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El Congreso aprueba que las rogativas opten a ser Patrimonio Inmaterial de la Unesco El Congreso aprueba que las rogativas opten a ser Patrimonio Inmaterial de la Unesco
Puente Xafat de Peñarroya de Tastavins, a la llegada de los dos pueblos hermanos, en años anteriores. Pep Badía/Wicloc.

El Congreso aprueba que las rogativas opten a ser Patrimonio Inmaterial de la Unesco

La propuesta del PSPV toma de referencia la de Villabona y Peñarroya de Tastavins
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Las rogativas que, cada siete años, unen Peñarroya de Tastavins y Vallibona (Castellón) se han situado en el centro del Congreso de los Diputados. La Comisión de Cultura ha aprobado una Proposición no de Ley (PNL) del Grupo Socialista que insta al Gobierno de España a apoyar la catalogación y la futura candidatura ante la Unesco de las rogativas y romerías españolas que se celebran con periodicidad sexenal o septenal.

El diputado del PSPV-PSOE por Castellón, Artemi Rallo, explicó que el punto de partida de la iniciativa está directamente vinculado a esta tradición compartida entre los dos pueblos y a su propia biografía: recordó que es “hijo de Morella y de Peñarroya de Tastavins” y que conoce desde niño la Sexenal de Morella, mientras que la rogativa Vallibona-Peñarroya la vivió por primera vez “hace seis años” y prevé repetirla “en mayo del año que viene”.

Rallo describió como algo “extraordinario” que un municipio muy pequeño como Vallibona, con apenas unas decenas de habitantes censados, sea capaz de organizar cada siete años una marcha de casi treinta kilómetros por la Tinença de Benifassà y reunir “centenares y centenares de personas” en torno a un hecho que sitúa sus raíces en el siglo XIV.

PNL

La Proposición no de Ley aprobada en la Comisión de Cultura del Congreso tiene un alcance estatal. El texto insta al Gobierno a apoyar a las comunidades autónomas en la elaboración de un catálogo de rogativas y romerías de carácter religioso o cívico que se celebren con periodicidad sexenal o septenal. El segundo eje del documento plantea que, una vez exista ese inventario y siempre que las comunidades autónomas competentes inicien el procedimiento y el Consejo del Patrimonio Histórico lo avale, se promueva su candidatura para ser incluidas en la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.

Rallo aseguró que la iniciativa fue apoyada por todos los grupos, (excepto Vox). Señaló que, a partir de ahora, “hay muchas administraciones implicadas”, desde las comunidades autónomas hasta los órganos asesores de patrimonio, que deberán valorar si dan el siguiente paso y en qué términos se articula el expediente.

El diputado citó ejemplos ya reconocidos por la Unesco, como la construcción en piedra seca o la procesión cívico-religiosa de Algemesí (Valencia), para ilustrar que España dispone de antecedentes de éxito en la protección de manifestaciones festivas y prácticas tradicionales. Aun así, insistió en que el proceso “es complejo” y exige una documentación exhaustiva que explique el alcance de estas rogativas más allá del ámbito local.

Rallo consideró que “existe una base” para defender la candidatura porque en diferentes territorios, como Canarias o la Comunitat Valenciana, se mantienen celebraciones periódicas similares. A su juicio, será clave que gobiernos autonómicos y Gobierno central colaboren en la recopilación de datos y en la redacción de un relato sólido que integre los distintos casos.

El diputado también recordó que la iniciativa se trabajó en coordinación con el diputado socialista turolense Herminio Sancho (al que identifica como compañero en este impulso), que mostró interés en que el Grupo Parlamentario Socialista asumiera estas rogativas como un activo compartido entre Castellón y Teruel.

 

Rogativa Vallibona al Santuario de la Virgen de la Fuente. Ayuntamiento de Peñarroya de Tastavins

Una historia compartida

Según la tradición, en 1347 la peste arrasó Vallibona y dejó el pueblo prácticamente despoblado. La narración local señala que siete hermanos se vieron obligados a salir en busca de futuro y llegaron hasta Peñarroya de Tastavins, donde conocieron a siete mujeres que acabarían trasladándose a Vallibona. Ese movimiento de familias se interpreta como el gesto que permitió la continuidad de la villa castellonense.

Para conmemorar aquel episodio y reforzar el vínculo entre ambas localidades, cada siete años los vecinos de los dos municipios recorren a pie la distancia que los separa, en un itinerario que atraviesa montañas y valles hasta culminar en un encuentro acompañado por actos institucionales, religiosos, culturales y festivos.

Rallo subrayó que la potencia de estas rogativas reside en que se mantienen activas “cada seis o siete años” en diversos puntos de España, sin perder la capacidad de convocar a vecinos, antiguos residentes y descendientes de la diáspora.

La iniciativa parlamentaria también se apoya en la fiesta Sexenal de Morella (Castellón), cuya continuidad se remonta al voto realizado por la villa el 14 de febrero de 1673. Las autoridades civiles acordaron entonces comprometerse con un novenario cada seis años en honor a la Virgen de Vallivana..

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