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Víctor Guíu

El desconocimiento del medio rural por los partidos que se dicen progresistas es tal que abandonan espacios sociales, culturales y económicos que otros cubren. En lugar de autocrítica te acabarán llamando facha  asesino o cuñado (un respeto a los cuñaos) y así ya lo tienen arreglado. Para qué pensar en el porqué del alejamiento de algunos por sentirse heridos en lo político si puedo dedicar mi precioso tiempo a añadir alguna letra a la sarta de letras de la diversidad. Qué pereza da la globalimbecilización.

Tengo una amiga que tiene mucho tiempo. Los amigos que tienen mucho tiempo son los más peligrosos. Mi amiga lleva dándome la tabarra hasta la extenuación porque está empeñada en convencerme de que no lea a alguno de mis escritores favoritos. De que no oiga a alguno de mis artistas preferidos. Es muy cansina. Cree que pienso al cien por cien lo que piensan mis escritores y artistas de cabecera. Es más, es capaz de intentar convencer a todo el mundo que dichos escritores y artistas no deberían de formar parte de los currículos escolares, que fíjese usted, que lo oyen y escuchan los niños. Cancelación, lo llaman los modernos.

Caza; facha. Pueblerino; facha. Taurino; facha.

Otras amistades están muy contentas de vivir en la ciudad. Ya no tienen que aguantar a nadie que no piense como ellos. Se reúnen y deciden. Asambleas y pancartas. Todos iguales. Cortadicos por el mismo patrón. Es una felicidad. Eso sí, si se van del tiesto; fachas.

Y así con todo. Y así sigue la vida. Más pereza.

Y la derecha oportunista ve ahí un caladero. Caladero que dejan los demás por inanición. Por lo que ellos imponen como correcto, porque hoy priman legiones de ofendidos. Porque se piensa y gestiona mejor con  grupos de colegas con los que difícilmente discutirás.

Me bebo un carajillo de Terry; facha. Doy una colleja a mi hijo; facha.  Me voy con un amigo de toda la vida que no piensa como yo; facha. Veganos y comehierbas, uníos contra mí. Soy un facha peligroso.

No hay ninguna isla desierta sin plásticos. Pero eso es el menor de los problemas del mundo. No hay ninguna isla desierta sin gilipollas.

Y aquí me quedo. Meteorito, ¡Sálvanos!

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