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Antonio Jiménez, en la puerta de la Fundación Santa María. Javier Escriche

Antonio Jiménez, gerente de la Fundación Santa María de Albarracín: “Lo importante es recuperar el brío de la Fundación, los 25 años ya se celebrarán”

“La situación sanitaria derivada de la covid nos obliga a ocupar más instalaciones con las mismas personas”
Cruz Aguilar

Antonio Jiménez es el gerente de la Fundación Santa María de Albarracín, que lleva más de un año con la actividad cultural prácticamente paralizada y las visitas a los Espacios y tesoros a medio gas. El próximo sábado presentan un programa cultural similar al de otros años pero más reducido al concentrarse solo en la segunda parte del año.

-El año pasado no hubo programación...

-Intentamos sacarla, pero al final solo pudo desarrollarse el curso de historia medieval que dirige José Luis Corral. Pospusimos el Seminario de Música, pero tuvo que suspenderse, y teníamos los inscritos para el de Fotoperiodismo, porque en julio quisimos reactivar la actividad pero en octubre nos vimos obligados a volver al parón.

-¿Qué características tiene el programa cultural de 2021?

-La fundamental es retomar, con continuidad, esperemos, toda la acción cultural, salvo dos cursos que por calendario docente es imposible sacar adelante, uno es del de pintura de paisaje y otro es el de Filosofía, Literatura Arte e Infancia (Flai), que depende mucho de los profesores de Secundaria y de Universidad, cuyos calendarios se han visto afectados por la pandemia.  El curso de pintura vamos a intentar hacerlo en invierno aunque sea, porque es un clásico  y además cambiar de estación y ambiente paisajístico sería una gozada.

-¿Qué presupuesto tienen?

-Unos 150.000 para medio año de programa cultural, algo más de la mitad de lo de otros años. Los elementos fundamentales son los seminarios y cursos, el ciclo de música con 5 conciertos, los correspondientes a la segunda parte del año.

-¿Habrá cursos de restauración?

-Sí, por fin este 2021 recuperaremos el ciclo completo. El año pasado se suspendieron, pese a que estaban programados, pero es que 2019 fue año electoral, el presupuesto se aprobó tarde y solo pudimos desarrollar tres, desde 2018 no se han completado.

-¿Será este 2021 el que se recuperen en su totalidad?

-Si, los hemos reajustado, habrá en junio y agosto, que habitualmente no había y se prolongan hasta diciembre. Ha sido difícil organizar un calendario así porque es media temporada solo. Si a esta actividad cultural sumamos las solicitudes de congresos y seminarios se complica un poco y tenemos un verano y otoño bastante cargado.

-¿Son cifras precovid?

-No, cuesta, había reservas pero al final se han pospuesto actividades a 2022, hay como una especie de sospecha ante la posibilidad de que se generen problemas. Hay unas ganas ralentizadas de hacer cosas. Hay unas cuatro acciones que se posponen.

-¿Han tenido que adaptar las instalaciones para mantener la seguridad sanitaria?

-Sí, los cursos no comparten habitaciones y hemos ampliado las salas para tener mas espacio, además estará todo abierto, en el restaurante van a comer todos juntos pero en mesas individuales. La situación nos obliga a ocupar más instalaciones con las mismas personas.  De todas formas, vamos a estar muy pendientes de como evoluciona la pandemia porque los condicionantes de hoy posiblemente más adelante serán diferentes y las limitaciones de aforo tal vez no las tengamos en un par de mesas.

-¿Y qué va a pasar con los cursos más multitudinarios?

-En el de fotoperiodismo se va a dar preferencia a los que el año pasado se inscribieron, eran 120 personas. Es un año muy especial al ser el 20 aniversario. Las sesiones se iban desarrollar en la iglesia de Santa María por cuestiones de espacio, vamos a ver cómo evoluciona el año, porque tras el verano las circunstancias serán posiblemente otras.

-Este año es su 25 aniversario, ¿cómo van a celebrarlo?

-De momento toda la programación prevista se han pospuesto. Lo importante es retomar el brío de la fundación y hemos desplazado a futuro celebraciones más especiales.

-Lo que no ha cambiado este año de pandemia es la intervención en patrimonio, ¿no es así?

-Realmente es una de las grandes singularidades de la Fundación, la acción no se queda solo en nuestro territorio, sino que va más allá, al Maestrazgo, al Jiloca o incluso a Guadalajara. El centro de restauración es un centro activo que da visibilidad a la fundación y contribuye a sacar restauraciones públicas a un coste menor y con unas garantías acordes a los criterios patrimoniales.

-¿Se nota ya recuperación en las cifras de visitantes?

- Está siendo gradual y sorprendente que, desde el momento que se levantó la movilidad, Albarracín está tremendamente activo y eso afecta a Espacios y tesoros. Estamos parcialmente en Erte, se activa durante el fin de semana y si en junio empieza a fluir el turismo daremos de alta a los trabajadores, pero ahora hay un parón durante la semana. El personal está al 30% trabajando, pero pensamos que las cosas pueden cambiar.

-¿La normalidad total cree que llegará en 2022?

-Si la inmunidad de la población está garantizada 2022 puede ser un año normal. La situación de cierre que hemos tenido no se puede mantener. Esperemos que  las acciones pospuestas se puedan hacer e incluso celebrar algún evento por  nuestro aniversario.

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