Síguenos
Javier Silvestre

No sé si la gente que ha rescatado a los perros podencos que estaban atrapados por la lava en La Palma son unos héroes o unos imbéciles. Pero tengo claro que demuestran muchas cosas sobre cómo es este país. O de cómo funcionan algunas cosas... Me explico.

El pasado 8 de octubre, en un vuelo rutinario de los drones que reconocen a diario la evolución de las diferentes coladas de lava del Cumbre Vieja, un grupo de personas detectó algo extraño dentro de una antigua laguna artificial. Una ampliación permitía adivinar que al menos tres perros estaban atrapados allí, rodeados de rocas incandescentes que podrían acabar con ellos en cuestión de horas.

En cuanto los medios de comunicación fuimos conscientes y supimos lo que ocurría nos frotamos las manos porque era una historia de las que hacen subir la audiencia: animales indefensos amenazados por una erupción volcánica. Tenía todos los ingredientes para ser una historia de éxito: inocentes mascotas, continuidad en el tiempo y un futuro incierto.

Se puso en marcha la maquinaria mediática, que empujó a las autoridades a tomar cartas en el asunto. Una empresa local de drones se encargó -a un módico precio cada día- de hacer llegar agua y comida a los podencos mientras se estudiaba cómo sacarlos de una muerte segura. Hasta que una empresa gallega de drones de carga se desplazó a La Palma para montar un rescate de película (que, por supuesto, retransmitiríamos los medios de comunicación mientras aparecían los logos de todas estas empresa que iban a salvar a los pobres animales de forma supuestamente altruista).

Pero, ¡Oh, sorpresa! Cuando, tras una semana de demora, las autoridades autorizan por fin el rescate de los podencos, resulta que alguien se ha adelantado y se ha tomado el rescate por su mano. No hay ni rastro de los perros. Se detectan huellas humanas y un mensaje sobre una sábana que se atribuye el rescate de los perros. Se hacen llamar El Equipo A y acceden a la zona a pie, con una cámara térmica y saltándose todas las normas. ¡Vaya giro de guión! No sé si nos quedamos más boquiabiertos los periodistas, los rescatadores oficiales o las autoridades que habían dilatado la extracción de los podencos hasta lo inimaginable.

Superado el shock inicial llega el tiempo de las especulaciones. Y de las reivindicaciones... El Equipo A se erige como el salvador de los perros de caza asegurando que los animales son de un vecino de 70 años que perdió su casa en la erupción y cuyas mascotas huyeron despavoridas siendo lo único que le queda ahora en esta vida. Como las autoridades no resolvían la situación y viendo que la fama se la iban a llevar los gallegos rescatadores, un grupo de intrépidos palmeros se había jugado el tipo atravesando ríos de lava solidificada para salvar a los dichosos podencos. Una historia digna de un largometraje hollywoodiense.

Aún faltan capítulos por escribir de esta historia surrealista con final feliz. Pero pueden imaginar la cara de tontos que se les quedó a los responsables de los cuerpos de seguridad del Estado y a los militares de la UME, cuando un grupo de personas accede al lugar más inaccesible de la erupción sin ser detectado y sin que les ocurra nada durante el trayecto. Desacreditan de un plumazo la labor que llevan más de un mes desempeñando policías, militares y expertos en la zona de la erupción volcánica.

El frustrado dueño de la empresa gallega de drones llegaba a asegurar, mientras regresaba en un ferry a Tenerife, que creía que los perros “jamás habían estado ahí atrapados”. Aunque cuando se apagaban las cámaras no dudaba en apuntar a la empresa local de drones, que había visto peligrar su negocio de alimentar a los podencos a diario si se llevaba a cabo el rescate.

Lo más seguro es que este Equipo A no sea más que un grupo de cuatro inconscientes que conocen más el terreno (por ser palmeros de toda la vida) que todos los geólogos juntos. El 'sujétame el cubata' les ha podido salir muy caro. Espero que nadie imite a estos personajes y se piense que el volcán es una broma, porque la cosa no está para machadas por muy gallitos que ahora se crean los del Equipo A.

El redactor recomienda