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Ricardo García Vilanova, fotoperiodista:  “Creo todavía en el poder social que tiene la fotografía para enseñar y sensibilizar” Ricardo García Vilanova, fotoperiodista:  “Creo todavía en el poder social que tiene la fotografía para enseñar y sensibilizar”
Ricardo Garcia Vilanova ha participado en el XX Seminario de Fotografía

Ricardo García Vilanova, fotoperiodista: “Creo todavía en el poder social que tiene la fotografía para enseñar y sensibilizar”

“Hay una frivolización de la realidad, hemos caído en la abstracción respecto a la empatía que deberíamos tener”

Ricardo Garcia Vilanova es hoy día un referente del fotoperiodismo en zonas en conflicto. Ha participado en el XX Seminario de Fotografía y Periodismo de la Fundación Santa María de Albarracín, donde defendió el compromiso de su profesión con mostrar esas realidades, puesto que lo que no se ve no existe y la sociedad tiene la obligación de conocerlo.

- ¿Qué le anima a seguir adelante en el ejercicio de su profesión con todos los riesgos que corre, las dificultades para financiar sus reportajes y el giro que ha dado la prensa en el tratamiento de los conflictos internacionales?

- Yo creo todavía en el poder de la herramienta social que tiene la fotografía para sensibilizar y enseñar. Obviamente lo que no se enseña no existe, entonces sin la denuncia social de la fotografía y sin el periodismo por supuesto, la opción sería totalmente el oscurantismo informativo, con lo cual la sociedad no tendría esos elementos de juicio para poder decidir si quiere o no gestionar esos cambios a nivel social. Y sobre todo porque la sociedad es la que teóricamente pone a los políticos, no en todos los países, pero se supone que en las democracias, y que son los políticos los que gestionan los cambios.

- En el Seminario se habló de la infantilización de la sociedad. ¿Estamos en Occidente al nivel que exige el mundo actual?

- Pienso que hay una negación de la muerte, yo creo que nosotros vivimos en una constante negación y en una burbuja, y yo el primero, eh, porque cuando viajo a estos sitios al final, cuando vuelvo, disfruto de comodidades que evidentemente en esos países no disfrutan, como puede ser la calefacción, el agua, la electricidad, poder comer; todo ese tipo de cosas que tenemos aquí, y esto es absolutamente real, la mayoría del mundo no vive en estas condiciones. Sí que existe esa infantilización y esa sobreprotección digamos a la sociedad, que viene condicionada por la propia sociedad, por tal como vivimos y tal como nos movemos. Realmente funcionamos con una empatía a nivel problemático de cuando algo nos afecta de forma directa, pero todo lo que va más allá de nuestros problemas cotidianos es algo que vemos bastante lejano.

- ¿De qué manera se podría cambiar esa dinámica?

- Con educación y tratando de sensibilizar sobre todo a las futuras generaciones de que esta burbuja, y esa problemática que existe en muchos países no responde al modelo social que nosotros tenemos como tal. Esa sería la clave, y sobre todo educar a las personas para que tengan esa empatía con problemáticas, con conflictos y con situaciones inhumanas que hay actualmente en todo el mundo.

- ¿Cómo hacer para que el público no olvide, como ha sucedido con Siria o está pasando ya otra vez con Afganistán?

- Existen esos picos informativos, que se olvidan, que pasan, pero eso también viene condicionado, insisto, por la necesidad de la sociedad de no querer complicarnos en problemáticas que van más allá de nuestra propia problemática. Todos tenemos problemas, pagar hipotecas y una serie de cosas que hace que la gente se abstraiga de todo lo que va más allá de sus fronteras. Por eso lo ensencial es crear y educar a nuevas generaciones, enseñándoles que existen todo ese tipo de problemáticas externas, y sobre todo cómo pueden ayudar y ser mejores personas, porque al final es un tema educacional.

- ¿Como profesional, cómo afronta en lo personal sus propios conflictos ante las dificultades que se encuentra al volver para que la sociedad, y los propios medios, abran los ojos?

- De momento todavía creo que el periodismo y el fotoperiodismo es una herramienta que, no te digo que genere cambios porque eso entra ya dentro de la ciencia ficción, pero sí que al menos tienes esa posibilidad inicial de sensibilizar, aunque sea a una pequeña parte de la sociedad, y que eso en un futuro puede llegar a generar cambio.

- A veces se cae en la espectacularización del sufrimiento ajeno. ¿Cómo debería actuarse desde la profesión?, aunque son los medios los que condicionan la información muchas veces.

- Claro, el gran problema son los medios que muchas veces condicionan la información. El gran problema es que los medios, muchos de ellos, están condicionados por cuestiones políticas, religiosas o económicas. Creo que tendríamos que crear métodos alternativos informativos, que no dependieran de esos poderes, y que esa información estuviera contrastada y fuera fiable y que la sociedad tuviera acceso. Pero eso en la práctica es inviable porque nadie quiere pagar por la información. Y vuelvo a insistir, el problema es social, es nuestro, por no reclamar esa información. Esto ha cambiado y la información en los últimos veinte años ha cambiado con respecto a lo que era antes. Recuerdo los dominicales, los suplementos, que eran diferentes, cuando ahora es como si viviéramos en algo totalmente anodino y superficial, básicamente nos enseñan moda, cocina y cualquier cosa que no sea políticamente incorrecta.

- Se ha frivolizado la realidad.

- Absolutamente, hay una frivolización de la realidad y no solamente eso, hemos caído en la abstracción de lo que es la condición humana, respecto a la propia empatía que se supone que debemos tener como condición humana. Ha desaparecido, eso ya no existe.

- ¿Todo lo que ha conocido en otros lugares cómo le ha marcado a usted en lo profesional y en lo humano como persona?

- La herramienta periodística debe servir para transmitir esas historias. Obviamente antes que periodistas somos personas, por supuesto que nos afecta, por supuesto que tenemos ese grado de implicación, pero nada que no haría cualquier otra persona que estuviera implicada en esas historias dentro de esos contextos. Creo también que el hecho de cómo nos afecte a nosotros es irrelevante, porque al final nosotros tomamos la decisión de ir y asumir esos riesgos. Nuestro trabajo es ser transmisores de esas historias. Todo ese proceso que va alrededor para mí es irrelevante, pero vuelvo a insistir que antes que periodista somos personas.

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