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El dibujo como primera y principal seña de identidad para los artistas del futuro El dibujo como primera y principal seña de identidad para los artistas del futuro
Artistas y asistentes a la inauguración de la exposición de dibujo observan algunas de las obras expuestas

El dibujo como primera y principal seña de identidad para los artistas del futuro

La sala del Vicerrectorado de Teruel acoge una colectiva con obra de 58 alumnos de Bellas Artes

La sala de exposiciones del edificio de Vicerrectorado del campus de Teruel de la Universidad de Zaragoza acogerá, hasta este viernes por la tarde, la exposición Dibujo y personalidad. Reconocerse en el lenguaje expresivo, una colectiva en la que participan los 58 alumnos de Dibujo II, asignatura impartida por Carlos Foradada en 2º del grado de Bellas Artes.

La muestra recoge entre tres y cinco dibujos de cada alumno, entre retratos, autorretratos o apuntes de modelos vivos desnudos, con los que suele trabajarse en los talleres de dibujo de la facultad. Las obras están trabajadas con técnicas secas (pastel sobre papel) y húmedas (acuarela y gouache sobre papel), y subrayan la parte más personal de la segunda parte del curso.

Como explica el profesor y comisario de la muestra, Carlos Foradada, durante el primer semestre del curso se hace un estudio analítico y científico de la anatomía humana, para que los estudiantes profundicen en el estudio de este campo a nivel objetivo. “Pero en el segundo trimestre llega la parte realmente, porque se orienta su trabajo para que encuentren su lenguaje propio. Más allá de que consigan más o menos calidad en una representación, digamos académica, del cuerpo humano, se trata de que desarrollen una forma de dibujar propia, un lenguaje que les defina”.

Los dibujos que se exponen hasta el viernes en el Vicerrectorado responden a ese segundo concepto de aprendizaje, tremendamente relevante según Foradada. “Crear un lenguaje propio en el dibujo equivale a ir moldeando su propia personalidad. A través de tu línea, tu mancha y tu gesto acabas reconociéndote en tu dibujo, así que tú construyes tu dibujo, pero luego él te va construyendo a ti”.

Foto de grupo con algunos de los autores de la colectiva que puede verse en la sala del Vicerrectorado, con Carlos Foradada (centro), profesor de Dibujo II

En la exposición que reúne los trabajos más evolucionados de los alumnos, y en cualquier otra exposición, “a los artistas no se les va a pedir una representación realista, porque para eso ya tenemos los estándares y la cámara fotográfica. A un artista se le pide que realice un retrato personal que sepa reflejar el componente psicológico del retratado.

Ese lenguaje personal que busca la asignatura y que refleja la exposición no se refiere solo al estilo en el dibujo, sino también en la paleta de colores utilizada. “Más allá de la paletas de colores que nos proporcionan las marcas comerciales, cada artista tiene que ir creando la suya propia, mezclando esos pigmentos. Del millón de verdes que hay o que puedes crear, cada uno debe dar con aquel que le permite expresarse tal y como busca”.

No es trabajo fácil, ya que “sacar lo más personal en el dibujo es muy costoso y requiere mucho trabajo por parte del estudiante. Cambiar del registro analítico o científico, que se limita a imitar lo que se ve al natural, al registro personal, en un salto cualitativo y muy importante en la formación de un artista”, asegura Foradada. “Y hay que tener en cuenta que las competencias de dibujo en Bellas Artes son esenciales porque todo proyecto comienza dibujando una idea”.

En ese sentido Carlos Foradada se muestra muy satisfecho con los resultados obtenidos a lo largo del curso que se pueden ver en las paredes de la sala del Vicerrectorado. “Por eso nos decidimos a organizar la exposición colectiva, porque se merecen que su trabajo se de a conocer y porque además creo que la interacción con el público y el medio es indispensable para los estudiantes de Bellas Artes”.

Así, el profesor asegura que “habiendo dibujos de mayor o menor talento”, el nivel general de la muestra es muy satisfactorio, y en cada uno de ellos se adivina un talante y una sensibilidad artística que, de forma más evolucionada o más embrionaria, apunta a un desarrollo como artista.

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