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Javier Lizaga

Es tan fácil mentir como matar, y hay más tontos que longanizas. Resumen de la historia del chaval a quien le escribieron “maricón” en una nalga, el lunes por una “agresión homófoba”, el martes por vicio. Lo primero, perdonen la escatología, ha sido repartir bien la mierda. Lo lamentable no es que nos pasemos el día escuchando las valoraciones de los políticos, sino que no oigamos las nuestras propias. Uno tiene ilustrado el culo, los otros, los periodistas, cara de idiotas.

Simbólico que se hayan llenado horas hablando de unas posaderas pero nos dé apuro reconocer la caca informativa diaria. “Nos han robado el tiempo”, resumía Pilar Requena, periodista de TVE.  Echaba de menos cuando su móvil no sonaba para entrar en directo. “Si no sabes lo que ha ocurrido mientras volabas, te lo dictan, te mandan desde la redacción un resumen de noticias de agencias o de webs que hayan consultado”. Sí, están entendiendo bien.  Irse a miles o cientos de kilómetros para contar lo que pasa, pero no tener tiempo para hablar con nadie, solo recitar, sin saber de quién son, las oscuras golondrinas.

Es un timo. Ramiro Villapadierna (22 años de corresponsal) expone que la información “ahora es un producto del que se pregunta no si es verdadero, sino si es interesante, para venderlo”. La importancia se mide por el número de clics, cuando sabemos que así la primera noticia siempre es la de la operación de genitales de algun famoso. En la otra orilla está la opción del NY Times: pagar por una buena información. Ya siento la mala noticia pero no hay ni fontaneros, ni buen periodismo gratis.

Es la letanía del semáforo de Mondoñedo, un ejemplo de Enric González. Algunos han confundido informar de lo cercano con contarles a los vecinos lo que ya saben. Y sin explicar que igual el ayuntamiento no puede encender el semáforo porque la luz esta cara, y el 50% son impuestos. Cuando empecé, lo primero era poner en duda la fuente oficial, ahora las notas oficiales son el Nuevo Testamento. Entre oleadas informativas, aniversarios y actos oficiales no hay tiempo para más. Les pediría ya que son de los que leen, que exijan, que nos exijan porque volviendo al ejemplo, esto va como el culo.

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