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El Ítaca de Andorra ya alberga a los primeros 45 refugiados ucranianos por iniciativa solidaria de Forestalia, Ayuntamiento y Gobierno aragonés El Ítaca de Andorra ya alberga a los primeros 45 refugiados ucranianos por iniciativa solidaria de Forestalia, Ayuntamiento y Gobierno aragonés
Fotografía de grupo de los primeros refugiados ucranianos que llegaron a Andorra de la mano de Forestalia, el Ayuntamiento y el Gobierno de Aragón. Marcos Navarro

El Ítaca de Andorra ya alberga a los primeros 45 refugiados ucranianos por iniciativa solidaria de Forestalia, Ayuntamiento y Gobierno aragonés

La idea es brindar acogida y estabilidad a largo plazo a unas 250 personas

La iniciativa solidaria de Forestalia, el Ayuntamiento de Andorra y el Gobierno de Aragón para acoger hasta 250 refugiados ucranianos en la villa minera ya está en marcha. El pasado jueves llegó a la localidad una avanzadilla formada por 45 personas -19 menores de edad-, agrupadas en 17 familias, que en primera instancia acoge el albergue del Centro de Estudios Ambientales (CEA) Ítaca-José Luis Iranzo mientras Suelo y Vivienda y la empresa promotora de proyectos renovables acondicionan una veintena de apartamentos.

Uno de los nuevos pobladores es Eugene, que da a todas las entidades e instituciones colaboradoras las “gracias por ayudarnos”. “Sois gente maravillosa y amigable, el sitio es muy bonito y la comida deliciosa”. Así se deshace en halagos este habitante de Jarkov, ciudad al este de Ucrania y una de las más bombardeadas por el ejército ruso.

“El viaje fue muy duro, especialmente en Ucrania porque fue muy peligroso, pero ahora estamos bien”, respira aliviado Eugene, que debido al conflicto se ha visto separado de su familia. “Viajamos por diferentes caminos. Con vuestra ayuda, espero reencontrarme pronto con ellos”, desea.

Dolor

Recuerda con dolor los últimos días antes de abandonar su residencia anterior. “La situación era muy mala porque vivíamos en los sótanos, con frío, sin agua ni electricidad. Dejaron de vender comida y medicinas”, lamenta este autónomo que hasta que estalló la guerra tenía “pequeños negocios en Internet”.

Iulia ha viajado con sus dos hijos. Proceden de Avdiivka, en la provincia ucraniana de Chernígov, desde donde en una primera escala fueron llevados a Polonia. “Es muy duro, allí está mi marido y otros familiares y la guerra es lo peor”, destaca. Tiene la suerte de hablar con su esposo “muchas veces al día”. Él está en el pueblo, sin entrar en conflicto pero “tiene un arma”, confiesa. Espera que su vida mejore cuando la guerra cese.

“Me gusta mucho Andorra. San Macario es muy bonito. Aquí comemos, jugamos, dormimos y hacemos excursiones. Estamos muy bien, con otros niños siempre entretenidos”, decía uno de los menores a los que su madre autorizaba a hablar con los periodistas este martes durante una convocatoria de prensa a la que asistieron responsables de Forestalia y del consistorio andorrano.

Del Ítaca a los pisos

De la organización, transporte, manutención, alojamiento, enseres, productos de higiene y todo tipo de cuestiones de primera necesidad se encarga Forestalia, que invertirá “lo que haga falta” durante el proceso de acompañamiento a un máximo de 250 refugiados ucranianos “hasta que consigan su autonomía” en España, o bien “porque decidan volver” a su país, explicó a los periodistas Ana Cristina Fraile, directora de Athmos Sostenibilidad, empresa del Grupo Forestalia.

En la iniciativa colaboran el Ayuntamiento de Andorra y el Gobierno de Aragón, con el objetivo de facilitar a los desplazados los medios oportunos para su integración social y laboral.

Por el momento, ha llegado a Andorra el primer autobús de los cinco que está previsto que viajen de Ucrania a Andorra en las próximas semanas.

El primer punto de acogida es el CEA Ítaca-José Luis Iranzo, donde se alojarán durante las primeras semanas, hasta que Forestalia acondicione y amueble los 20 pisos que pone a disposición Suelo y Vivienda de Aragón.

Se trata de un proyecto solidario dinámico, que se adaptará a las necesidades y circunstancias de las personas acogidas, explicó Fraile. Forestalia ha contratado a traductores y personal específico para acompañar al colectivo, tanto en el punto de partida en Ucrania como en Andorra.

Forestalia también prestará asistencia para los trámites legales y administrativos en colaboración con el Gobierno de Aragón, de modo que los desplazados tengan cubierto el acceso a la sanidad y, en el caso de los menores, la escolarización.

Una nueva vida

El proyecto solidario no se limita a salvar a las personas desplazadas de un ambiente bélico, sino que persigue facilitarles los medios oportunos para que, quienes así lo deseen, puedan integrarse y empezar un nuevo futuro.

Por ello, informa Forestalia en una nota de prensa, el acompañamiento incluirá la formación de español y recursos para la empleabilidad. Esto se traduce en que la empresa pone a disposición de las personas refugiadas oportunidades para la integración laboral en los diversos proyectos de energías renovables, atendiendo a los perfiles y circunstancias personales. Para facilitar la conciliación familiar, se contará asimismo con el servicio de guardería municipal.

El objetivo, en resumen, es “darles la posibilidad de construir un futuro, si quieren integrarse estos territorios”, dijo Fraile, que agradeció a la consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, María Victoria Broto, “que nos orientó y nos ha avalado cuando lo hemos necesitado”.

Brazos abiertos

Por su parte, el alcalde de Andorra, Antonio Amador, abrió sus brazos “a todo el que quiera venir a Andorra a desarrollar un proyecto de vida”, si bien advirtió que, en plena reconversión tras el cierre de la central térmica, los que lleguen no tendrán preferencia con respecto al resto de vecinos, sino que estarán en igualdad de condiciones y tendrán que ganarse los empleos con formación y aptitudes.

“Esta gente ha tenido la desgracia inexplicable y la sinrazón de sufrir una guerra, por lo que para nosotros son como cualquier otra familia de cualquier otro punto buscando una oportunidad de vida”, zanjó Amador.

El alcalde agradeció a los vecinos su solidaridad. “Desde el primer minuto se han volcado en ver qué necesidades tenía esta gente”, dijo, y puso “todos los recursos” del consistorio a disposición de los refugiados.

En cualquier caso, “seguiremos las instrucciones de las autoridades competentes” porque “esto es una carrera de fondo”, concluyó Amador.

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