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Aragón asumió hace 20 años las transferencias en Sanidad con el gran reto de mejorar la atención Aragón asumió hace 20 años las transferencias en Sanidad con el gran reto de mejorar la atención
José Vivó (izquierda) en la unidad de agudos de salud mental del Polanco en 2004. Archivo

Aragón asumió hace 20 años las transferencias en Sanidad con el gran reto de mejorar la atención

Buscaba una mayor proximidad al ciudadano en todo el territorio y una mejor coordinación de los diferentes niveles asistenciales
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El Estatuto de Autonomía de Aragón, que se aprobó en 1982, permitió ir incorporando competencias a la Comunidad aragonesa. Una de las transferencias más relevantes fue la Sanitaria de la que se cumplen ahora veinte años y que buscaba una mayor proximidad al ciudadano en todo el territorio y una mejor coordinación de los diferentes niveles asistenciales, si bien los efectos de esta transformación fueron progresivos.

Aragón fue una de las últimas comunidades en asumir las competencias en esta materia y el 1 de enero de 2002 fue la fecha en la que el Servicio Aragonés de Salud se hizo cargo ya de todos servicios sanitarios que habían estado gestionados por hasta tres administraciones: el gobierno central a través del Insalud, el Gobierno de Aragón (con el Salud, entonces SAS) y la Diputación Provincial.

El proceso fue largo y desde finales de la década de los 90 del siglo pasado se empezó a diseñar el cambio, a través de unos equipos de trabajo que estuvieron liderados por el entonces consejero de Sanidad aragonés, el socialista Alberto Larraz, y el gerente del Servicio Aragonés de la Salud, Alfonso Vicente. Pero también estuvieron representados los servicios periféricos y los diferentes equipos directivos.

Así lo recuerda el que fue entonces gerente del Servicio Aragonés de Salud en Teruel, José Vivó. “Había que diseñar una hoja de ruta para recibir las transferencias sanitarias, Aragón no se podía quedar fuera de este proceso”, comenta y asegura que fue “una etapa apasionante” y “muy intensa” y que fue un reto importante que le llevó a dejar por un tiempo su labor asistencial para trabajar en la gestión.

Previamente a recibir las competencias estatales del Insalud, había que incorporar los servicios que dependían de las diputaciones provinciales, lo que se formalizó el 1 de enero de 2001. En Teruel fueron el Hospital San José y el Psiquiátrico San Juan de Dios.

Esta transferencia en la provincia de Teruel ascendió a  557.183.000 pesetas (3.348.737 euros) y estuvieron implicados 182 trabajadores de los que 103 eran funcionarios y 79 miembros de personal laboral.

Se elaboraron unos planes funcionales para adaptar la actividad de estos centros a las necesidades. En el caso del hasta entonces hospital provincial, se centró en la atención a pacientes crónicos como un centro socio-sanitario. Para el Psiquiátrico se propuso una reforma integral para modernizar la atención en salud mental. Sería un proceso largo en varias fases que incluyó la construcción de dos nuevos edificios, las unidades de larga y media estancia que se materializarían en 2005 y 2008, respectivamente.

Pero el gran reto llegaría sin duda al año siguiente, con la asunción de las competencias del Insalud. Las transferencias en Aragón fueron de 985.660.000 euros.

En la provincia se asumían los dos hospitales generales: el Obispo Polanco de la capital y el entonces llamado Hospital Comarcal de Alcañiz (ahora Hospital de Alcañiz). A lo que se sumaba la red de Atención Primaria: los centros de salud de las 28 zonas sanitarias en las que estaba distribuida la provincia (dos de ellos de la provincia de Zaragoza: Caspe y Maella).

El cambio afectaba a 1.500 trabajadores turolenses, lo que suponía el 11 % de la plantilla total de la sanidad aragonesa.

Iglesias, entonces presidente aragonés, inauguró en 2008 el CRP San Juan de Dios

Vivó reconoce que uno de los “principales quebraderos de cabeza” fueron los recursos humanos ya que era unas plantillas amplias y con diferentes figuras contractuales: funcionarios, laborales y estatutarios.

Desde las direcciones de los centros sanitarios se intentó que se dotarán con el personal suficiente para dar respuesta a las necesidades de la población. “Intentamos que las plazas estructurales estuvieran lo mejor dotadas posible, que las transferencias tuvieran los mejores recursos humanos y materiales”, explica el presidente del Colegio de Médicos de Teruel, Ismael Sánchez, que entonces era el responsable del Obispo Polanco, si bien reconoce que después los responsables del Insalud en Madrid aplicaban sus parámetros presupuestarios.

Sánchez plantea que las transferencias podrían haber estado mejor dotadas ya que en Aragón, por su demografía y envejecimiento “la sanidad, la educación y los servicios sociales siempre van a ser más caros”.

Sin embargo, el representantes de los médicos turolenses sí considera positivo que “las decisiones se tomen desde la cercanía porque se conocen mejor los problemas”.

Infraestructuras

En paralelo a la integración del personal en las estructuras organizativas del Gobierno de Aragón, había que actuar en las infraestructuras sanitarias y sobre todo el ámbito asistencial, apostando por un modelo con el paciente en el centro del sistema.

La actualización de la atención a la salud mental era uno de los asuntos clave. Teruel no contaba con unidad de agudos en un hospital general y ese fue uno delos cambios. Se acondicionó este servicio en el Obispo Polanco que se implantaría en la primavera de 2004. Más adelante llegarían los dos nuevos edificios para media y larga estancia del Centro de Atención Psicosocial San Juan de Dios.

En el Obispo Polanco se fueron mejorando las tecnologías, como la incorporación de la resonancia magnética.

En Atención Primaria se reformaron o construyeron nuevos centros de salud. Se fueron incorporando servicios como la fisioterapia o las matronas.“Había edificios obsoletos que no eran útiles para los programas de salud que teníamos que poner en marcha”, señala Vivó.

Javier Lambán, en su visita el pasado junio a las obras del hospital de Alcañiz

Una organización diferente

La estructura organizativa de la Sanidad en la provincia de Teruel se modificó sustancialmente con las transferencias puesto que el modelo de gerencia de Atención Primaria y gerencia de Atención Especialidad se sustituyó por el de gerencia única de Sector. Así, la provincia quedó organizada en dos gerencias: una para el sector Teruel y otra para el de Alcañiz y cada una incluía todos los recursos de los diferentes niveles asistenciales.

“Era algo novedoso a nivel nacional. Fue una buena decisión, la gerencia única puede resultar más compleja pero es más eficaz porque permite la coordinación entre diferentes niveles y buscar soluciones de forma conjunta”, argumenta el que fuera gerente del Salud en Teruel en aquella época.

Para José Vivó, el computo general de estos años de gestión autonómica de la Sanidad ha sido “muy positivo” y se ha mejorado la forma integral de atender al paciente. Pero el ahora médico de Primaria, advierte de que “no se ha llegado al final” que aún queda mucho que coordinar y mejorar.

Desde el ámbito sindical, Lorenzo Arracó, que era entonces el secretario general del sindicato médico CESM Aragón, asegura que cuando hace balance sobre las transferencias tiene “una sensación agridulce” de lo que “pudo ser y no fue”.

Arracó recuerda que las transferencias “eran muy esperadas” por los trabajadores de la Sanidad aragonesa, ya que el traspaso de competencias ya se había realizado en siete comunidades y se veía como una posibilidad de mejorar los sueldos. “A primeros de siglo el momento económico no era como el actual, había una bonanza económica y se esperaba lograr mejoras en las retribuciones”, relata el entonces responsable sindical que detalla que en Aragón se logró un pacto con mejoras laborales que fue el primero y muy importante y que luego llegarían otros.

En lo que se refiere a la asistencia, Arracó comenta que entonces no se hablaba como ahora de la España vaciada, pero la comunidad aragonesa, junto a Castilla León, ya insistía sobre la dispersión y el envejecimiento y su repercusión para prestar los servicios sanitarios que tenían un coste diferente al de zonas como Madrid. Sin embargo, cree que para lugares con Teruel, depender de Madrid o de Zaragoza, al final “no ha sido tan diferente”.

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