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Joaquín Egea

Ponentes propuestos por Teruel Existe inciden en el Senado en que las renovables no son una quimera

Joaquín Egea insiste en que se debe escuchar a los expertos

Ponentes propuestos por Teruel Existe incidieron en el Senado que las energías renovables no son la panacea para los pequeños municipios, como viene advirtiendo desde hace tiempo la agrupación de electores y el movimiento ciudadano. El senador turolense Joaquín Egea destacó al término de una de las intervenciones que las palabras de los expertos que han analizado estos procesos corroboran que las renovables no son la “quimera” que se pretende vender a los pueblos.

Las intervenciones tuvieron lugar en la Comisión de Transición Ecológica de la Cámara Alta, para el estudio de la Ponencia sobre los retos de una transición energética sostenible, que incluyó la participación de Sergi Saladiè i Gil y de Emilio Querol Monfil a propuesta de la agrupación de electores de Teruel Existe, cuyo portavoz en la comisión es Joaquín Egea.

El primero en intervenir fue Sergi Saladiè, profesor asociado del Departamento de Geografía de la Universidad Rovira i Virgili y autor de los libros “Impacto económico de las centrales eólicos en los presupuestos municipales de Cataluña” y “Conflicto entre el paisaje y la energía eólica. El caso de las comarcas meridionales de Cataluña”, cuestión sobre la que hizo su tesis doctoral y que años después publicó.

Saladiè explicó que sus conclusiones respondían a más de diez años investigando sobre estas cuestiones, además de su activismo sobre la presencia de estas energías renovables y su implantación en Cataluña.

El experto manifestó que su estudio se basa en dos décadas de implantación de las eólicas en Cataluña, partiendo en primer lugar de los mensajes que en un principio lanzan los promotores y administraciones públicas para convencer a los territorios, vendiéndoles que son una oportunidad para contribuir al desarrollo económico de los municipios y fijar población en el territorio atendiendo a las expectativas laborales; que conllevan unas compensaciones económicas pero con procedimientos poco concretos; y minusvalorando el impacto paisajístico y la integración territorial.

El profesor de la Universidad Rovira i Virgili indicó que en el caso que ha estudiado con mayor profundidad, que es el de Cataluña, se ve con claridad que toda la potencia eólica se concentra en las tierras del sur en la provincia de Tarragona, donde se ubican el 55% de todas las instalaciones de las centrales eólicas y que incluso solo la comarca de la Terra Alta concentra el 25%. Un territorio que recordó que produce el 75% de la producción eléctrica en Cataluña cuando el 75% del consumo está en el área metropolitana de Barcelona.

Incidió en el aviso de las plataformas de que si no hay una cierta planificación y control se produce una concentración de estas energías, y en que su presencia “revierte poco” en esos territorios.

El ponente aseguró que en los casos que ha estudiado las repercusiones económicas para los territorios donde se establecen las renovables son “escasas”, tanto por los que proceden de los impuestos obligatorios como de los convenios que se suscriben bilateralmente entre las empresas y los ayuntamientos.

En contra de lo que se afirma sobre la capacidad que pueden tener las renovables para el asentamiento de población, el ponente explicó que su investigación reveló que el 80% de los municipios eólicos de Cataluña habían perdido población en una década, en concreto el 7% de habitantes entre 2008 y 2018.

Saladiè aseguró que “uno de los principales problemas que se querían solucionar implantando las renovables en estos territorios no se está consiguiendo”. Además, indicó que hay una “correlación” que apunta a que “a mayor densidad eólica, mayor porcentaje de pérdida de población”.

El experto apuntó que esto venía a corroborar que tener mucha densidad eólica tampoco está permitiendo generar unas políticas públicas de ámbito municipal que faciliten superar los problemas estructurales que tienen. Puso como ejemplo que el impacto en los presupuestos municipales por la presencia de renovables podía ser de hasta el 50%, pero que a efectos inversores después no han tenido relevancia. “Todos esos efectos presuntamente positivos, cuando los trasladamos a qué impacto han tenido sobre el mundo rural estas instalaciones, vemos que aquel principal problema que se quería solucionar, con más ingresos más puestos de trabajo, no se está cumpliendo”, apuntó.

Indicó que la comarca de la Terra Alta donde se concentran casi el 26% de las eólicas de Cataluña había perdido entre 2008 y 2018 el 9,7% de la población, convirtiéndose en el territorio catalán con mayor pérdida demográfica en términos porcentuales.

Junto a la “nula contribución a la fijación de población”, el ponente habló de los principales retos territoriales que deberían marcarse frente a la transición energética, fomentando para ello un modelo de autosuficiente local y de “cosecha” territorial.

En su turno de intervención, el senador de Teruel Existe, Joaquín Egea, destacó que el ponente había sido el primero en llevar a la Cámara Alta “los datos reales de eso que se nos va vendiendo mucho, sobre todo para los pueblos rurales”, y que evidenciaban que las renovables no son la quimera del siglo XXI para los pequeños municipios. Consideró en este sentido que “había que escuchar a los académicos y a la gente de la Universidad que puede desde su posición hacer estos estudios y demostrar que lo que venden algunos como una quimera no es tal”.

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