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Peracense recupera cierta normalidad  de la mano de su mercadillo medieval Peracense recupera cierta normalidad  de la mano de su mercadillo medieval
La Asociación de Tiro con Arco de Caminreal, que cuenta con 19 socios de todo el Jiloca, ofreció una demostración de tiro institivo y dejó probar a los visitantes

Peracense recupera cierta normalidad de la mano de su mercadillo medieval

Vendedores y visitantes llenan de jolgorio la localidad tras un año de ausencia por la pandemia
Cruz Aguilar

Con ganas de comprar y disfrutar de la calle y de las diferentes actividades de la feria ambientada en el medievo, pero protegidos con mascarilla y el gel desinfectante a mano, así salieron a la calle vecinos y veraneantes de Peracense, a los que se sumaron decenas de personas de pueblos cercanos. En las calles del pueblo, el jolgorio entre los puestos recordaba a los años previos a la pandemia y, como reconocían tanto feriantes como clientes, “ya era hora de poder hacer algo y recuperar un poco la normalidad”. El año pasado la muestra no se realizó.

“La gente tiene ganas de comprar, se nota que querían que volvieran las ferias”, explicaba Marisa Corral, diseñadora de textil que acudió desde Morenilla, en Guadalajara, y vendió numerosos bolsos y mochilas porque ya tiene “clientela fiel” en Peracense. Entre sus compradoras estaba Pilar, que es de Zaragoza aunque desciende de Peracense y se fue del puesto con un bolso y una mochila porque, aunque ya tiene varios de la misma artesana, “hay que colaborar”. Esa no fue la única adquisición del día ya que picó a su vez anchoas y quesos. La pandemia ha cambiado las costumbres en todos los ámbitos y, a la hora de pagar, la plataforma de transacciones económicas Bizum está a la orden del día para evitar el intercambio de dinero al uso.

Ricardo Vicente, realizando el graffiti con textos y caligrafías antiguas

Marisa Corral ha estado, como el resto de artesanos que viven de las ferias, más de año y medio parada y señala que es ahora cuando “se empieza a mover un poco la cosa”, aunque lamenta que muchos Ayuntamientos siguen teniendo reparos a la hora de organizar. No así la gente, que acude a cada mercadillo que se realiza con ganas de ver espectáculos y comprar, actividades que ayudan a recuperar un poco la normalidad en su vida.

Gema vende coloridos cuadros realizados con piedras de río y lo hace por afición, ya que tiene otro trabajo del que ha vivido estos meses en los que las piezas se han llenado de polvo en su taller. “Solo vendo en ferias y no ha habido”, lamentó.

Tiro con arco

También los del Club de Tiro con Arco de Caminreal tenían ganas de adecentar sus flechas, que no usaban en público –sí en los entrenamientos en el club– desde la última feria Captur en Calamocha previa a la covid, y de eso hace ya casi dos años. Acudieron con sus trajes de época a practicar tiro instintivo, que es el que se realiza, según explicó Miguel Ángel Pellicer, sin elementos de puntería ni visores, “el que harían en la Edad Media”, detalló. Eso sí, muchos cambiaron sus flechas de madera por otras de carbono que imitaban la madera porque son más resistentes. Primero fueron los arqueros profesionales los que tiraron y luego cedieron el turno a los particulares que cogieron el arco y la flecha con muchas ganas tras ser desinfectados con gel hidroalcohólico, porque la nueva normalidad manda.

Había puestos de chucherías, salazones, figuras de vidrio templado y un herrero que a cada golpe de yunque despertaba la admiración entre el público. Mirándole atentamente se encontraba un grupo de familiares y amigos llegados desde Villafranca del Campo, su pueblo de veraneo. “Somos de Madrid y Zaragoza y venimos al Jiloca cada año, pero nunca habíamos estado en el mercadillo, aunque sí en el castillo”, explicó una de ellas.

El herrero despertó gran expectación entre los visitantes

En Peracense estaba Ricardo Vicente, que es experto en caligrafía árabe, hebrea y cristiana antigua y la plasmó en papel, pergamino y papiro con cañas o plumas metálicas. Lleva 25 años practicándola, pero asegura que todavía tiene mucho que mejorar porque se trata de una técnica “que siempre se puede perfeccionar”. Los nombres propios escritos en diferentes idiomas es lo que más le piden en las ferias, aunque también carteles para colocar en lugares de la casa. Ayer, además de todo eso, elaboró un caligraffti en el que copió textos de varios autores medievales.

Los ejemplares de búho real, lechuza y halcón demostraron durante la jornada que, pese a mas de un año sin ferias, no se les ha olvidado volar ni tampoco posar y lo hicieron con majestuosidad ante las decenas de niños que se acercaron para dibujarlos.

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