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Cristina Armunia, periodista y escritora turolense: “Todas las generaciones sufren sus  propias crisis, es algo compartido por todos” Cristina Armunia, periodista y escritora turolense: “Todas las generaciones sufren sus  propias crisis, es algo compartido por todos”
La turolense Cristina Armunia Berges en una terraza de Madrid, donde vive y trabaja. Belén Hontoria

Cristina Armunia, periodista y escritora turolense: “Todas las generaciones sufren sus propias crisis, es algo compartido por todos”

Debutará como novelista con cuatro historias cruzadas en ‘Un lugar seguro’
Cristina Armunia Berges (Teruel, 1988) vive en Madrid y trabaja en eldiario.es como redactora. Llegó al periodismo por su pasión hacia la lectura y la escritura. Ha ganado varios concursos de relatos y algunos de sus relatos han visto la luz, como Las manos del pintor, una carta que escribió a Pascual Berniz publicada en Cartas en el agua (Ojos Verdes), La fuerza del destino, que acompañó una acuarela del propio Berniz, o El amanecer cósmico, publicado en la versión digital de la revista Turia.

Su salto a la novela es inminente, ya que la campaña de crowfunding que ha lanzado a través de libros.com para publicar Un lugar seguro está a punto de conseguir su objetivo. A falta de siete días, le restan por recaudar menos de 300 euros de los 4.000 necesarios.

-¿Qué cuenta ‘Un lugar seguro’?

-Está ambientada entre 2013 y 2015, cuando llegaban los peores efectos de la crisis financiera en el ámbito laboral, y habla de las circunstancias de cuatro personas diferentes, de como les afecta y cómo la viven.

-¿Qué temas trata en su novela?

-Evidentemente no hablo de cifras del paro ni de macroeconomía, sino del contexto al que se enfrentan los personajes, de la precariedad, del desarraigo que viven en una ciudad que no es la suya y de la inseguridad. La mayor parte del peso narrativo recae sobre dos de esos cuatro personajes. Son Laura y Daniel, estudiantes y compañeros de piso. Son veinteañeros de provincias, y tienen en común que tratan de sobrevivir en un panorama adverso y muy diferente al que tenían previsto, de forma que se sienten absolutamente perdidos.

-¿Qué personajes completan el elenco protagonista?

-Ikar, un niño migrante al que Laura da clases particulares, y Crispín, un familiar del pueblo de Laura. Son personas diferentes pero interconectadas entre sí por ella.

-¿Se trata de una novela generacional, hablando de esos estudiantes milennials a los que la crisis les cogió con veintipico?

-No creo que lo sea. Es cierto que me centro en esa generación frustrada, porque le prometieron que estudiar y esforzarse procuraba un buen trabajo, y ha descubierto de golpe que esos es mentira. Pero esa quiebra no es algo nuevo, ni que nos haya pasado solo a nosotros, por eso el público objetivo es muy amplio. Todas las generaciones han sufrido sus propias crisis, y aunque cada una ha tenido sus características particulares, comparten muchas de ellas.

-Ha dicho que Laura es de pueblo. ¿De qué pueblo?

-El imaginario en el que baso su procedencia se refiere a Villastar, que es el pueblo al que estoy vinculada yo. Pero es más una referencia al ámbito rural que otra cosa... podría trasladarse a cualquier otro pueblo semejante.

-¿Cuánto tiene de autobiográfico Un lugar seguro?

-Obviamente el libro se nutre en buena medida de mi propia experiencia, aunque también recoge mucho de mis amigas, de mi hermana o de personas que se han cruzado en mi vida y cuyas circunstancias he conocido. Hay muchas personas que tratan de encontrar su sitio, que no encuentran estabilidad económica, que lo pasan mal por el desarraigo que sufren... Así que sí, tiene mucho de mí, pero no puede decirse que sea un libro autobiográfico.

-¿Cómo es, en lo formal, su primera novela?

-Tiene una estructura que no es la habitual. Está dividida en cuatro partes, cada una de las cuales centrada en un personaje, de forma que, aunque las historias confluyen y forman una unidad, podrían leerse y entenderse por separado, como ocurre en la realidad. Yo me la imagino como un mapa con diferentes partes, cada una de las cuales con sentido, pero que se complementan mutuamente.

-¿Por qué eligió esa estructura?

-Porque encontré que tenía más fuerza. En un principio escribí las cuatro historias de forma lineal, como un libro más convencional. Pero luego cambié la estructura y creo que sale ganando.

-¿Cómo fue su proceso creativo?

-Había escrito hasta ahora relatos breves, y reconozco que el proceso de escritura ha sido bastante caótico. Empecé en 2013 como escritora de brújula, escribiendo sin un plan predefinido, a pesar de que cuando abordo un relato suelo ser escritora de mapa, de las que tienes todo cuidadosamente medido y estructurado antes de ponerte a escribir. En este caso fui escribiendo de forma más improvisada, pero llegó un momento en el que me encontré con un montón de páginas, y me decidí a darles unidad y publicar. La experiencia ha sido buena, pero para el próximo proyecto escribiré con mapa, no con brújula.

-Usted se dedica desde hace años al periodismo, desde diferentes medios de distintas naturalezas... ¿eso determina su forma de escribir?

-La verdad es que, aunque son muy diferentes, los dos registros de escritura me son muy naturales, y de hecho siempre he pensado que me hice periodista porque me gustaba escribir desde muy pequeña. Pero no me cuesta cambiar el chip, no me cuesta cambiar mi forma de pensar en términos de realidad periodística o ficción literaria. Es más, me gusta mucho compatibilizar y cultivar los dos registros en mi vida. Si tuviera el uno sin el otro no me encontraría completa. 

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