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El aeródromo del Campillo de Ejulve: cuando la guerra llegó al Somontano El aeródromo del Campillo de Ejulve: cuando la guerra llegó al Somontano
Aeródromo del Campillo, ubicado en el límite entre Ejulve y Gargallo. Cultura y Turismo Andorra-Sierra de Arcos

El aeródromo del Campillo de Ejulve: cuando la guerra llegó al Somontano

La localidad sufrió tres bombardeos franquistas del 1 al 20 de marzo de 1938 con varios muertos civiles

El aeródromo del Campillo, entre los términos municipales de Ejulve y Gargallo, fue construido por el ejército republicano como apoyo para la Batalla de Teruel. En plena ofensiva franquista tras la ruptura del Frente de Aragón, el localmente denominado campo de aviación fue ocupado el 15 de marzo de 1938 entre fuego cruzado. Todavía hoy se observan las marcas del impacto de los antitanques sobre el edificio de mando, que a duras penas permanece en pie pero en el que aún se pueden observar trincheras, nidos de ametralladoras y depósitos subterráneos mientras se intuye en una explanada la desaparecida pista de aterrizaje. Desde la semana pasada, un panel explicativo colocado por el departamento de Cultura y Turismo de la Comarca Andorra-Sierra de Arcos cuenta su historia y la de la Guerra Civil en el Somontano del Bajo Aragón, que fue repetidamente bombardeado por la aviación italiana causando decenas de víctimas mortales.

La puesta en valor de este aeródromo forma parte del proyecto de adecuación y renovación de la red de miradores comarcal para rentabilizar los paisajes de la zona. Desde el kilómetro 6,5 de la carretera autonómica A-1702  –The Silent Route– se accede al mirador del Campillo sobre el curso alto del río Escuriza en Gargallo, donde se abre una doble panorámica a la ribera y a la imponente sierra de Majalinos. A mitad de camino, las ruinas del antiguo campo de aviación llaman la atención del visitante, que tras un sencillo trabajo de investigación puede por fin interpretar este enclave.

Según datos facilitados a la comarca por la Asociación Frente de Aragón, el aeródromo militar se localiza a 1.125 metros de altitud, cerca del límite municipal entre Ejulve y Gargallo. Se trata de una instalación “de circunstancias” construida por el bando republicano como apoyo en la Batalla de Teruel. Los encargados de su defensa eran el 21 cuerpo de Ejército de la República, divisiones 70 y 47.

El aeródromo fue ocupado el 15 de marzo de 1938 por la División IV de Navarra, perteneciente al Cuerpo del Ejército de Galicia del general Aranda. Aún hoy pueden observarse las marcas del intercambio de munición entre nacionales y republicanos. Las pistas se han desdibujado con el tiempo, pero es fácil imaginarlas justo enfrente del edificio, en una explanada sin arbolado, concluye esta asociación.

“Se diseñó en 1937 como punto de partida del ejército republicano para atacar las posiciones del ejército franquista en el Frente de Aragón. En marzo de 1938 se rompió el frente y el 26 de abril ya tomaron Ejulve los nacionales”, explicó el historiador local Juan Manuel Calvo.

 

Foto del bombardeo de Ejulve, el 12 de marzo de 1938. Libro ‘Marzo de 1938. Bombardeos italianos en el Bajo Aragón, 2011’

Cuando empezó la guerra

La puesta en valor del enclave ha dado pie para explicar, tal como relata el historiador alcañizano José María Maldonado en el artículo La guerra civil en Andorra y su comarca, en la Revista de Andorra nº 7 del Centro de Estudios Locales de Andorra (Celan), que fue en marzo de 1938 cuando realmente llegó la contienda al Bajo Aragón. Hasta entonces se había “destruido el orden que los pueblos habían mantenido”, pero “ahora llegaban las bombas y los soldados, lo que se entiende por guerra de verdad”.

La toma del Somontano turolense los días 14 y 15 de marzo comenzó el día 9 con el avance del bando franquista al sur del Ebro. Las tropas de Valiño atacaron por Herrera de los Navarros (Zaragoza) para dirigirse a Lécera (Zaragoza), mientras que las italianas lo hicieron en la zona de Rudilla (Huesa del Común) para adentrarse hacia Cortes de Aragón y Muniesa, prosigue Maldonado en dicho artículo.

“El ataque fue una combinación perfecta de aviación, artillería, infantería y todos los grupos motorizados, con los carros de combate apoyando la acción (….) Los aviones de caza estaban continuamente en vuelo, justo por delante de las tropas, atacando a cuanto convoy enemigo se pudiera acercar para reforzar a sus compañeros y a cuantos camiones, coches o soldados se encontraban a tiro. Las tropas iban detrás, siempre que podían en vehículos motorizados, de tal forma que el avance se realizaba con muchísima rapidez”, relata el historiador en la publicación del Celan.

Mapa en el que se aprecia el plano del Aeródromo. Cartografía Militar de España. Plano Director. Hoja 518-I Ejulve

El triple bombardeo de Ejulve

Pero los bombardeos ya habían llegado para entonces a Ejulve. Antes de iniciarse la ofensiva, por razones estratégicas y de desmoralización del enemigo, la localidad de la actual Comarca Andorra-Sierra de Arcos ya fue bombardeada el 1 de marzo con cuatro muertos civiles y otros militares como secuela.

Una de las fallecidas fue Pilar Navarro, que contaba unos 16 años de edad. Su cuerpo quedó “hecho pedazos” en la explanada donde hoy está el bar El Portal, que antes era una casa de la familia, la de la tía 'la Cojica' y que “se cayó casi toda” por el impacto de las bombas.

Así lo rememora su hermano José, que a sus 93 años de edad recuerda con nitidez aquel episodio. Tenía nueve años. “Aún parece que veo a las tres pavas venir por allí”, dice mirando fijamente a Majalinos. “Estaba con mis hermanas mayores Pilar y Concha en el portal con varios militares de la República. Concha se escondió debajo de las escaleras de la casa de mi tía y yo me fui para casa –la vivienda contigua–, pero Pilar se quedó allí mirando cómo venían los aviones”. Los militares creían que eran de su bando. Nada más lejos de la realidad.

“Al día siguiente casi todo el pueblo se fue a las masías y, el que no tenía, a los corrales, por si venían más bombas. Ni hubo entierro. Junto a todos los que cayeron ese día la enterrarían en el cementerio municipal”, supone con pena, para recordar que cuando volvieron al pueblo, ya con el bando sublevado al mando, “estaba la casa desvalijada”.

El 12 de marzo, los bombarderos llegaron por primera vez a Alcorisa, Andorra y Calanda, y repitieron en Ejulve, donde replicarían una tercera vez el 20 de marzo. Antes, el día 3 tuvo lugar en Alcañiz el bombardeo más mortífero que se dio en Aragón durante toda la guerra civil, con centenares de muertos.

Entre el 9 y el 31 de marzo, las aviaciones del bando franquista realizaron un total de 285 acciones en Aragón, por solo siete de la aviación republicana, apunta Maldonado. Pese a todo, los muertos fueron escasos porque “la mayoría de la población había abandonado los pueblos y se había refugiado en las parideras, masadas, masicos o cuevas”. No obstante, en algunos lugares fueron numerosas las casas destruidas, apostilla Maldonado.

Las cruces de la memoria

“Hay dos cruces, bajando desde el casco urbano de Ejulve hacia la granja de cabras, en recuerdo de  personas que murieron en el bombardeo”, explicó Calvo, que achacó los bombardeos a dos finalidades: “una estratégica, para acabar con posiciones militares de la República, y otra con la intención clara de sembrar el terror y el desánimo entre la población, en lo que fue un ensayo de la guerra del terror de los nazis” y que tuvo el bombardeo de Alcañiz y el de Guernica como máximos exponentes.

“Se bombardeó toda una línea de casas particulares”, apostilló el historiador local, que apuntó: “En la calle Mayor hay un descampado que es efecto del bombardeo. Allí vivía uno que había sido alcalde republicano”.

Gargallo muestra los partes de guerra de las ocupaciones de marzo de 1938


En el Centro de Interpretación de la Guerra Civil y Costumbres Miguel Gargallo, en Gargallo, se conserva copia de dos partes de guerra de la IV División Navarra, perteneciente al Cuerpo del Ejército de Galicia del general Aranda. Uno es del 14 de marzo de 1938, acerca de la ocupación de los pueblos de Crivillén, Mases de Crivillén, el Montalvo y otras posiciones; y otro del 15 de marzo, para la ocupación de los pueblos de La Mata de los Olmos, Gargallo, Cañizar del Olivar y Los Olmos. No sería hasta el 26 de abril cuando las tropas sublevadas ocuparían Ejulve definitivamente.

“Las 2ª y 3ª Brigadas que operan conjuntamente sobre diversos objetivos comienzan el movimiento sobre las 10:00 horas y partiendo, el tercer Batallón de Sicilia, del Barranco de La Serna, ocupa la cota 1.005 que domina el pueblo de Gargallo, atraviesa la carretera general de Tarragona a Alcolea del Pinar a la altura del km. 195 y ocupa las cotas 1.066 y 1.056 de las que hace huir al enemigo con intenso fuego; cruza la carretera de Enjulbe a Tarragona persiguiendo a aquél y se establece en las posiciones de Valdemandro y el Mudo dominando el río Guadalopillo”, relata el informe de guerra del día 15, que prosigue: “El tercer batallón de Bailén, desde las alturas que dominan Cañizar del Olivar, desciende a dicho pueblo y lo ocupa continuando la progresión para tomar más tarde la cota 1.149 y La Zoma. El 4º Batallón de Bailén, rectificando la línea alcanzada el día anterior, ocupa la Masada de las Torzillas y Vértice el Campillo”.
 

Parte de guerra del 14 de marzo de 1938. Centro Interpretación Miguel Gargallo


Por su parte, “el 5º Tabor de Regulares de Tetuán se dirige hacia el pueblo de Gargallo, ocupando este sin resistencia, haciendo prisioneros y cogiendo en él dos grandes depósitos de municiones, útiles, teléfonos y numeroso material de todas clases, que por la velocidad del avance no es posible clasificar; a continuación ocupa las alturas al Sur del pueblo situándose a la izquierda del 6º Batallón de San Marcial que, avanzando a su vez por la derecha ocupa la cota 1.171, emprendiendo ambas unidades la persecución del enemigo que huye en desorden y a la caída de la tarde son ocupados por aquellas, tras fuerte resistencia vencida con decisión y gran espíritu, el Vértice Balsilla y el Vértice Herrería, rebasándolos y estableciéndose a unos 1.500 metros del primero y al Este del segundo, sobre el pueblo de Enjulbe hacia el cual hacen huir al enemigo”.

Visitas guiadas

La visita al centro de interpretación de Gargallo, previa cita en el teléfono 647 971 236, es guiada y dura sobre una hora. En la planta sótano se reproduce un refugio de la guerra civil con efectos de sonido y luces.La cuarta planta está toda dedicada a la Guerra Civil española: mapas y planos de la época, cartelería de propaganda de ambos bandos, partes de guerra y más de 300 objetos originales de la guerra civil como uniformes, herramientas, munición, bayonetas, dioramas, cascos, máscaras antigás y otras curiosidades.

Modelo SM 79

Cinco SM 79 descargaron 60 bombas el 12 de junio del 38
 

El bombardeo de Ejulve del 12 de marzo de 1938 fue ejecutado por cinco bombarderos Savoia-Marchetti 79 a las 9:38 horas. Descargaron 60 bombas de 50 kilos, según apuntan Roberto Alquézar, David Alloza y Natanael Falo  en la publicación Marzo de 1938. Bombardeos italianos en el Bajo Aragón, que aporta una imagen aérea incorporada al panel interpretativo sobre el campo de aviación del Campillo.

Apodado Sparviero (gavilán en italiano), fue el bombardero medio italiano más importante en la Segunda Guerra Mundial. Su prominente abultamiento dorsal fue el origen del apodo il Gobbo maledetto (el maldito jorobado), debido a la ametralladora situada allí que dificultaba el ataque de los cazas enemigos. Permaneció en servicio en la Fuerza Aérea italiana hasta 1952.

Fue desarrollado por la compañía Savoia-Marcheta a principios de 1934. El primer modelo se concibió para fines comerciales con capacidad para hasta ocho pasajeros. Pero el segundo prototipo ya fue diseñado como bombardero con capacidad para cuatro soldados. En la cabina  iban el piloto y el copiloto y sobre la misma iba montada una ametralladora fija de tiro frontal. La bodega de bombas ocupaba la parte central del fuselaje y detrás de ella se hallaba una góndola ventral que albergaba el puesto del bombardero y un artillero armado con una ametralladora. En 1937 fueron a España para operar con la Aviación Legionaria. Franco compró algunos tras la guerra.

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