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Chabier Crespo, escritor: “Pese a la hiperconectividad, los que viven en grandes ciudades sufren una gran incomunicación” Chabier Crespo, escritor: “Pese a la hiperconectividad, los que viven en grandes ciudades sufren una gran incomunicación”
Chabier Crespo firmando libros durante la presentación de la pasada semana en Luco de Jiloca

Chabier Crespo, escritor: “Pese a la hiperconectividad, los que viven en grandes ciudades sufren una gran incomunicación”

El abogado y músico se estrena como escritor con un libro de relatos en aragonés editado por Transiberiano
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Chabier Crespo es abogado del Ayuntamiento de Calamocha, miembros del cuarteto Los Ases del Jiloca y autor de Basemias d’as Viladas Foscas (Transiberiana), una ópera prima escrita en aragonés, estructurada en doce relatos cortos ambientados en la serranía Ibérica turolense.

-¿Qué es ‘Basemias d’as Viladas Foscas?

-Es un libro, escrito en aragonés, que recopila una serie de relatos, doce en concreto, que tocan varios temas. Hablan de la soledad, de la incomunicación, de una serie de asuntos que tienen que ver de algún modo con la gente que marchó de los pueblos a las ciudades, que se quedaron allí pero que conservan vínculos que todavía no se han roto.

-¿Hablamos de ficción? ¿De realidad? ¿O de ambas cosas?

-Mezcla realidad y ficción. Los relatos se basan en historias que yo he vivido o que me han contado, o en historias tradicionales, mezcladas con elementos completamente inventados.

-¿Hay algún hilo conductor que conecte los doce relatos?

-Siguen una especie de progresión cronológico, desde el primero, ambientado a finales de los 70, con la marcha del último habitante de un pueblo del Sistema Ibérico, hasta el último, ambientado en un futuro que sitúo en 2079 y en el que, en un ejercicio de fantasia, coloco al mundo en pleno colapso de la civilización occidental capitalista, con escenarios absolutamente dantescos que marcan el final de las economías basadas en las energías fósiles, con mutaciones generalizadas y demás... En cuanto a la localización geográfica, se pueden situar en el Sistema Ibérico aragonés, en la cuenca del Jiloca y sierras adyacentes, y en el ámbito urbano de Zaragoza y Barcelona, que es donde mayoritariamente se produjo nuestro éxodo.

-¿Podríamos decir que se acerca más a la tragedia, a la tragicomedia o al drama?

-Yo diría que es bastante ecléctico, que tiene de todo. Hay relatos, o momentos dentro de un relato que son puro drama... de hecho seguramente es lo que predomina. Pero también hay gotas de comedia, o de realismo mágico. Otros relatos están muy marcados por la sensación de desarraigo, tanto en ambientes rurales como urbanos, porque mantengo la tesis de que, hoy en día y pese a que estamos hiperconectados con todo y con todos, la gente que vive en las grandes ciudades sufren una grave incomunicación.

-¿Qué significa el título del libro?

-Podemos traducirlo del aragonés como Obsesiones de las veladas turbias. Otro de los puntos que toco es el de los sueños, pongo a mis personajes mezclando la existencia consciente con sus experiencias oníricas, con ese elemento un poco surrealista.

-¿Por qué ha escrito el libro en aragonés?

-No sé... Durante toda la vida he estudiado y he aprendido el aragonés, y creo que es una forma de aportar mi granito de arena para visibilizar la lengua y reivindicarla en el ámbito del sur de Aragón, que es como me gusta llamar a la Sierra Ibérica. Creo que esta lengua es patrimonio de todos los aragoneses, de la que solo quedan vestigios a pesar de que se habló en su día. Pero los aragoneses dejamos que se perdiera este patrimonio, y me parece interesante recuperarla, y demostrar que también es un vehículo para expresar sentimientos y crear literatura.

-Ese es uno de los principales objetivos de Transiberiano, la editorial que publica ‘Basemias d’as Viladas Foscas’...

-Transiberiano es una asociación cultural sin ánimo de lucro especializada en generar literatura en aragonés, a través de la colección Canfranero, además de investigar y difundir esa lengua a través de la colección Selgua. Yo colaboro en un proceso en el que cada libro que se publica cuenta con dos miembros del consejo para darle forma al libro en aragonés. El objetivo es darle forma a un modelo de lengua literaria homogénea, lo más correcto posible desde el punto de vista lingüístico y que sea coherente de un libro a otro.

-¿Y cómo se consigue eso sin tener un estandar del que echar mano?

-Tomando decisiones continuamente. Si una lengua es normativa todo está tasado, y te guste o no hay una autoridad reconocida por toda la comunidad de hablantes que dice cómo son las cosas. En Aragón está en ciernes la Academia de la Lengua Aragonesa, pero aún no existe oficialmente, así que no tenemos una gramática ni un diccionario normativo totalmente aceptado por todos los hablantes. Así que cuando tienes dudas sobre cómo conjugar determinado verbo, o sobre qué adjetivo utilizar, tienes que tomar una decisión y elegir, procurando ser coherente para tomar siempre las mismas decisiones, o basadas en los mismos criterios. Y esa coherencia solo te la da la experiencia.

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