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Los expertos siembran más dudas que certezas sobre cómo afrontar la despoblación del medio rural Los expertos siembran más dudas que certezas sobre cómo afrontar la despoblación del medio rural
De izquierda a derecha: Jorque Moradell, Luis Antonio Sáez, Jaime Izquierdo, Enrique Arrechea y Chabier de Jaime

Los expertos siembran más dudas que certezas sobre cómo afrontar la despoblación del medio rural

La Universidad de Verano organiza una mesa redonda sobre el papel de la naturaleza frente al reto demográfico

Una mesa redonda sobre el papel de la naturaleza frente al reto demográfico celebrada ayer en la Universidad de Verano de Teruel (UVT) sembró más dudas que certezas sobre cómo afrontar la despoblación en las zonas rurales, y puso de manifiesto la complejidad del problema y la necesidad de abrir más vías de reflexión. Una de las ideas que se lanzaron y que contó con un amplio consenso es que no se puede romper la “convivencia” que ha caracterizado a estos territorios, y que ahora se está viendo afectada por los conflictos sociales que están surgiendo en torno a cuestiones como la instalación de parques de energía eólica y solar.

El debate con la participación de expertos se desarrolló dentro del curso sobre “Gestión ambiental sostenible en el medio rural en el actual contexto de despoblamiento y cambio climático”, que dirige el profesor de Ecología de la Universidad de Zaragoza, José Manuel Nicolau, quien reconoció a su término que no podía haber una conclusión porque tampoco se había alcanzado un consenso ni la unanimidad sobre cómo debe enfocarse esa gestión de la naturaleza en la situación actual de cambio climático y despoblación de las zonas rurales.

En la mesa redonda, moderada por el fiscal de Medio Ambiente de Teruel, Jorge Moradell, participaron Jaime Izquierdo, Comisionado para el Reto Demográfico del Principado de Asturias; Chabier de Jaime, director gerente del Parque Cultural del Chopo Cabecero del Alto Alfambra; Enrique Arrechea, ingeniero de Montes y jefe de la Unidad de Gestión Forestal del Gobierno de Aragón; y el profesor de la Universidad de Zaragoza, Luis Antonio Sáez, que hasta hace poco estuvo al frente de la Cátedra de la DPZ sobre Despoblación.

El debate arrojó poca claridad sobre cómo debe afrontarse el problema del reto demográfico en las zonas rurales en consonancia con la gestión de su medio natural, y más en un contexto global como el que vive la humanidad en estos momentos, sobre lo que también reflexionaron los ponentes y los asistentes a la mesa redonda, que contó con mucha participación.

Críticas

En la mesa solo había hombres, lo que fue criticado desde el público al no haber contado con mujeres cuando han sido claves en el sostenimiento del medio rural y son fundamentales para su desarrollo, según se puso de manifiesto. El director del curso aseguró que había sido algo circunstancial, al igual que no hubiese mujeres entre el profesorado. Aclaró que en otras ediciones sí habían participado como docentes y que la carencia de este año se corregirá en la próxima edición.

Luis Antonio Sáez aseguró que hay “un problema de enfoque bastante grave” porque se está centrando la cuestión en lo numérico y “en el reto demográfico se identifica que más es mejor” y “no necesariamente” es así. Incidió en que no hay que obsesionarse con si estamos en un invierno demográfico y recalcó que el “envejecimiento no es malo”.

El profesor de la Universidad de Zaragoza opinó en este sentido que hay que fijar más la atención y las soluciones en evitar la precariedad laboral y solucionar los problemas de vivienda, puesto que si la atención se centra solo en los números, estaremos “fijándonos en el dedo en lugar de la luna”. Añadió que en el contexto actual hace falta un “poco de reflexión y un análisis mayor del que estamos teniendo”.

Tecnología

Jaime Izquierdo observó por su parte que las sociedades tecnológicamente más avanzadas se reproducen menos y que tampoco eran razonables las altísimas concentraciones urbanas, de ahí su apuesta por la “reivindicación de la aldea, que sabe gestionar la naturaleza”.

Sobre esta cuestión Sáez apuntó que el modelo de las grandes áreas metropolitanas tampoco es el óptimo pero la gente acude a ellas por expectativas profesionales, e insistió en la importancia de disponer de recursos para poder desarrollar un proyecto de vida en las zonas rurales y “aprender a vivir siendo en mayor medida que teniendo”, frente al modelo consumista mayoritario. El profesor universitario valoró la calidad de vida que ofrece el territorio y destacó que en la provincia de Teruel se están desarrollando “bastantes proyectos interesantes en lo social” que “demuestran que aquí también es posible hacer cosas”.

Chabier de Jaime abogó por el “arraigo” y reivindicó la importante del papel de los paisajes culturales heredados como un instrumento frente al reto demográfico y a darles valor, mientras que Enrique Arrechea advirtió que cuando se separa lo humano de la naturaleza se están generando “problemas muy graves”. Jaime Izquierdo incidió por su parte en que son los seres humanos “los que tenemos que generar un papel con la naturaleza” y que “no se trata de tener a la naturaleza en un altar sino convivir con ella”.

El debate que se prolongó durante más de dos horas puso de manifiesto lo poliédrico  que es este asunto y reveló también la necesidad de escuchar a quienes viven en el territorio, como indicó uno de los asistentes que reivindicó la “convivencia” como uno de los valores de las zonas rurales. Una convivencia que también se reveló en crisis por el conflicto social que están provocando cuestiones como las energías renovables, que pueden destruir comunidades y favorecer otro éxodo del campo hacia las ciudades. Uno de los retos va a ser, según manifestó Izquierdo,  la construcción de esa nueva economía de la aldea después de que la revolución industrial se desentendiera del territorio.

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