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Interpeñas se esfuerza todo el año para vivir la fiesta de la Vaquilla intensamente durante cuatro días Interpeñas se esfuerza todo el año para vivir la fiesta de la Vaquilla intensamente durante cuatro días
Integrantes de la junta directiva el pasado mes de mayo en la plaza de toros de Teruel, antes de una de las reuniones para organizar la Vaquilla de este año

Interpeñas se esfuerza todo el año para vivir la fiesta de la Vaquilla intensamente durante cuatro días

La organización ha trabajado con muchas incertidumbres por la pandemia y la caída del Torico
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Voluntariado se entiende de muchas maneras. Puede ser social, sanitario, cultural y también para organizar las fiestas. Detrás de las 21 peñas vaquiilleras hay turolenses que durante todo el año han dedicado parte de su tiempo a la organización de las actividades que se van a realizar durante cuatro días de julio. Pero no solo eso. Durante todo el año hay actividades culturales y festivas de la que también se encargan en colaboración con el Ayuntamiento de Teruel. Se ocupan de las fiestas de Nochevieja y la noche de Reyes, para las que se instala una carpa, pero también de la Semana Cultural de San Fernando, a finales de mayo.

Este evento recuerda a las fiestas de San Fernando que se organizaban en la ciudad hasta la década de los 60 del siglo XX. Para las Fiestas del Ángel toca encargarse de dos de los eventos que se programan durante las noches. En este caso han optado por la Orquesta Mondragón, un contrato que no se concretó hasta apenas unas semanas antes de la fecha prevista, porque el mercado de los eventos está muy complicado este año. También han organizado un evento de Djs que se desarrolló anoche. A ellos les corresponde también coordinar los actos alternativos a la merienda el domingo por la noche.

Fundación

Interpeñas se fundó hace 33 años como asociación cultural para ser como ellos mismos dicen en su página web “el lazo de unión de todos los peñistas”. Comenzó con una docena de peñas a las que luego se fueron incorporando las nuevas que iban surgiendo. En 1992 hubo una eclosión de nuevas peñas, con El Disfrute, La Botera y El Campanico. Dos años después nació Nos An Soltao  y habría que esperar hasta 2002 para que saliera una nueva peña, Ultramarinos. Después vendría La Encerrona en 2016 y la última en incorporarse fue El Rescate, en 2019.

Cada una de estas asociaciones está representada en Interpeñas por dos personas. Entre todos se elige un presidente en el mes de noviembre, un cargo que solo tiene un año de vigencia, pero que recae en el que el anterior ha sido vicepresidente, por lo que hay una continuidad en la gestión. Durante la pandemia hubo una excepción y Carlos Perales, que fue elegido presidente a finales de 2019 se mantuvo hasta 2021, al no celebrarse la Vaquilla ni en 2020 ni el año pasado. El pasado mes de noviembre le dio el relevo a Juan Nácher, actual presidente.

Ha sido una etapa complicada para esta organización que se ha movido en la incertidumbre desde que se declaró la pandemia. Las peñas han tenido que despedir a socios, compañeros y amigos y sacar fuerzas para salir adelante y mantener la ilusión para cuando regresase la normalidad.

Temores

Uno de los mayores temores era que se produjera un desapego con las peñas por varios motivos. Por un lado, el miedo, sobre todo entre los más mayores, de no querer mantener el contacto social intrínseco a esta fiesta. Por otro, el desapego, en este caso entre los más jóvenes que después de dos años sin fiestas podrían decantarse por otras formas de  pasar un puente festivo a principios de julio. Y la oferta es muy variada.
 

Entrega de escudos y vales para la peña El Rescate, la semana pasada


Pero los datos son tozudos y el número de peñistas en 2022 se ha incrementado para el regreso de la Vaquilla, rebasando los 11.000, una cifra que nunca antes se había alcanzado. Se ha superado los 9.000 que había hace tres años pero detrás ha habido una gran labor de divulgación, de tener presencia durante todo el año para que los turolenses no se olvidarán de sus peñas.

Si en 2020 los esfuerzos se concentraron en hacer un llamamiento para que los peñistas se quedaran en casa y los turolenses demostraron un comportamiento ejemplar sin ningún tipo de incidentes durante los tres días de la No Vaquilla, como se le denominó, en 2021 tocaba reconocer al sector de la población que peor lo había pasado,  los mayores. De la mano del Ayuntamiento se invitó a la peña El Agüelo a poner el pañuelo. Dos integrantes de su junta directiva, Carmen Navarro y Baldomero Castro, tuvieron el honor de subir a ponerlo, aupados por una grúa y una cesta. Debajo, una representación de Interpeñas que veía que un año La Vaquilla se les escapaba de las manos.

Tocaba ser pacientes y al mismo tiempo estar presentes en una sociedad que no les debía olvidar. En septiembre, organizaron una actuación en el parque Los Fueros del monologuista valenciano Raúl Antón, que consiguió llenar todo el aforo previsto. Y en noviembre, la Quincena del Peñista, que culminó con un evento en la plaza de toros, el 13 de noviembre, con vermú y las actuaciones de tres orquestas, con precios diferenciados para peñistas de 2019 y no peñistas. Con restricciones de aforos por la pandemia, la afluencia del público fue muy buena.

Respuesta

Esta respuesta animaba a seguir organizando cosas. Las siguientes fechas en el calendario, eran las  fiestas de Fin de Año y Reyes. Pero no pudo ser. Los malos datos de la incidencia del covid del mes de diciembre en Teruel obligaron a suspender estos eventos.

Pasados los primeros meses del año la curva de casos fue descendiendo y había que pensar otra vez en captar socios para que la vuelta a La Vaquilla fuera a lo grande. Así, se ideó la primera Feria del Vaquillero. Se trataba no tanto de reencontrarse con los peñistas, como se había hecho en noviembre, sino llamar la atención de los vaquilleros que todavía no se habían sumado a la gran familia peñista.

Coincidiendo con la Festividad de San Jorge, y de nuevo en colaboración con el Ayuntamiento, se instaló una carpa en el Glorieta, donde se congregaron peñas, tradiciones vaquilleras y comerciantes especializados en atuendos y complementos para La Vaquilla. No faltó un repaso a la historia del pop y rock español de los 80 con una actuación, anticipo de lo que se va a escuchar este fin de semana en los locales de las peñas.

Semana Cultural

Ya  a finales de mayo, se pudo volver a celebrar la Semana Cultural de San Fernando con charlas y concursos. La gran participación en el concurso de pintura hacía presagiar que entre los más pequeños también había ganas de vivir La Vaquilla, aunque muchos de los niños y niñas turolenses todavía no la han vivido o no se acuerdan de la última. Por la noche, la fiesta volvió a la  plaza de toros, el viernes 27 con la actuación de Seguridad Social y el sábado 28 con la instalación de una gran pantalla para poder seguir la final de la Eurocopa.

Se contaban ya con los dedos de las manos las semanas que quedaban para La Vaquilla. Las reuniones de la Junta Directiva de Interpeñas, en un salón junto a la plaza de toros, se sucedían. Había que cerrar actuaciones y preparar los últimos detalles, buscar solución a los problemas que iban surgiendo… Hasta que se cayó el Torico.
 

Camisetas preparadas para repartir en la peña El Disloque, que este año pone el pañuelo


Si en 2020 los turolenses no se podían imaginar que se iban a quedar sin sus fiestas por una pandemia, tampoco ahora que se iba a caer el emblema de la ciudad. Pero pasó.

La incertidumbre sobre cómo se iba a poner el pañuelo ha mantenido en vilo una tradición que se desarrollado durante 40 años y que ahora se va a proteger incoando el Gobierno de Aragón el expediente para que sea reconocida Bien de Interés Cultural Inmaterial. Este acto fue uno de los que se valoró para que fuera declarada de interés turístico regional en 2016. Ahí Interpeñas trabajó para que se tuvieran en cuenta sus actos más tradicionales. El objetivo es  ser reconocida a nivel nacional, como son Las Bodas de Isabel o la Semana Santa de la capital turolense.

Las Juntas directivas

Si Interpeñas, distribuida en comisiones específicas, trabaja durante todo el año para gestionar, organizar y coordinar a las veinte asociaciones culturales, cada una de ellas a su vez tiene su propia junta directiva que cuando acaba La Vaquilla de un año se pone a trabajar en la del año siguiente.

Primero hay que hacer balance de lo ocurrido, para ponerse luego manos a la obra en la siguiente. Lo que desde mañana se va a vivir en cada local de la peña es fruto del trabajo desinteresado de un grupo de socios que no son más que los demás pero que han dedicado horas y horas a organizar la programación, que se va a suceder desde el viernes y hasta la madrugada del martes.

Los espectáculos y actuaciones son solo una parte del trabajo. Captación de socios, contratación de cáterin, de las barras y de la carpa y organizar eventos previos a la Vaquilla para ir calentando motores. Antes de Navidad, hay peñas que ya tienen contratos firmados. Este año además ha sido más complicado. Había algunos grupos, orquestas o DJ, reservados ya para 2020 que se han mantenido, otros hubo que negociarlos desde cero. La oferta se redujo porque tras dos años en el dique seco algunas formaciones musicales habían desaparecido y a la vez se incrementó la demanda, porque en muchas otras ciudades y pueblos se celebran festivales este fin de semana.

Programaciones

En el mes de junio se cerraron las programaciones de las peñas, se presentaron los carteles y hubo vermús, comidas campestres y otros eventos para el reencuentro. Y la última semana de junio ha tocado repartir “los bártulos”: el carné de peñista, camisetas, regalos varios, vales para las comidas, pulseras y por supuesto, los escudos. Ese “certificado” que oficializa a un peñista como tal y que luce con orgullo en su casaca negra.

Ahora solo toca vivir la fiesta y si  en cada uno de los veinte locales se puede echar una mano a repartir comidas, guiar a la charanga o resolver algún problema de última hora seguro que es bienvenida. Porque las peñas son todos sus peñistas.

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