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Comienza la exhumación de los fusilados de la fosa común del cementerio de Albarracín Comienza la exhumación de los fusilados de la fosa común del cementerio de Albarracín
Familiares de las víctimas, el domingo, en el lugar donde ha aparecido la fosa común del cementerio de Albarracín

Comienza la exhumación de los fusilados de la fosa común del cementerio de Albarracín

Familiares de las víctimas destacan la importancia de restituir su historia y recuperar sus restos
El equipo multidisciplinar ArqueoAntro de Valencia ha iniciado este fin de semana los trabajos de exhumación de los fusilados que fueron arrojados a una fosa común en el cementerio de Albarracín a principios de la Guerra Civil.

Los trabajos, que se desarrollarán durante toda la semana y que impulsa la Asociación Pozos de Caudé con subvenciones del Gobierno central y de la Comunidad Autónoma de Aragón, incluyen también la búsqueda de otra fosa común en un paraje de Bronchales. Familiares de las víctimas destacaron este lunes la importancia de restituir la historia de sus parientes, que se conozca lo que pasó y poder recuperar sus restos para enterrarlos en sus pueblos.

La búsqueda de la fosa común del cementerio de Albarracín comenzó el sábado y el domingo empezaron a aparecer los huesos de los represaliados, mientras que el lunes parte del equipo de ArqueoAntro se desplazó al término municipal de Bronchales para intentar localizar otra fosa en la que fueron arrojadas otras tres personas de Ródenas también fusiladas durante la guerra.

El presidente de la Asociación Pozos de Caudé, Francisco Sánchez, explicó que estos trabajos se enmarcan dentro de las labores de exhumación que se están llevando a cabo con cargo a partidas de los programas de memoria democrática tanto del Ejecutivo aragonés como del Gobierno central. La intención en Albarracín es poder exhumar los cuerpos de todas las personas que fueron arrojadas a esa fosa común tras ser asesinadas en el verano de 1936, mientras que en el caso de la otra fosa de Bronchales es localizarla e informar a la DGA para poder exhumar también los cuerpos.

Sánchez indicó que el proyecto se completará con la identificación de las víctimas a través del ADN cotejado con los familiares, para entregarles los restos una vez realizados todos los estudios forenses, de los que se encarga ArqueoAntro, un grupo multidisciplinar compuesto por arqueólogos, antropólogos, restauradores, conservadores, médicos forenses, historiadores y documentalista, que han intervenido ya en otras ocasiones en Teruel.

El presidente de la asociación memorialista manifestó que tienen ya prácticamente el 50% del ADN de los familiares de las personas que están en la fosa común de Albarracín, que son los que han pedido que se hagan los trabajos de exhumación para poder recuperar sus cuerpos. Algunos de los familiares han acudido estos días hasta Albarracín para seguir los trabajos arqueológico-forenses, entre ellos nietos del prestigioso médico turolense Mariano Perea, una de las personas represaliadas que, tras ser fusilado por los alzados en armas en 1936, se espera encontrar en esta fosa común.

El presidente de la Asociación Pozos de Caudé explicó que en la fosa de Albarracín se esperan encontrar los restos de trece mujeres y un hombre de Cella, asesinados el 16 de septiembre de 1936, así como de otros nueve hombres de Albarracín fusilados  ese mismo verano, dos de ellos hermanos, junto a un médico de Monreal del Campo y algún soldado.

Primeros restos hallados


El domingo aparecieron ya los restos de tres personas y Sánchez dijo que confían en poder exhumar los cuerpos a lo largo de esta semana “si todo se desarrolla con normalidad”. Para ello se han desplazado hasta Albarracín ocho profesionales de ArqueoAntro, que son los que están también participando en la búsqueda de la fosa común de Bronchales desde el lunes con la ayuda de una máquina para abrir los sitios en los que pudieran estar. Sánchez destacó que hubiesen acudido varios familiares de las personas que están en la fosa de Albarracín, que viven en distintos puntos de España y que han dado su ADN para cotejarlo con los huesos que están apareciendo.

Entre quienes han asistido a los trabajos de exhumación estaba Salvador Perea, nieto de Mariano Perea, que es el doctor de Luco de Jiloca que ejercía en Monreal del Campo y cuyos restos se espera que aparezcan en Albarracín.

Borrado y oculto su nombre por el régimen franquista durante décadas, la historia del doctor Perea es la de muchas personas de buena fe que fueron asesinadas durante la guerra y sobre las que cayó la losa del olvido, que hoy historiadores como Miguel Ángel Latorre Villalba están rescatando. Este investigador le dedica un artículo del último número de la revista Xiloca, en el que cuenta la brillante trayectoria profesional de este médico turolense que pudo marcharse a otro sitio pero que quiso quedarse en su tierra para ayudar a los demás.

Nacido en Luco de Jiloca, lo mataron el 25 de agosto de 1936 cuando tenía 42 años. Ideólogo de Izquierda Republicana en Monreal del Campo, fue una de las personas que fueron enviadas a la cárcel del Seminario de Teruel, desde donde los sacaban en grupos para fusilar y los arrojaban en fosas comunes.

Su nieto Salvador explicó que su abuelo fue compañero de prisión de Ildefonso Manuel Gil y que es el médico al que hace alusión, con un nombre figurado, en su obra Concierto al atardecer. Recordó que el célebre escritor de Paniza se refiere al doctor Mariano Perea como la persona que le animó a contar lo vivido en el Seminario para que esas historias y sus protagonistas no cayesen jamás en el olvido, tal como cuenta el autor en el libro que recrea aquello.

Más de ocho décadas después, la exhumación de la fosa del cementerio de Albarracín ha reunido a descendientes del doctor Perea, algunos de los cuales no se conocían porque tras la guerra la familia se dispersó por varias ciudades, y la historia de su abuelo se la ocultaron para protegerlos por la represión. Este fin de semana pudieron reencontrarse con ese pasaje de su identidad y comprobar que al final la verdad que se intentó silenciar sale a la luz.

"Que la verdad se dé a conocer"


“Mi abuelo ha conseguido que la verdad se dé a conocer”, dijo este lunes Salvador, nieto del doctor Mariano Perea, asesinado en los primeros meses de la guerra y cuyos restos se esperan identificar en la fosa común del cementerio de Albarracín. Salvador reconoció que algunos parientes estaban en shock tras haber vivido este fin de semana el hallazgo de la fosa. El momento lo han vivido con “emoción”, comentó el nieto del represaliado, con sensaciones de todo tipo y el convencimiento de que es “como cerrar un círculo”. Rememoró la historia de su abuelo, contada como la de otros muchos represaliados por Ildefonso Manuel Gil, al que animó, tal como relató el escritor, a contar algún día lo ocurrido en el Seminario. Ahora esperan recuperar sus restos para llevarlos a su pueblo, Luco de Jiloca.


 

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