo de la Vaquilla con texto dedicado a la figura del soguero firmado por Francisco Belmonte como colofón.

Más allá de este espacio, Sevi recuerda emocionado que otra fotografía suya que forma parte de este Museo es la que le hizo a Víctor Barrio, el diestro fallecido en la plaza de toros de Teruel el sábado 9 de julio de 2016. Está él solo frente al público y forma parte del panel que se ha compuesto en homenaje al torero segoviano, junto a los carteles de la corrida de aquel día y el pasodoble que Mari Carmen Torres le compuso en su honor.

El Museo de la Vaquilla rinde así homenaje a la figura de este torero que también tiene una placa en su fachada principal.

Con este y otros contenidos el Museo de la Vaquilla se ha actualizado y permite conocer la historia y la evolución de las Fiestas del Ángel. El Espacio Taurino rinde homenaje a Barrio, el Espacio de la Soga y Baga explica esta tradición en el siglo XXI con las fotografías de Sevi pero también una composición de imágenes en blanco y negro repasa los hitos más importantes década tras década. Por último, el Espacio dedicado a la Vaquilla se ha puesto al día con los escudos de las nuevas peñas, el listado de nombres de los vaquilleros y vaquilleras que han tenido el honor de subir a poner el pañuelo en cerca de 40 años de tradición, las telas rojas que a lo largo de este tiempo han colgado del símbolo de la ciudad y la reproducción del Torico a escala real pero a un metro de distancia del suelo. Para que todos los turolenses vean cumplida la ilusión de tocarlo y fotografiarse con él.

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