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La gripe aviar reduce en 50.000 grullas el número de invernantes en España La gripe aviar reduce en 50.000 grullas el número de invernantes en España
Grullas en el Jiloca sobre la nieve caída hace unos días, durante la borrasca Francis. Uge Fuertes

La gripe aviar reduce en 50.000 grullas el número de invernantes en España

El censo del pasado diciembre en la península ibérica muestra la caída
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Cruz Aguilar

El último censo nacional de grulla común realizado el pasado 18 de diciembre en diferentes puntos de España muestra un descenso de 47.470 grullas, una cifra que podría responder a la mortandad sufrida por estas aves a causa de la gripe aviar.

En España sólo se han contabilizado 1.200 cadáveres, un millar de ellos en Aragón, pero la cifra, según indica el coordinador nacional de censos de grullas, José Antonio Román, es totalmente errónea ya que sólo se han recogido las fallecidas en la Comunidad Autónoma aragonesa, ya que en el resto no se ha establecido ningún tipo de protocolo para la retirada de las aves muertas.

Los expertos en ornitología calculan que la cifra supera con total seguridad las 5.000 y podría llegar incluso a las 10.000. Entre Francia y Alemania se han contabilizado un total de 42.000 cadáveres, pero “probablemente haya muchas más bajas porque algunas no se habrán encontrado y otras habrán sido pasto de los depredadores”, apunta Román.

A este censo se sumará otro que se llevará a cabo el próximo día 23 de enero en el conjunto de España, que será el segundo y último de los que cada año se realizan durante la temporada.

Estos conteos, que se hacen dos veces por año, en enero y diciembre, buscan conocer la evolución de la población de las grullas invernantes en la península Ibérica.

En el recuento colaboran en torno a 180 personas de todo el territorio nacional, se ejecuta de manera coordinada y generalmente en zonas de dormidero. “Son gente muy experimentada y, como los sitios se conocen previamente, ya se colocan en lugares desde donde se domina una zona extensa”, dice Román, quien no obstante reconoce la complejidad que entraña lograr una cifra exacta por la movilidad de las aves en función de la cantidad de agua que hay en humedales y charcas, que varía cada año. Estos censos se llevan a cabo desde hace 14 años y son fundamentales para conocer los patrones de comportamiento de estas aves migratorias.

Cambio climático

En este sentido, los ornitólogos especifican que el cambio climático se ha notado mucho en los últimos 40 años y, entre otras cosas, ha afectado al momento de la migración, ya que antes pocas grullas regresaban a las zonas de criadero situadas en el norte de Europa antes del 1 de marzo, mientras que ahora el grueso de la población vuelve una semana antes, en torno al 22 de febrero.

Otro aspecto que se ha notado es que en torno a 150.000 grullas, lo que supone sobre un 40% de la población total que antes migraba, se queda en Francia porque “el frío lo aguantan bien, su problema era el hielo, que cubría los campos y no podían alimentarse y ahora hay menos”, comenta el responsable de la coordinar los censos a nivel nacional desde Extremadura. Pero además, los cambios en la Política Agraria Común han propiciado un gran aumento de las cosechas de maíz en Francia, que sí sirven de alimento para las grullas frente a los pastos anteriores que no les resultaban útiles.

Los cambios de cultivo juegan un papel fundamental también en España y José Antonio Román relata que en Extremadura lo que antes eran maizales y arrozales ahora son leñosos como olivos, almendros, pistachos o frutales, lo que merma el alimento para las aves, que se han visto obligadas a desplazarse hacia otros lugares donde encuentran más fácilmente la comida.

Cambios en los cultivos y aumento en las temperaturas que provocarán que cada año el número de grullas sea menor, algo que los expertos indican que ya se observa en los censos realizados en las últimas campañas. “Las grullas viejas seguirán viniendo porque son muy tradicionales, pero los jóvenes tendrán tendencia a quedarse más arriba”, concluye José Antonio Román.

No obstante, los expertos en ornitología plantean que cuando tiene lugar un invierno más frío se produce una mayor llegada de grullas.

Sin contabilizar víctimas

El episodio de gripe aviar que ha afectado esta campaña a miles de grullas en Europa ha tenido una gran afección en España y, sin embargo, sólo la Comunidad Autónoma de Aragón ha hecho un seguimiento exhaustivo para la retirada de cadáveres, según indica el responsable de los censos de grullas a nivel nacional. José Antonio Román lamenta que, salvo en Gallocanta y el resto de humedales aragoneses, no ha habido un trabajo de retirada. “Los servicios de veterinarios de la Junta de Extremadura no han mostrado interés, ni siquiera han dotado con equipos de protección individual al personal”, expone.

El gran número de granjas aviares que hay en Aragón, con más de un centenar, y la cercanía de muchas de ellas a la laguna de Gallocanta intensificaron los controles por parte del departamento de Medio Ambiente, que destinó personal a diario para la retirada de los cadáveres como medida de frenar su expansión.

 



Censo de grullas en España y Aragón

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