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@JavierSilvestre

Hace más de un año que dije adiós a la tarifa libre de la luz. Fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Pasé de pagar casi 50 euros al mes en electricidad a la mitad. ¿El secreto? Ajustar bien la potencia que necesito en mi casa y cambiarme al mercado regulado, más conocido como PVPC.

No fue nada complicado y aunque las comercializadoras de la electricidad esconden que los clientes podemos cambiarnos del mal llamado mercado libre al mercado regulado, están obligados a permitirlo. Fue entonces cuando empecé a familiarizarme con términos como kilovatio hora, potencia contratada, horas pico y horas valle, e incluso con la subasta eléctrica diaria.

Y descubrí varias cosas. La primera, que tenía una potencia contratada que era el doble de la que necesitaba en mi vivienda. Así que, tras unos cuantos análisis, la reduje casi a la mitad, ahorrando así el 50% en este concepto en la factura. Un gran acierto.

La segunda, que poner una lavadora, un lavavajillas o incluso cocinar a según qué horas del día suponía una diferencia, en alguna ocasión, de hasta el 70% del precio respecto a las horas más caras. Otro gran descubrimiento.

Lo tercero que constaté es que las compañías comercializadoras de luz que prometen tarifas planas, consumos fijos o regalan meses de electricidad no pierden nunca dinero. ¿Cómo lo hacen? Cobrándote la luz más cara de media que si estuvieses en el mercado regulado o PVPC, donde el precio varía cada día.

Es cierto que durante el verano hubo días en que pagué la luz más cara que usted, que tiene una tarifa plana. Pero calculo que fueron un par de días en todo el año. El resto del tiempo, le garantizo que mientras se creía un afortunado con su plan eléctrico lleno de promesas y ventajas, yo estaba ahorrándome un dineral. De hecho lo he calculado. 300 euros menos de luz desde que me pasé al PVPC.

Este secreto a voces iba circulando entre los que estamos hartos de pagar de más por absolutamente todo. Y las eléctricas lo sabían. De ahí sus campañas más agresivas, sus promociones desmesuradas o la proliferación de nuevas empresas que apelan a nuestra conciencia climática para captarnos. Me consta que las presiones en el Gobierno eran abrumadoras. Para colmo, la pandemía había desplomado el consumo eléctrico de las empresas y el dinero no entraba a raudales como antes, ni para las eléctricas, ni para el Estado en forma de impuestos.

Que la luz sea cara es un negocio para el sector privado, pero también para el público. Y entre las promesas que se hacen cuando se aspira a llegar al Poder y la realidad cuando te sientas en el Consejo de Ministros hay un trecho. Y esta nueva tarifa de la luz, que sólo nos afecta -por ahora- a los listillos que tenemos PVPC se ha convertido en la mejor estrategia de márketing para las comercializadoras de la luz y para un Ejecutivo que necesita recaudar, recaudar y recaudar para que Europa suelte la pasta.

Esta semana he pagado la luz en la hora pico un 100% más cara que hace justo un año, y en la hora valle un 300%. Se dice pronto. Un incremento que, no nos engañemos, también le viene muy bien a los que gravan este disparate con un 21% de IVA (y otros tantos impuestos).

Aún así, saque la calculadora y haga números.Seguro que aún pago menos que usted. No permita que le roben aún más de lo que están haciendo. Patalee y regatee en este mercado de fariseos donde la desinformación es la mejor manera de dejarle a oscuras.

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