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La OCDE incluye la despoblación en su hoja de ruta y defiende los incentivos y empoderar a jóvenes y mujeres en las zonas rurales La OCDE incluye la despoblación en su hoja de ruta y defiende los incentivos y empoderar a jóvenes y mujeres en las zonas rurales
La OCDE destaca el enorme potencial de las zonas rurales, pero también incide en la necesidad de incentivarlas

La OCDE incluye la despoblación en su hoja de ruta y defiende los incentivos y empoderar a jóvenes y mujeres en las zonas rurales

Tiene claro que hay que adaptar estos territorios para hacer frente al problema desde una perspectiva rural y desde abajo hacia arriba
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El problema de la despoblación y de la resiliencia de las zonas rurales en el marco de los cambios globales que se están produciendo es universal, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) la ha incluido en la hoja de ruta que se ha fijado en la Conferencia Internacional que ha celebrado en Irlanda. Potenciar los incentivos económicos en estos territorios y empoderar a los jóvenes y mujeres son dos de las cuestiones que esta organización internacional considera prioritarias para hacer frente a un problema que en España acaba de incorporarse a la agenda política. La OCDE tiene claro que hay que adaptar estos territorios para hacer frente al problema de la despoblación desde una perspectiva rural y desde abajo hacia arriba.

Mientras en España sigue debatiéndose mucho sobre despoblación y estableciéndose medidas para hacer frente de forma genérica al reto demográfico, entendido este como el envejecimiento de la población tanto en las ciudades como en el campo, la OCDE se muestra partidaria de actuar ya con acciones eficientes que fortalezcan la resiliencia de las zonas rurales en particular.

En las provincias de Teruel, Cuenca y Soria se lleva todo el año esperando a que se apliquen las políticas de incentivos autorizadas por la Comisión Europea desde abril del año pasado denominadas ayudas al funcionamiento empresarial, que están recogidas en los Presupuestos Generales del Estado pero sobre las que el Gobierno insiste en que sigue estudiándolas y analizándolas ante las dificultades surgidas por el contexto económico derivado de la situación internacional.

En cambio, la OCDE considera que las zonas rurales en todo el planeta requieren de políticas que las incentiven, ahora más que nunca al ser territorios más afectados por la crisis energética y las consecuencias de la invasión de Ucrania.

Así lo recoge la Hoja de Ruta aprobada en la Conferencia Internacional sobre Desarrollo Rural de la OCDE celebrada en Cavan (Irlanda) a finales de la semana pasada. En ella, esta organización internacional cuyo objetivo es diseñar políticas que fomenten la prosperidad, la igualdad, las oportunidades y el bienestar de todos, aboga por adaptar las zonas rurales al cambio demográfico. Matiza que hay que intervenir “especialmente” en las “áreas rurales remotas”, y los incentivos económicos los considera una prioridad, junto al empoderamiento de la gente del territorio y en particular de los jóvenes y de las mujeres para asentar población.

Los trabajos de la OCDE que se han abordado en la conferencia internacional constatan que las ciudades han ganado un 45% más de renta per cápita que las zonas rurales en los últimos quince años, y la hoja de ruta aprobada apuesta por aprovechar en estos últimos territorios la transición verde, las oportunidades de la digitalización y las basadas en la innovación.

Argumenta el organismo internacional que el envejecimiento de la población en estos territorios “aumenta la mano de obra en la atención sanitaria y social”, así como en una gama de servicios personales gracias a los cuales “podrían surgir nuevos mercados, brindando oportunidades para nuevas inversiones”. Reconoce, no obstante, que también “es posible que los más tradicionales tengan que adaptarse o desaparecer”.

Empoderamiento

Considera igualmente que se puede acumular un importante capital social a partir de la participación y el empoderamiento de  las poblaciones que envejecen en las comunidades rurales, y se muestra partidaria de “atraer a los jóvenes inmigrantes a las zonas rurales” mediante medidas como la oferta de vivienda y el apoyo lingüístico para afrontar los desafíos demográficos.

En la conferencia se puso de manifiesto que es preciso impulsar los “incentivos económicos” en todos los ámbitos de estos territorios rurales en riesgo demográfico, así como “aplicar de forma sistemática una perspectiva rural en todos los aspectos de la política pública, incluidos los servicios de educación y salud para garantizar que las necesidades, los contextos y las oportunidades rurales se consideren adecuadamente”.

Para crear comunidades rurales más resilientes, la OCDE considera que hay que “involucrar y empoderar a todos los sectores” de estos territorios atendiendo a su diversidad.

“Es necesario atraer, retener y empoderar a los jóvenes, las mujeres, los migrantes y los grupos históricamente desfavorecidos en las zonas rurales para mejorar la vitalidad social y económica de estos lugares, ayudar a abordar el declive de la población y habilitar a tantos innovadores y emprendedores como sea posible”, señala la hoja de ruta.

Otros planteamientos recogidos por la OCDE para impulsar el desarrollo de estos territorios es la importancia del desarrollo de servicios relacionados “con la salud materna y el cuidado de los niños”. Y enfatiza que es una cuestión “particularmente importante para permitir que las mujeres jóvenes permanezcan activas o ingresen en el mercado laboral”.

La conferencia internacional reconoció igualmente la trascendencia de la juventud para impulsar el desarrollo de estos territorios, lo que exige que los mismos tengan mejores oportunidades y el acceso a servicios en igualdad de condiciones con las zonas urbanas.

La diversificación productiva y tener en cuenta que estos territorios no pueden por sí solos abordar las oportunidades y los desafíos a los que se enfrentan, sino que requieren de las instituciones y de su sinergia con las áreas urbanas, es otra de las cuestiones que recogen las recomendaciones de la OCDE. Una hoja de ruta que reclama también una definición armonizada global de lo que se entiende por áreas rurales y mejorar los datos de análisis de estos territorios.

El CES considera la población femenina un elemento clave para afrontar el problema del reto demográfico

El Consejo Económico y Social de España considera en un reciente informe que las mujeres “son decisivas en la agenda rural y la lucha contra la despoblación”. Así lo recoge en el informe titulado Mujeres, trabajos y cuidados: propuestas y perspectivas de futuro, que aunque es genérico sobre este colectivo, aborda también su situación en el medio rural.

En el informe, que constata de forma genérica en la sociedad española que los avances hacia la igualdad son lentos y es necesario “intensificar los esfuerzos”, considera a este sector de la población como un agente clave “del cambio hacia la transición ecológica”.

En este sentido, incide, como ya lo hiciera el año pasado este mismo organismo en el estudio Un medio rural vivo y sostenible, que en las áreas rurales “es necesario impulsar el empoderamiento de las mujeres y desarrollar las condiciones objetivas para la mejora de su empleabilidad, participación laboral y fomento del emprendimiento en igualdad de condiciones que los hombres”.

Y en esa línea aboga por avanzar en la mejora de la formación y la capacitación digital, adecuando las políticas de igualdad en el medio rural y teniendo en cuenta la conciliación y la corresponsabilidad. En este sentido, incide en que si bien el Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia fija entre sus ejes principales el reto demográfico, debería tenerse particularmente presente la perspectiva de género.

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