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Alicia Blasco, una artista turolense  en los World Illustration Award Alicia Blasco, una artista turolense  en los World Illustration Award
Reinterpretación de un detalle de ‘Atala au tombeau’, de Girodet

Alicia Blasco, una artista turolense en los World Illustration Award

Su proyecto ‘Winter Sport’ está entre los 500 proyectos visuales seleccionados
El de Alicia Blasco Soriano es uno de los nombres propios y con mayor proyección de futuro en la ilustración turolense. Con solo 22 años ya ha fraguado un estilo propio y reconocible. Es una de las ilustradoras habituales del fanzine turolense Teruel Mutante (Bela Ediciones), ha participado en citas como el Festival Ilustrado de Teruel o el I SubTerFest que se celebró en abril y es una de las autoras que colaboró en ilustrar el Calendario Vaquillero 2021 (Terueligráfica). Fuera del ámbito turolense, Alicia Blasco ha sido la creadora de una reciente campaña publicitaria en Valencia, para la agencia Agència Districte, sobre sostenibilidad energética, cuyos carteles han podido verse por toda la ciudad.

La turolense ha sido seleccionada para los World Ilustration Awards, un certamen anual internacional que organiza la Association of Illustrators (theaoi.com/world-illustration-awards/) donde participan los mejores profesionales de todo el mundo. Alicia Blasco (aliciablasco.com) compite dentro de la categoría Ciencia y Tecnología, con un proyecto que realizó en la Universidad Politécnica de Valencia, mientras estudiaba el grado en Diseño y Tecnologías Creativas, sobre la divulgación a través del diseño y la animación de los efectos del cambio climático. Winter Sports, como se titula su proyecto, ha pasado el primer y exigente corte selectivo, al que se presentaron 5.000 trabajos quedándose en 500 seleccionados. De ellos algo más de veinte están encuadrados en la misma categoría en la que participa Alicia Blasco, que junto a otros seis entran dentro de la subcategoría Talento Emergente por la juventud de sus autores.

“Ese proyecto está diseñado para divulgar los efectos del cambio climático desde una óptica diferente, pensando en que llegue de forma más efectiva al público”, explica la turolense. Blasco opina que tras años de oir que en tanto tiempo va a subir tantos grados la temperatura media del planeta si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, “el mensaje ha dejado de tener impacto” y el público lo ha normalizado. Así, la diseñadora ha tomado como ejemplo un fenómeno conocido y relativamente cotidiano para casi todo el mundo, y lo ha articulado a través de tres animaciones con elementos infográficos llamativos y muy comprensibles. “Decidí centrarme en la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno, y de cómo ese aumento de las temperaturas les afectaría en la práctica”. A grandes rasgos, el proyecto muestra gráficamente como “muchas ciudades del mundo que hoy en día pueden organizarlos dejarían de poder hacerlo, y la temporada de entrenamientos de los deportistas se reduciría drásticamente, con lo que su nivel se reduciría de forma notable”. “Creo que el mensaje es muy relevante, y la herramienta de la animación tiene una enorme potencia comunicativa”.

 
Imagen de la ilustradora turolense Alicia Blasco


Ahora Alicia Blasco espera a que, en septiembre, la AOI anuncie los finalistas y poco después los ganadores en cada categoría, mientras sigue trabajando para diferentes proyectos de diseño e ilustración desde Zaragoza, donde actualmente está afincada. Uno de los últimos que ha emprendido es para una plataforma que ha desarrollado un equipo alemán, que tiene que ver con la psicología y con la representación de diferentes tipos de personalidad a través de la ilustración.

Estilo muy personal


Tanto como puede, Alicia Blasco combina los encargos profesionales como diseñadora e ilustradora con su obra personal, y pese a su juventud está desarrollando un estilo que, sin ser redundante, comienza a ser reconocible. Se basa en un dibujo geométrico y redondeado en la figura humana, exagerando las formas y las proporciones, con abundancia de líneas paralelas, degradados y numerosos elementos vegetales, que suelen poblar sus ilustraciones. “No creo que esté siendo un camino que recorro de forma consciente, pero como es una forma de trabajar en la que estoy cómoda, es la que llevo a cabo cuando tengo libertad”. Con todo, Blasco opina que la evolución de su estética está muy lejos de haberse detenido. “Cuando empiezas a hacer un trabajo sueles estudiar referencias de otros artistas muy diferentes, y en ese proceso te vas quedando con cosas que te gustan, que readaptas y que terminas integrando”.

Y es que para la turolense trabajar por encargo para la industria del diseño o la publicidad no está reñido con ir aquilatando un estilo personal. “Mi perfil es de ilustradora y diseñadora, y cuando empecé a trabajar lo normal es que tuviera encargos en los que yo tenía que adaptarme a un estilo o un lenguaje concreto. A medida que pasa el tiempo y conforme desarrollas una obra más consistente, y con aspectos recurrentes, los encargos que te llegan van más en consonancia con ese estilo”.

Dibujante veterana


Alicia Blasco se recuerda dibujando desde siempre. Su madre comenzó a darle clases informales junto a su hermana, y después Pepe y Diego Aznar la enseñaron a pintar. En 2015 ganó un accesit en el Premio de Pintura de San Jorge en categoría Juvenil, y para entonces ya tenía claro que quería dedicarse a alguno de los ámbitos de la actividad artística. “Me gustaba mucho Bellas Artes”, recuerda, “pero durante el Bachillerato descubrí que también me apasionaba la programación y el diseño digital, más especializado”. Cuando terminó el Bachillerato en 2015 obtuvo la mejor nota de EVAU de toda la provincia de Teruel, con 13,683 sobre 14, y decidió estudiar el grado en Diseño y Tecnologías Creativas en la Universidad Politécnica de Valencia. “Digamos que es una especie de Bellas Artes pero traducidas a un lenguaje más contemporáneo, especializada en aspectos de diseño, programación, diseño digital y ese tipo de cosas”.  

Su caso recuerda al de Gabriel Plaza, mejor EVAU de la Comunidad de Madrid con un 13,964 sobre 14 este año, y que generó cierta controversia en las redes sociales porque, teniendo todas las puertas universitarias abiertas, optó por estudiar su gran pasión, Filología Clásica.

“Es verdad que a veces choca o sorprende que no te vayas a ciencias o hagas una ingeniera”, bromea la turolense, “pero desde luego nadie ha criticado mi decisión”.

Lo cierto es que el talento artístico y la versatilidad en los nuevos géneros y herramientas que ofrece la digitalización es una excelente combinación. “Sobre todo a partir de la pandemia los medios digitales se han disparado, y no se van a detener”, explica Blasco. “En ese sentido tener una base tecnológica en el uso de programas digitales y de los conceptos que manejan es importantísimo, porque te da mucha capacidad de adaptación y una base para no perderte”. “La realidad es que la tecnología en este ámbito avanza demasiado rápido, incluso para alguien especializado y de 22 años como yo”, ríe la turolense.

Los dibujos fotorrealistas con bolígrafo BIC que Alicia Blasco realizaba en 2016 han cambiado sensiblemente, en la forma -hace años que la diseñadora empezó a separarse del puro realismo- y en el fondo, a través del uso de herramientas digitales. Pero ante el dilema entre pincel o tableta responde con un “depende”. “Cada trabajo y cada proyecto tiene su herramienta”, explica. “Yo trabajo muy a menudo con animaciones, y en algunos proyectos tengo plazos de entrega cortos. Así que trabajar en formatos digitales directamente me permite llevar materiales a la animación más rápido, y conseguir resultados y corregir errores en menos tiempo, que es lo que quiere tu cliente”.

Pero Alicia Blasco no renuncia al lápiz y al cuaderno de papel. “Sí, claro que sigo haciendo cosas manuales, aunque sean en las primeras fases de boceto. Pero es verdad que, a medida que pasa el tiempo, ese trabajo más manual va quedándose para proyectos y cosas que hago casi por ocio, más personales y separadas del trabajo”.

Lo que no tiene tan claro es por dónde irá bifurcando su camino profesional dentro de las artes gráficas y visuales. “No podría decir ahora mismo si me gusta más la animación, la publicidad, o incluso el cómic, aunque no hago tanto como me gustaría  por falta de tiempo, y si no fuera por Teruel Mutante seguramente no haría nada... Pero en este mundo se pide que las personas seamos como navajitas suizas, adaptables y que sirvamos para todo... y yo me digo a mí misma que tengo 22 años, que acabo de terminar la carrera y que tengo mucho tiempo para ir especializándome”.

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