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Luis Sorando Muzás, presidente de la Asociación Napoleónica Española: “Villacampa defendió Villel dos veces y ni siquiera hay una calle con su nombre” Luis Sorando Muzás, presidente de la Asociación Napoleónica Española: “Villacampa defendió Villel dos veces y ni siquiera hay una calle con su nombre”
Luis Sorando Muzás, presidente de la Asociación Napoleónica Española

Luis Sorando Muzás, presidente de la Asociación Napoleónica Española: “Villacampa defendió Villel dos veces y ni siquiera hay una calle con su nombre”

"Se conoce poco la batalla de la Fuensanta, tan poco que realmente hubo dos, con 6.000 y 10.000 soldados"
Cruz Aguilar

Luis Sorando es presidente de la Asociación Napoleónica Española y asesor del Museo Nacional del Ejército. Forma parte de la Asociación Voluntarios de Aragón, un grupo de recreadores que este fin de semana está realizando en Tramacastiel una actividad vinculada a la batalla de la Fuensanta, que se libró en Villel.

-¿Qué puede decirnos de la batalla de la Fuensanta de 1812?

-Se conoce tan poco la batalla de la Fuensanta que no hubo una sola, sino dos, la de Villel y la de la Fuensanta, pero incluso los pocos que han escrito de esto no se habían dado cuenta de que había dos batallas.

-¿Dos batallas?

-Sí, la de Villel fue el 16 de febrero y debió de ser muy vistosa porque se libró entre la nieve. Después de caer Zaragoza solo quedan las guerrillas y la que más destaca es la del general Pedro Villacampa, que se instala en Villel y, al pasar por la zona el general Suchet en dirección a Valencia con su ejército decide acabar con ellos. La batalla, con unos 3.000 soldados en cada bando, es para eliminar el peligro que suponían a sus espaldas. Por el bando francés destacan los soldados polacos, entre los que había lanceros, mientras que por el lado español eran gente recién reclutada, sin experiencia, pero ofrecieron bastante resistencia. Chocaron en Villastar, pero les siguieron hasta Villel y empujaron a los españoles al río, donde se ahogaron 200. Los que quedan del ejército español van Tramacastiel, por eso se recrea allí el campamento este fin de semana.

-¿En qué contexto se produce la segunda batalla?

-Villacampa vuelve a coger fuerza y se instala en Villel, empieza a tocar las narices a los franceses y ya van a por él. Se da cuenta de que en el pueblo no puede resistir como pensaba y se va al monte de la Fuensanta, donde no hay peligro de que le rodeen por detrás.

-¿Ya estaba allí el santuario?

-Sí, en el santuario tenía el hospital e incluso hacían ofrendas de velas a la Fuensanta.

-¿La segunda batalla tiene lugar  en pleno santuario?

-Sí, esa montaña hace como escalones y en cada uno había un montón de tropas y los franceses tuvieron que subir escalón a escalón, esta vez salió la cosa bien porque lograron escapar casi sin sufrir bajas, tuvieron que huir pero con pocas bajas. Esta segunda batalla fue más gorda, unos 10.000 soldados, mataron a todos los franceses que pudieron y huyeron hacia Tramacastiel.

-Estamos hablando de batallas de gran relevancia y, sin embargo, apenas se habla de ellas.

-Sí, son bastante gordas y no se conocen, en Villel tendría que haber una calle del general Villacampa porque defiende el santuario y el pueblo dos veces.

-¿Por qué son tan desconocidas?

-Porque nos derrotaron, aunque fueron heroicas. Tuvimos que huir en las dos, fueron un testimonio de que nos derrotaban pero a los pocos meses se volvía a reagrupar la guerrilla. Villacampa es un general tenaz, que fue espantado, que no derrotado, cinco veces. Es el único que siguió dando guerra una vez cayó Zaragoza.

-La historia tampoco ha hecho justicia a la figura de este general, ¿no cree?

-En su momento fue muy conocido, pero digamos que la sombra de los Sitios se ha comido al resto de Aragón, pero realmente Villacampa tiene mucho mérito, estaba de oficial en Mallorca y desde allí el grupo Voluntarios de Aragón, que es el nombre que toma nuestra asociación de recreación, desembarcó en Aragón, Palafox lo ascendió enseguida porque lo vio muy válido. Lo cogieron preso en los Sitios, logró escapar y huir a Valencia, pero en cuanto pudo montó en Aragón batallones más o menos bien organizados. Lo echaron de varios sitios, pero no lo derrotaban, su táctica era pertrecharse en un santuario en alto,  entre ellos Orihuela del Tremedal, donde tuvieron que trepar por el lado del barranco. De allí se fue a Teruel y montó una buena columna con el cuartel general en Villel, de donde lograron echarlo, después ya volvió pero a la Fuensanta.

-¿La historia llega a más gente a través de las recreaciones que de los libros?

-Ven los uniformes y son un reclamo para que escuchen lo que les cuentas más que si va un calvo con corbata a leerles un libro. Cuando vamos a los colegios con los uniformes eso se les queda. La recreación es un truco didáctico para hacer el tema más entretenido. Aspiramos a despertar su interés, un cebo para que se aficionen a la historia, porque hoy en día no les enseñan nada de esto en las escuelas.

-¿Hay muchos recreadores napoleónicos?

-A nivel europeo es de las que más gente tiene. Aunque tiene una cosa que la limita, que son las armas de fuego, por papeleo y coste, limita el número de participantes porque los costes son más elevados. La gente se entrega mucho porque han elegido el uniforme que quiere y ha hecho la instrucción. En otras épocas no hay tanta reglamentación. Hay 35 asociaciones en toda España y somos la única época de recreación que va unida, nuestros grupos respetan la zona y el calendario.

-¿Es lo mismo una recreación que una fiesta histórica?

-No tiene nada que ver una cosa con otra. Los recreadores lo hacemos porque nos gusta y nos sentimos orgullosos, somos muy puntillosos con el tema de la fidelidad. El turismo y la economía para los recreadores es una consecuencia que viene sola, se agradece, pero no es nuestro fin. No tenemos un objetivo económico porque si cobrásemos como actores no habría manera de montar una batalla grande. En las fiestas históricas es diferente, cuando lo quieres hacer muy popular no puedes ser exigente porque te quedas solo.

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