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Los santoleanos recogen firmas para que el Ayuntamiento de Castellote acondicione el cementerio Los santoleanos recogen firmas para que el Ayuntamiento de Castellote acondicione el cementerio
Fotografía de grupo de los asistentes a la visita por las ruinas de Santolea, el sábado por la mañana. Cruz Aguilar

Los santoleanos recogen firmas para que el Ayuntamiento de Castellote acondicione el cementerio

Un total de 86 vecinos del extinto pueblo del Maestrazgo y sus descendientes se reúnen por décima vez en las ruinas

Un total de 86 santoleanos y sus descendientes se reencontraron el sábado en las ruinas del pueblo y compartieron una comida de fraternidad en Castellote para hablar de sus recuerdos previos a la destrucción de la localidad en 1972, una vez completada la inundación de las tierras en dos fases que les obligó a emigrar. Este año, como novedad, la asociación Santolea Viva inició una recogida de firmas para que el Ayuntamiento de Castellote asuma sus competencias como titular del cementerio y lo arregle para dar dignidad a los que allí están enterrados. Dentro de su lucha por restaurar la memoria del pueblo antes de que se extinga la última generación que lo habitó, aspira también a la adecuación del calvario del siglo XIII.

Desde que se constituyera en 2010 la asociación memorialista de Santolea, los hijos del extinto pueblo del Maestrazgo saben que tienen una cita anual en torno al 16 de abril, festividad de su patrona Santa Engracia. Con el miedo de la pandemia aún en el cuerpo, al tratarse en su mayoría de personas mayores, este año la afluencia no rebasó las 200 personas, como suele, pero quedó en 86 que colmaron las expectativas de la organización. Se trataba del décimo encuentro de estas características, que debía haberse celebrado a lo grande en 2020.

El objetivo, según el cronista local José Aguilar, es siempre “recordar a nuestros antepasados, que tanto hicieron por Santolea, y las circunstancias que hicieron que este pueblo desapareciera”, si bien “nunca quedó olvidado” por los que lo aman.

“Cada paso que damos sobre sus ruinas es para nosotros un recordar de cosas y gentes con las que un día compartimos momentos inolvidables. Hoy nuevas generaciones nos acompañan, ansiosas de conocer su historia”, concluyó el historiador local.

Firmas por el cementerio

La presidenta de Santolea Viva, Laura Berné, explicó que, una vez dejadas atrás las restricciones por la covid, era importante dar continuidad a los encuentros anuales. Acudió gente afincada en Alcañiz, Valmuel, Puigmoreno, Barcelona y la Litera, entre otras procedencias.

Este año no hubo cuadro de jota, pero antes de la comida sí se repartió vino y pastas en las ruinas de Santolea, donde tuvo lugar una emotiva visita.

Como novedad, el sábado se inició una recogida de firmas para que el Ayuntamiento de Castellote asuma su responsabilidad sobre el cementerio y “lo arregle para que los huesos no estén por fuera”, dijo Berné. “Hemos hablado con la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y no es suyo”, apostilló la presidenta, que afirmó que el acuerdo era que, en cuanto Samca -explota una cantera allí- arreglara el camino de acceso, el consistorio pondría los medios para el saneamiento del camposanto, cuya imagen resulta dantesca en este momento.

Por otra parte, la asociación sigue en negociaciones para el acondicionamiento del calvario, que “es del Obispado de Teruel pero para actuar necesita un registro de la propiedad que no encuentra en ningún lado”, manifestó Berné. “Cuando lo encuentren harán una cesión al Ayuntamiento de Castellote”, relató la responsable, que pidió empatía para agilizar estos procesos.

El calvario

El calvario está declarado como Bien Catalogado del Patrimonio Cultural Aragonés, por lo que queda protegido “como testimonio histórico de nuestra localidad”, destacó Berné. “A pesar de su pésimo estado de conservación, tiene el valor incuestionable de ser uno de los últimos vestigios que quedan del pueblo de Santolea, cuyo origen se remonta al siglo XIII”, valoró.

Berné tuvo palabras de agradecimiento a la CHE, con la que “nos hemos entendido y vamos a hacer algo en el pueblo”, adelantó, aunque sin dar más detalles.  Sigue viva la idea de acondicionar un centro de interpretación en alguno de los edificios que milagrosamente quedan en pie, así como un parque de la memoria a modo de lugar de encuentro y ocio para todo el que lleve a Santolea en su corazón. Para todo ello, necesitan el cariño y el apoyo de la administración.

Y es que la obsesión de la asociación es restaurar la memoria del pueblo antes de que se extinga la última generación que la habitó. Además del libro Santolea ¡existió!, editado en 2021, está la exposición fotográfica itinerante Una mirada a Santolea. También se implicaron con la plataforma Salvemos el puente de Santolea, que logró preservar las piezas a la espera de una próxima reconstrucción.

Un pueblo próspero

Santolea fue un pueblo próspero, que llegó a tener 800 vecinos y todos los servicios gracias a su fructífera huerta, bañada por el río Guadalope. Las obras del pantano culminaron las aspiraciones de Alcañiz y Caspe, principales interesados para regar sus tierras, pero abocaron a la emigración a los vecinos en dos fases, motivadas por la primera inundación en 1933 y el posterior recrecimiento en los años 60. Con el derribo de la localidad en 1972 a cargo de la CHE quedó atrás la historia de Santolea.

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