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Óscar Ribas, consejero delegado de Thermowaste: “Thermowaste llega a Ariño con la misión de acabar con los vertederos  e impulsar la economía circular” Óscar Ribas, consejero delegado de Thermowaste: “Thermowaste llega a Ariño con la misión de acabar con los vertederos  e impulsar la economía circular”
Óscar Ribas, consejero delegado de Thermowaste, en Ariño. Marcos Navarro

Óscar Ribas, consejero delegado de Thermowaste: “Thermowaste llega a Ariño con la misión de acabar con los vertederos e impulsar la economía circular”

Abrirá en 2023 un centro de ensamblaje y ensayo de reactores de limpieza de basuras mediante la ‘limpulación’, y recuperará el 99% de los materiales

La empresa catalana Thermowaste pondrá en marcha en Ariño en 2023 un centro de ensamblaje y ensayo de reactores de última generación destinados a esterilizar y recuperar el 99% de los materiales que contiene la basura doméstica para convertirlos en materia limpia y reutilizable. De esta forma, pretende evitar el envío masivo a vertederos y demás impactos medioambientales negativos desde el centro de economía circular más avanzado de Europa, que generará al menos 25 empleos directos y 20 indirectos gracias a una inversión de 6,8 millones de euros en los antiguos talleres de la mina de carbón a cielo abierto de Samca. El consejero delegado de la compañía, Óscar Ribas, asegura que la iniciativa va más allá de ser un proyecto empresarial rentable. Su objetivo es cambiar el mundo.

-Thermowaste nace con la gran ambición de acabar con los vertederos en el mundo. ¿Cómo lo van a conseguir?

-Nuestra compañía se crea con una misión que, aunque pueda parecer un poco pretenciosa, es la que tenemos y vamos a trabajar muy duro para conseguirla: acabar con los vertederos en el planeta. Más de un 70% de la basura que se produce en el mundo acaba en un vertedero, ya sea controlado o no, porque hay lugares donde se están haciendo islas de basura en el mar y la gente alcanza una media de vida de 45 años porque muere por infecciones. Y del 30% restante, la mitad se está quemando, cosa que tampoco debería hacerse. Por tanto, la parte que se está reciclando es ínfima. Lo que hemos hecho un equipo de ingenieros durante más de 12 años de investigación es desarrollar una nueva técnica llamada limpulación, que nos permite transformar la basura doméstica en algo que podamos reaprovechar y transformar para impulsar la economía circular.

-¿En qué consiste el proceso?

-Partiendo del sentido común, pensamos en que si la basura no oliera mal, no tuviera patógenos y fuera manipulable sería mucho más fácil clasificarla. Nosotros la recibimos en la planta, descartando voluminosos y peligrosos. El resto pasa a la siguiente fase, que es la transformación en materiales limpios recuperables mediante un procesado de 30 minutos en los reactores que hemos desarrollado. Después, clasificamos los materiales con suma facilidad y, por fin, los reintroducimos en la sociedad a través de diversas vías de valorización adaptadas a las oportunidades de cada región. Lo que hacen las plantas de tratamiento de residuos convencionales es pasar la basura por un abrebolsas para que salga, y queda todo pringado y apesta. Esa basura pasa por procesos donde hay personas clasificando a mano, algo que debería estar prohibido porque es de lo más inhumano que hay. Con nuestra tecnología, las bolsas entran con todo su contenido en  nuestros reactores y, mediante la limpulación, conseguimos dos cosas: esterilizar en masa toda la basura, con lo que eliminamos todos los patógenos y la hacemos manipulable, y además la transformamos morfológicamente.

-¿En qué materiales son capaces de transformar la basura?

-Una vez hemos transformado la basura mediante nuestros reactores en algo que no huela mal, que no tenga covid, salmonela, sida, que no tenga ningún patógeno que pudiera estar en una jeringuilla, pañal o en la comida del pescado de ayer y que apesta tanto; una vez transformado en algo limpio, queremos reutilizarlo en forma de materias primas o materiales. Tenemos un primer acuerdo con Itainnova (Instituto Tecnológico de Aragón) para trabajar para el aprovechamiento de plásticos, y hay otras líneas en marcha de colaboración con otras compañías. Estos materiales se abren a un montón de posibilidades de reaprovechamiento. La basura doméstica se divide en cuatro grandes grupos de materiales. Un gran grupo que viene a representar casi el 60% del peso es lo que llamamos la biomasa de la basura, la fracción biodegradable: papel, cartón, comida, pañales, compresas, un gato muerto que han tirado a la basura... Todo aquello que sea biodegradable lo aprovechamos nosotros con un nuevo producto que llamamos biomasa granular que tiene el mismo aspecto que el tabaco triturado. El resto son plásticos, metales e inertes.

-¿Para qué se puede aprovechar esta biomasa granular?

-Es fantástica porque la podemos extraer con mucha facilidad y en una sola etapa de clasificación. Parece compost, pero no lo es. Tiene varias aplicaciones. Se puede utilizar para producir energía, biogás, bioetanol, cartón, aislantes térmicos y acústicos; y tenemos otras líneas de investigación que estamos trabajando que nos darán muchas más alternativas de uso. Cuantas más tengamos, mejor, porque según los países el aprovechamiento puede ser más interesante hacia un mercado u otro. Tenemos una visión global porque el CO2 no sabe de fronteras. Lo que pasa en el mar nos toca a todos. Cuando se habla de medio ambiente, se tiene que hablar con una visión global con soluciones locales aplicables con mucha facilidad. Algo que sea extrapolable a cualquier país del mundo, incluso los que no tienen recursos económicos. Por eso es importante que le saquemos el máximo provecho a los materiales que obtenemos.

-¿Qué porcentaje de aprovechamiento de residuos puede alcanzarse con su técnica?

-Estamos acercándonos al 99% en estos momentos. Se trata de una tecnología pensada para basura doméstica. También puede procesar residuos industriales asimilables a doméstico; es decir, los que serían de oficinas, por ejemplo, y también procedentes de hospitales y clínicas, pero con líneas específicas para poder garantizar la trazabilidad.

-¿Cuándo estará su tecnología plenamente operativa y disponible para comercializar?

-Nuestra tecnología estará el año que viene a disposición de todas las empresas que se dedican a la explotación de plantas de tratamiento de residuos y de recuperación. Nosotros no nos dedicamos a eso; nos dedicamos a hacer tecnología. Lo que sí es verdad que en la planta de Ariño, nuestra instalación será 100% operativa y nos servirá para ensayar, probar y ver que todos los resultados que estamos diciendo se cumplen. También llevaremos a cabo fases del ensamblaje de los equipos que van a ir a otros países y comprobaremos el mantenimiento preventivo que hay que hacerles. Hemos centrado comercialmente la actividad fuera de Europa, especialmente en el sudeste asiático.

-¿Qué es lo que se va a ensamblar en Ariño?

-El elemento más importante es el reactor, que es donde se lleva a cabo la limpulación del residuo. Esos son equipos nuestros y patentados. Y hay otra serie de equipos que ya existen en el mercado y que, gracias a que a los residuos les hemos dado este tratamiento, funcionarán mucho mejor. Por ejemplo, separadores ópticos, capaces de identificar diferentes tipos de plásticos y clasificarlos, o los separadores magnéticos. Hasta ahora, aunque la tecnología era buena, no sacaban el máximo rendimiento al residuo. Hacemos máquinas a la carta.

-¿Qué mercados sopesan?

-Nosotros tenemos dos mercados prioritarios que son el norteamericano y el sudeste asiático. Tienen la necesidad, tienen el dinero y son más permisivos en cuanto a la incorporación de nuevos modelos disruptivos como el nuestro. Hay otros mercados muy interesantes pero estos dos tienen una legislación que permite la entrada de nuevas tecnologías mucho más fácil que en Europa, donde nos estamos pisando la manguera. Hemos desarrollado tantas normativas ambientales que están impidiendo el impulso de la economía circular.

-¿Qué capacidad tendrán los reactores?

-Cada reactor procesa unas 40.000 toneladas de basura al año, que equivalen a unos 100.000 habitantes. Está previsto incorporar dos reactores para llegar a las 80.000 toneladas anuales, que es el tamaño que entendemos suficiente para demostrar que no hay un problema de escalabilidad, es decir, que la tecnología puede procesar un volumen grande de residuos a efectos demostrativos. El negocio no es la explotación de plantas de tratamiento de residuos.

-Si su invento convence y se dispara la demanda mundial, ¿cómo lograrán llegar a todas las peticiones?

-Habrá fabricantes en distintos países que nos permitirán trabajar en paralelo. Hemos creado un modelo de economía colaborativa que pretende aunar esfuerzos para poder implementar nuestra tecnología a nivel internacional más fácilmente a través de una figura que llamamos Thermowaste Solution Provider (TSP). Trabajaremos con empresas que tienen infraestructuras, conocimientos y capacidad para desarrollar e implementar nuestras instalaciones en las regiones acordadas con ellos.

-Su proyecto incluye una  importante sección de I+D+i.

-Las instalaciones dispondrán de unos laboratorios destinados al estudio de materiales y tenemos previsto para el año que viene poner en marcha un programa de colaboración con centros de investigación y universidades para que puedan venir a hacer prácticas en el ámbito de la recuperación y aprovechamiento de materiales. También tenemos previsto publicar una beca para estudiantes. Nosotros lo único que hemos hecho es que la basura la podamos manipular y tratar como cualquier otro material. A partir de ahí, todas las ideas serán bienvenidas porque en el planeta hace falta. La gente no es consciente de lo grave que es, desde el punto de vista medioambiental, que toda la basura acabe en un vertedero. Genera impactos negativos sobre el medio ambiente muy graves en cuanto a lixiviados, emisiones de gas metano y contaminación. Es un problema mundial. Hemos de acabar con esto y creemos que la forma más inteligente es la que hemos adoptado tras mucho esfuerzo de investigación, pruebas e inversión privada, y algunas ayudas de la administración.

-¿Por qué han decidido instalarse en Ariño?

-La de Ariño es la tercera planta que construimos. Las dos anteriores las hicimos en Barcelona. Esta es la versión que nos permite salir al mercado. Hasta ahora eran proyectos piloto que nos han ayudado muchísimo a llegar donde estamos ahora. Será una planta cien por cien operativa. Hemos llegado aquí en colaboración con el Gobierno de Aragón, al que estamos muy agradecidos, el Ayuntamiento de Ariño, la compañía Samca y el grupo Creativa, que fueron los que nos animaron a venir a Aragón. Vamos a aprovechar unas infraestructuras de Samca que habían quedado obsoletas por el cierre de la mina de carbón y que a efectos nuestros eran fantásticas como espacio para llevar a cabo estas pruebas y recuperar puestos de trabajo en la zona. Hay que aprovechar las oportunidades. No solo queremos un espacio sino que haya facilidades.

-¿Las ayudas a la minería son un incentivo?

-Yo siempre digo que las ayudas son un flotador que te dan cuando ya has llegado a la orilla, pero siempre son bien recibidas y hemos notado una gran acogida por parte de las administraciones aragonesas. Ya nos han concedido Miner y también nos acogeremos a Suma Teruel. Nuestro proyecto requiere una financiación de más de 6 millones de euros.

-¿Quién está detrás de Thermowaste?

-Mi padre, un señor que tiene 81 años, es el inventor de la tecnología. Digamos que yo tenía la inquietud y él el conocimiento. Yo me encargué de buscar el capital, organizar el equipo y dirigir la compañía y él, que es una persona reconocida y con mucha experiencia como director de investigación y desarrollo en multinacionales, de que tuviéramos un producto que funcionara. Nuestra compañía no está participada por ninguna multinacional ni por ningún grupo de presión. Los socios mayoritarios son mi familia y la familia Marsal, empresarios reconocidos de Cataluña y fundadores de la compañía New Pol, los de las lavadoras. Tenemos también inversores anónimos que creen que apoyando este proyecto están apoyando algo que nos afecta a todos. Este proyecto no nace para hacer dinero, nosotros ya nos ganábamos bien la vida haciendo otras cosas:  queremos resolver un problema que hay en el mundo de verdad.

-¿Qué empleo generarán?

-En este momento tenemos contratadas a tres personas: administrativo, jefe de mantenimiento y otro ingeniero. Va a haber unas personas en laboratorio con un perfil más técnico. A lo largo del año que viene y conforme vayamos incrementando el ritmo de producción, queremos llegar a las 25 personas. No quiero lanzar las campanas al vuelo, pero podrían ser más. La idea es comenzar con un primer turno, luego pasar a dos y hemos de poder llegar a tres.

“¿Por qué no hacer de Teruel la primera región cero residuos?”

¿Podrían empezar por acabar con los vertederos de Teruel, por ser los más próximos?

-Estamos preparados. ¿Por qué no hacer de esta provincia la primera región en Europa cero residuos? Esto sí que situaría a Teruel en el mapa con algo realmente importante.

-¿Tienen ya acuerdos firmados en esta dirección con los dos consorcios de gestión de residuos?

-No. Hemos de ir haciendo las cosas poco a poco. Por el momento, hemos llegado a un acuerdo con una compañía que nos va a traer los residuos. Necesitamos mucha flexibilidad al principio porque habrá momentos en que pararemos la planta. En ningún caso llegarán residuos peligrosos, solo urbanos y domésticos. Vamos a concertar unas reuniones con gente de la Diputación de Teruel, Delegación del Gobierno y responsables de las instituciones que gestionan el tema de los residuos en la provincia para plantearles esta iniciativa. La planta va a estar operativa en 2023. En lugar de que me traigan el residuo de otro sitio, mejor que me lo traigan de aquí. Tenemos que llegar a un acuerdo para que la provincia no pierda esta oportunidad. Además, en enero entra en vigor el nuevo canon a nivel estatal para depósito en vertedero. Será más barato mandar la basura a una planta de tratamiento como esta que a un vertedero, por lo que nos situamos bien a nivel competitivo.

-Sin ir más lejos, la Comarca Andorra-Sierra de Arcos está en proceso de redacción del pliego para la licitación del nuevo servicio de recogida de residuos. ¿Les recomendaría que hablaran antes?

-Nosotros no entramos en el negocio de la gestión del residuo y menos en el transporte. La empresa de los camiones va a hacer el mismo trabajo llevándolo a un sitio que a otro. Es verdad que en Teruel hay mucha dispersión geográfica y poca densidad demográfica. Si conseguimos con esa colaboración que sea más rentable para todos y ecológico, imagina en cualquier otro lugar que tenga concentración demográfica.

-Han salido algunas voces críticas que piensan que en Ariño va a haber un vertedero. ¿Qué tiene que decir?

-En este país el deporte nacional es hablar sin saber las cosas, el chismorreo y el Sálvame Deluxe. Thermowaste no es un vertedero, ni vamos a quemar basura, ni vamos a producir dioxinas; eso lo hacen las incineradoras. Nosotros recuperamos todos los materiales y los limpiamos con un proceso nuevo que es el más limpio que hay en el mercado. Trabajaremos en bata blanca. Pero haremos unas sesiones informativas de cara a la ciudadanía para que, quien nos haya criticado, cambie de opinión, salvo que tenga intenciones de hacer daño político que entonces no hay nada que hacer. Yo me declaro apolítico, pero lo único que puedo decir es que ojalá tuviera un alcalde como Joaquín Noé. Nos ha ayudado mucho, también ha conseguido el balneario para Ariño y la gente tiene que estar contenta porque se está dejando la piel. Es íntegro y le pone ganas. La gente que venga a hacer daño la quiero bien lejos.

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