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Laura Sanz y Raúl Altés  nuevos pobladores de Bueña, donde gestionan el bar y servicios municipales: “Lo que hemos ganado en Bueña es independencia y eso no se paga con dinero” Laura Sanz y Raúl Altés  nuevos pobladores de Bueña, donde gestionan el bar y servicios municipales: “Lo que hemos ganado en Bueña es independencia y eso no se paga con dinero”
Laura Sanz y Raúl Altés en el bar del centro municipal de Bueña que gestionan

Laura Sanz y Raúl Altés nuevos pobladores de Bueña, donde gestionan el bar y servicios municipales: “Lo que hemos ganado en Bueña es independencia y eso no se paga con dinero”

“La ciudad es una saturación mental con tanta gente y movimiento y queríamos vivir en el medio rural”

Laura Sanz y Raúl Altés es la nueva pareja de nuevos jóvenes pobladores de Bueña que gestionan el centro social y los servicios de limpieza municipales. Tienen 27 años y son del Puerto de Sagunto. El programa Pueblos Vivos de Aragón les ayudó en el nuevo empleo y decidirse dejar la ciudad para vivir en el medio rural,  que es lo que deseaban y soñaban.

- ¿De dónde sois y cómo os enterasteis de la existencia de Bueña y de la oferta de trabajo que hacía el Ayuntamiento?

- Nosotros somos del Puerto de Sagunto. Nacimos los dos de allí pero por parte del padre de Raúl y en mi caso por parte de mi madre somos descendientes de pueblos de la zona. Mi pueblo está cerca de Setiles, Guadalajara. Y su pueblo está cerca de Calamocha, de Luco del Jiloca. A los dos nos gusta mucho la vida del pueblo. Pero no es lo mismo pasar los veranos que es lo que antes hacíamos en el pueblo que pasar todo el año, que iba a ser más duro según nos decían. Pero nosotros decíamos si encontraremos la forma de ganarnos la vida aquí sin dudarlo lo haría. Yo pensaba en Tordediiego, que es donde mi familia tiene la casa y pensaba que si tenía la forma de irme para allí me iba al mundo rural. Lo tenía y lo tengo clarísimo.

- ¿Cuál es vuestra formación?

- Yo estoy acabando una carrera de la que me falta una asignatura para terminarla, la de filología inglesa y alemán como segunda lengua. Raúl ha estado trabajando en un montón de cosas. Ha estudiado un módulo de informática, pero ha trabajado en diferentes  empleos, entre ellos en cocina.  Por mi parte también he trabajado de camarera.

- ¿Pero cómo os enterasteis de la oferta de empleo de Bueña?

- Llevábamos un tiempo buscando un trabajo y de repente mi suegra se enteró al estar mirando trabajos por la zona de Teruel. Un día nos llamó y nos mandó la oferta de trabajo y nos pusimos en contacto por correo electrónico. Explicamos al Ayuntamiento cuál era nuestra situación y que estábamos interesados y nos respondieron al poco tiempo. Venimos a hacer una entrevista. Era algo que nos hacía mucha ilusión. Llegaron a apuntarse 60 personas a la oferta del trabajo y nosotros tuvimos la suerte de conseguirlo. Todo era demasiado bonito. Lo que nos esperaba por mi parte era terminar la carrera y tener suerte de poder entrar en el master y poder opositar mientras tener un trabajo de mierda y cobrar 500 euros al mes. No tener vida. Los trabajos en el Puerto de Sagunto te ponen un horario en el contrato y otro es el la vida real. Son situaciones muy precarias. Aún trabajando los dos y con los alquileres que se pagan no hubiéramos podido independizarnos todavía.

- ¿Desde cuándo estáis trabajando en Bueña?

- Dos meses. Yo, Raúl, tengo un trabajo de jornada completa de aguacil durante medio año y luego será de media jornada. Lo que nos ofrece que él se haga cargo tanto del mantenimiento del pueblo y del bar y yo busque un trabajo como profesora de idiomas o dando clases particulares on line, que también lo he estado haciendo.

- En los dos meses que estáis en Bueña ¿como os sentís?

- Muy contentos. La verdad es que la gente nos ha acogido muy bien. Muy simpáticos. Lo mejor para mí en el bar es venir y estar con las personas mayores a jugar al guiñote. Es lo mejor del día. Casi lo estoy esperando.

- El invierno es duro, ¿creéis que la gestión del centro social da para vivir?

- Sí, pero tenemos claro que vamos que ir ahorrando para el invierno. Hemos tenido la suerte de coger los mejores meses para hacerse con dinerito para poder ir tirando en el invierno, que no hay gente.

- ¿Cómo ha sido la adquisición de vivienda en Bueña?

- El Ayuntamiento de Bueña nos ha facilitado la vivienda, que es municipal. Es muy asequible y la casa es muy bonita y grande. Pagamos 150 euros por el alquiler más los gastos. Por el bar solo pagamos la mitad de la luz porque la gente que había antes no hicieron un uso responsable de la electricidad y como consecuencia de ello pagamos la mitad.

- ¿Entonces estáis contentos con la decisión de venir a vivir Bueña, de dejar una ciudad y estar en el medio rural?

- Sí. De hecho he estado yendo y viniendo por temas de exámenes. Un día pudimos cerrar el bar e irnos a Sagunto a visitar a la familia, a los amigos y lo primero que me dijo fue que ganas tengo de volver a Bueña. La ciudad es una saturación mental con tanta gente y movimiento. El clima que tenemos aquí es muy bueno para poder dormir, para pasear. Además tenemos animales, un perro y un gato. Aquí el perro tiene la posibilidad de sacarlo a pasear todos los días al campo.

- ¿Recomendáis a vuestros amigos la vida en el medio rural y la decisión que habéis tomado?

- Los comienzos son todos duros en cualquier cosa y te vienes pensando en lo que dejas atrás, pero luego te das cuenta de lo que ganas. Entonces se valora y no se hace duro. Cuando vine me pasé tres días llorando por lo que dejabas y no era consciente de todo lo que ganabas al venir aquí. Lo que hemos ganado en Bueña es independencia y eso no se paga con dinero. Yo tengo amigos que si lo sacas del centro de Valencia es matarlos en vida. Para nosotros no.

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