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Javier Lizaga

En Teruel somos tan de vanguardia que nos suprimen algo, que ya no existía. Los compañeros de Buñuel hubieran mínimo aplaudido tal acto surrealista. Da también para canción cuchi de reguetón en plan “ya no sabía que estábamos juntos, después de un año sin aparecer por aquí  y me dejassste”. Más menos es lo que ese tren alterno entre Teruel y Valencia, que ahora suprimen, llevaba sin pasar.

Concretamente, estaba “suspendido” desde marzo de 2020. Recuerda a la pareja a quien pararon los mossos en pleno confinamiento paseando con su periquito en una jaula, a lo que alegaron que estaban paseando a su mascota. La pandemia ha dado para mucho, entre otras, para inventar muchas excusas.

En total, dejarán de pasar 32 servicios de tren al mes por Teruel, 32 trenes que salían unos a las 7:33 de la capital y otros, los de vuelta, a las 20:38 de Valencia.

La solución que dieron Lambán y Ábalos es que se sustituirá por un servicio discrecional de autobus o taxi, que tampoco lo han explicado muy bien. Han dicho que estará dentro de una “nueva estrategia de movilidad segura, sostenible y conectada” que suena a cuando hablaba Ozores en las pelis y no te enterabas de nada. Traducido es más sencillo: el servicio quedó sentenciado cuando lo hicieron alterno y los viajeros, al perder la continuidad, dejaron de usarlo.

Es decir, se ofrecen a pagar porque los usuarios son pírricos. Sale más barato ponerles un taxi y hacer como que no suspenden el servicio. Si han seguido hasta aquí el tema se resume en un “suspenden un tren que ya no pasaba pero realmente no lo suspenden porque ponen un taxi”, un tren-taxi, que suena entre futurista y el tren bala del circo.

Con tanto embrollo duda uno si la prioridad sigue siendo el ciudadano, el que paga los impuestos. Porque para eso basta con mejorar los horarios, hacer ofertas de precios y poner más servicios, más trenes. Es decir, apostar por recuperar el servicio. Todo el mundo sabe que cuando los clientes dejan de venir hay que hacer reformas, no dejar dos latas en las estanterías. En una línea en la que por otra parte se están invirtiendo 400 millones de euros para renovarla. ¿A que a ustedes también les gustaría entenderlo?

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