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El Castellar, un pueblo enmarcado entre dinosaurios que no cesa de poner en valor su patrimonio El Castellar, un pueblo enmarcado entre dinosaurios que no cesa de poner en valor su patrimonio
El vecino de El Castellar Emiliano Guillén toma el sol junto a una huella de dinosaurio del Dinopaseo

El Castellar, un pueblo enmarcado entre dinosaurios que no cesa de poner en valor su patrimonio

La localidad hace viable otro yacimiento de icnitas e incorpora tres nuevas paradas a su exitoso Dinopaseo
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Hace veinte años, la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis comenzó a hacer prospecciones en El Castellar. Dos décadas después, esta localidad turolense es una referencia mundial por la riqueza de sus 74 yacimientos inventariados en todo este tiempo, pero también por haberse convertido en un ejemplo de puesta en valor de su patrimonio paleontológico. Junto al descubrimiento de más hallazgos siguen incorporándose nuevos recursos para que pueda visitarlos la gente. Los últimos han sido el yacimiento de icnitas de El Hoyo y tres paradas nuevas del Dinopaseo, lo que convierte El Castellar en un municipio cuyo skyline ha pasado a estar enmarcado por los dinosaurios.

Emiliano Guillén es memoria viva de este pueblo de la Comarca de Gúdar-Javalambre. Sentado en su andador mientras toma el sol junto a la huella de medio metro de un dinosaurio ornitópodo que vivió hace unos 130 millones de años, reconoce que cuando se empezaron a hacer cosas sobre estos reptiles gigantes del Mesozoico no imaginaba que pudieran atraer a tanta gente.

El 13 de abril cumplirá 86 años. Comenta que nació pocos meses antes de la guerra en una masía y que siempre ha vivido en el pueblo. Sus ojos han visto cómo la localidad perdía habitantes por la emigración del campo a la ciudad y sus calles se iban quedando vacías hasta ahora, cuando las vuelven a poblar los numerosos visitantes que las recorren atraídos por ese museo a cielo abierto en torno a la paleontología en que se ha convertido El Castellar en los últimos años.

Investigaciones

Aunque las investigaciones arrancaron en el ya lejano 2002, no fue hasta principios de 2015 cuando se inauguró el primer recurso al aire libre para dar a conocer el valioso patrimonio que tiene el municipio con el Dinopaseo, un recorrido musealizado por las calles del pueblo con paradas en las que se muestran réplicas de distintos tipos de huellas de dinosaurios de diferentes edades encontradas en la zona junto con paneles explicativos.

A eso se sumó un año después la musealización y el acondicionamiento para hacer visitable el yacimiento de icnitas de El Castellar, en los alrededores del pueblo, donde la Fundación ha descrito dos icnogéneros nuevos dentro del registro mundial: Iberosauripus grandis, las pisadas dejadas por un gigantesco carnívoro, y Deltapodus ibericus, pertenecientes a  estegosáuridos, los dinosaurios cuyo lomo estaba cubierto de placas. Debido a su valor fue declarado en 2004 Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno de Aragón junto a otros tres afloramientos de huellas de dinosaurios hallados en el mismo término.

La oferta siguió creciendo y en 2019 se inauguró la Ruta del Dinosaurio, un recorrido por los alrededores de la localidad que arranca en el yacimiento de El Castellar para dirigirse a otro afloramiento de icnitas llamado Camino El Berzal, y que concluye más adelante en el único lugar de España donde pueden verse fósiles de huesos de dinosaurio in situ, en el mismo lugar donde aparecieron y tal como lo hicieron. Este yacimiento se llama San Cristóbal y en él se concentran una gran cantidad de huesos de estegosáuridos.

Museo al aire libre

No han dejado de hacerse labores de conservación y mejoras en estas instalaciones que han convertido El Castellar en todo un museo de paleontología al aire libre, con atractivos como la Alberca del Saurio, un merendero al final del recorrido del Dinopaseo que en verano se llena de gente, a lo que ahora se ha sumado el acondicionamiento para ser visitado del yacimiento de icnitas de El Hoyo. Aunque está más alejado del pueblo, se encuentra dentro de las rutas de los resineros y se han colocado paneles para indicar su acceso.

Con esta última actuación ya son tres, de los cuatro yacimientos de icnitas declarados BIC que hay en el pueblo, los que se pueden visitar: Camino del Berzal, El Hoyo y El Castellar. Queda pendiente El Pozo, que no es visitable, pero es que en este afloramiento se están haciendo todavía hallazgos espectaculares. En el mismo han aparecido hasta la fecha medio millar de pisadas dejadas por distintos tipos de dinosaurios y con rastros bien definidos donde se aprecia cómo era el andar de estos animales que dejaron su huella impresa hace 150 millones de años.

Hace unos días, el consejero de Educación, Cultura y Deporte, y presidente del Patronato de la Fundación Dinópolis, Felipe Faci, dijo durante la visita que hizo a El Castellar que el yacimiento de El Pozo tendrá que hacerse visitable en el futuro, pero que primero deberán continuar las labores de excavación e investigación. El director de la Fundación, Alberto Cobos, avanzó también que este año volverá a intervenirse en este sitio con una subvención del Fite.

Desde 2015, el Ayuntamiento de la localidad ha promovido igualmente actuaciones como el Dinopaseo, con la planificación y dirección de la Fundación Dinópolis y la financiación de diferentes instituciones. Lo más reciente ha sido la instalación de tres nuevas paradas de este recorrido museístico al aire libre por las calles del pueblo, que todavía no han sido inauguradas pero que se pueden visitar ya y que han sido financiadas por la Diputación de Teruel con una inversión de 18.073,77 euros.

Dinopaseo

A mitad de ese Dinopaseo, junto a la huella que se exhibe al lado de la iglesia, es donde Emiliano Guillén toma el sol poco antes de comer sentado en su andador. “No me imaginaba al principio que esto atraería tanta gente”, comenta en una mañana fría suavizada por los rayos solares. Cuenta que en verano acude muchísima gente a ver el Dinopaseo, pero lo mismo ocurre también en otoño e invierno. Las calles habitualmente desiertas en esta época del año vuelven a llenarse cuando llega el fin de semana y con él lo hacen también los turistas, afirma Emiliano, orgulloso de que su pueblo se haya convertido en una referencia de los dinosaurios.
 

El syline de El Castellar enmarcado por vértebras de diplodócido del Dinopaseo


Junto al Dinopaseo y la Ruta del Dinosaurio el pueblo está salpicado de motivos que evocan a estos gigantes del Mesozoico, algo que lo convierte en una delicia no solo para los niños y los dinomaniacos, sino para cualquier persona interesada por la historia de la evolución de la vida en la Tierra y por conocer pueblos mágicos con encanto como es este. Los más atentos son capaces de encontrar incluso restos de icnitas o fósiles dentro del propio pueblo, junto a los murales que recrean escenas del Jurásico y el Cretácico y que decoran varias fachadas, además de otros motivos con dinosaurios que van salpicando las calles.

Todo eso hace que El Castellar sea hoy un pueblo enmarcado por los dinosaurios, como se sugiere con las nuevas paradas incorporadas al Dinopaseo. Ya era visible en lugares como la Alberca del Saurio, con un mirador  que está enmarcado por una silueta de un ejemplar de Tastavinsaurus, o en el inicio de la Ruta del Dinosaurio, con una silueta de un estegosáurido que enmarca a su vez al fondo el skyline de El Castellar.

Las tres nuevas paradas también lo hacen. Son de mayor tamaño que las anteriores y en lugar de mostrar icnitas exhiben réplicas de fósiles aparecidos en el municipio. La Fundación Dinópolis ha seguido la misma concepción que con las anteriores, el empleo de madera y paneles muy ilustrados con explicaciones divulgativas de las piezas expuestas.

Las tres paradas están en un punto elevado del pueblo que permite contemplar de fondo su skyline. De hecho, las réplicas de huesos, que ha realizado la Fundación, se exhiben exentas mediante unas ventanas en los paneles, con lo cual se consigue ese efecto intencionado de enmarcar El Castellar con sus fósiles de dinosaurios.

Los ornitópodos, saurópodos y estegosáuridos encontrados en el municipio son los temas a los que están dedicados estas tres nuevas paradas, que a su vez están relacionadas con otras que ya había. Si en las que ya existían desde 2015 se mostraban las huellas dejadas por estos animales, ahora se exhiben algunos de sus huesos.

Dos ornitópodos

En el caso de los ornitópodos se exhiben fósiles de dos especies distintas que, además, evocan de forma implícita los inicios de la dinosauriología española hace siglo y medio, cuando Juan Vilanova y Piera identificó los primeros restos de dinosaurios encontrados en España, en concreto de Iguanodon, en la localidad turolense de Utrillas y en Morella (Castellón).

Estos dinosaurios se han encontrado en El Castellar y además la presencia de sus huellas es muy frecuente en los yacimientos de icnitas que existen en el municipio. La parada exhibe réplicas de centros vertebrales dorsales del género llamado Morelladon, que debe su nombre a que fue descrito por primera vez en la localidad de Morella, y centros vertebrales caudales del género Iguanodon.
 

Panel interpretativo del yacimiento de icnitas de El Hoyo, que se ha acondicionado para poder ser visitado


Estos dinosaurios eran comedores de plantas y vivieron en el Cretácico Inferior. Recientes investigaciones de la Fundación Dinópolis apuntan a que este tipo de animales era muy frecuente en los ecosistemas de ese periodo geológico. Morelladon habría alcanzado en vida los seis metros de largo, mientras que Iguanodon habría medido hasta diez metros de longitud.

Las otras dos paradas están dedicadas a dinosaurios del Jurásico Superior, es decir, más antiguos que los ornitópodos, lo que indica la riqueza de los yacimientos del municipio por su diversidad, ya que permiten ver la evolución de estos reptiles mesozoicos durante un periodo de entre 30 y 35 millones de años, algo que no es nada frecuente en el registro fósil de un mismo lugar.

Un ‘látigo’ de 14 metros

En una de ellas se muestran réplicas de varias vértebras caudales de un saurópodo (dinosaurio cuadrúpedo de cuello y cola largos) diplodócido. Estos animales se caracterizaban por tener unas colas extremadamente largas que en los ejemplares adultos podrían tener hasta 14 metros de longitud y estar formadas por hasta 80 vértebras, que utilizaban a modo de látigo. Los fósiles exhibidos pertenecen a esa parte del animal y fueron encontrados en el yacimiento La Tejería de esta localidad.

La otra parada está dedicada a los estegosáuridos hallados en El Castellar y se muestran réplicas de dos vértebras dorsales de Dacentrurus halladas en el yacimiento de San Cristóbal, que es el estegosaurio con el que se han identificado los restos encontrados en El Castellar.

Diplodócidos y estegosáuridos eran también dinosaurios comedores de plantas, pero no así los que dejaron marcadas sus huellas en el yacimiento de icnitas de El Hoyo, que es otro de los nuevos recursos que se han puesto en valor ahora. Se encuentra en medio de la naturaleza y para dar con él hay que adentrarse en una de las rutas senderistas que conduce al merendero de La Balsa y continuar el camino por el bosque de los resineros, un paraje espectacular que forma parte de la Red Natura 2000.

La puesta en valor del patrimonio paleontológico que se ha hecho en El Castellar permite ya pasar todo un día recorriendo el término para empaparse de sus dinosaurios, a lo que el pasado otoño se sumó la iniciativa Dinopaseo literario, impulsada por la Asociación El Castellar pueblo en acción. Consistió en incorporar códigos QR en las paradas del Dinopaseo que llevan a citas literarias relacionadas con lo que se muestra en ellas.

La cita empleada en una de las paradas es el cuento más corto que se ha escrito en toda la historia de la literatura. Se titula El dinosaurio, del guatemalteco Augusto Monterroso, y el relato es así: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

A los vecinos de El Castellar les pasa lo mismo cuando despiertan cada día y, como en el caso de Emiliano Guillén, encuentran que los dinosaurios siguen allí 150 millones de años después de haber tomado posesión de estas tierras de gigantes.

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