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Flechas que ayudan a aprender cómo fue la evolución humana en la Prehistoria Flechas que ayudan a aprender cómo fue la evolución humana en la Prehistoria
Los alumnos de primero de ESO del colegio Las Viñas de Teruel terminaron el curso con un circuito de la Prehistoria, en la imagen los rituales previos a las cacerías

Flechas que ayudan a aprender cómo fue la evolución humana en la Prehistoria

El profesor del colegio Las Viñas Jesús Añón utiliza la recreación como herramienta didáctica

Confeccionar una flecha con hueso o piedra y las herramientas propias de los primeros cazadores y recolectores puede convertirse en el punto de partida para que los alumnos de primero de Educación Secundaria se puedan apasionar por la Historia. Esta es la filosofía de trabajo en el aula del profesor de Geografía e Historia del colegio Las Viñas de Teruel, Jesús Añón, que utiliza la recreación histórica como herramienta didáctica con sus estudiantes y que, recientemente, dio a conocer una de estas propuestas en el tercer Congreso Internacional Ciudad del Compromiso, que se celebró en la localidad zaragozana de Caspe a mediados de octubre con la participación de expertos españoles, italianos e ingleses.

Una alumna de Las Viñas utilizó la flecha que ella misma había construido

“Me gusta aplicar la recreación como método didáctico porque motiva y engancha a los alumnos. Cada año hago una cosa distinta. A los chavales, veo que les llama la atención salir de la clase magistral. A mí me gusta explicar procesos, medios, herramientas... pero aplicándolos directamente”, comentó Jesús Añón.

La última propuesta se realizó el curso pasado y se centró en la Prehistoria. El primer reto para los alumnos fue fabricar una flecha. La punta tenía que ser de hueso o de piedra y tenían que utilizar técnicas manuales, como hiciera el hombre prehistórico, el cazador-recolector. “Para que vieran la dificultad que eso entrañaba”, indicó el profesor.

Circuito de la Prehistoria

Tras esta tarea, se organizó en primavera un circuito de la Prehistoria en los espacios exteriores del centro educativo, en el que se realizaban diferentes tareas para conocer un poco mejor esta etapa histórica.

Representación de una escena de caza de la Prehistoria

En coordinación con el profesor de Educación Física, los estudiantes tuvieron la oportunidad de comprobar cómo funcionaban las flechas que ellos mismos habían elaborado. Con un arco tenían que tirar a una diana que en esta ocasión representaba siluetas de animales.

También utilizaron jabalinas, que fueron lanzadas con la ayuda de un propulsor que se utilizaba en esta época. “Era un material muy habitual en la Prehistoria. Era una especie de bastón con el que se aprovechaba la fuerza para lanzar mucho más lejos. Esta actividad les permitía desarrollar su proceso de investigación y extraer sus conclusiones. Hacían sus lanzamientos con el propulsor y sin el propulsor y medían cuántos metros alcanzaban de cada una de las maneras y se daban cuenta de que sería más fácil cazar de esta manera”, detalló Añón.

Uno de los alumnos utiliza un molino manual para triturar el trigo

En el circuito había otra actividad para intentar hacer fuego con el método de la fricción, frotando unos palos. No llegaron a conseguirlo pero sí vieron que se calentaban los palos.

Neolítico, nuevos recursos

Además, se trabajó sobre el Neolítico, cuando el hombre pasaba de cazador-recolector a ser sedentario. Una de las propuestas fue hacer harina. El profesor llevó diferentes tipos de cereales como trigo y centeno e hicieron un molino manual, con una piedra plana y otra redonda con la que intentaron moler para conseguir harina. Apuntaron los resultados y llegaron a la conclusión de que costaba más moler el trigo que el centeno.

Luego hicieron cerámica, barro moldeado, ya que, cuando el ser humano se hace sedentario necesita almacenar ese excedente de producción y es cuando aparecen los primeros recipientes cerámicos.

Las pieles ayudaban a meterse en el papel de hombres prehistóricos

“Lo que hago es sobre todo mucho trabajo de campo fuera del aula porque a ellos esto les motiva. Están sobresaturados de información, de estímulos, de pantallas, móvil, ordenador... Es muy cómodo y muy fácil poner un vídeo de estos procesos y hay producciones muy buenas, pero si haces otra cosa despiertas su interés”, defendió el docente del colegio Las Viñas.

“No es nada nuevo. A fin de cuentas es volver a lo antiguo, volver a la calle, al aire libre, a la naturaleza. Sobre todo, explicando procesos de este tipo en los que el ser humano estaba plenamente en contacto con la naturaleza. Creo que a ellos les gusta, les llama la atención y observé una motivación por la asignatura, por el temario que están dando al ver que ellos formaban parte de eso”, aseguró Jesús Añón.

Los alumnos, lanzando la jabalina

“Lo que les digo es que, si nosotros estamos aquí, es porque nuestros antepasados sobrevivieron en este entorno. Estas cosas que estáis aprendiendo os permiten ver lo que cuesta hacer”, añadió.

Para este profesor la implicación de las familias también es importante en este proceso de aprendizaje.

Para este curso, Jesús Añón ya está ideando nuevas propuestas, en esta ocasión se centrarán en los romanos y los pueblos íberos.

Las flechas elaboradas por los alumnos del colegio Las Viñas el curso pasado

El congreso internacional de Caspe fue un excelente foro para dar a conocer esta experiencia y el docente turolense recibió muchas felicitaciones. En la reunión se comentó que debería haber más implicación de otros profesores para utilizar estos métodos.

“Tú tienes el temario, que es lo que marca la ley, pero nadie te dice cómo enseñarlo y sí que veo en la recreación histórica una herramienta muy buena para enseñar todo este tipo de procesos”, insistió Jesús Añón.

Este profesor turolense forma parte de varias asociaciones de recreación medieval y participa en diferentes eventos tanto en España como en otros países como Francia.

El impulsor que se utilizaba para lanzar las jabalinas con más fuerza

En cuanto al efecto que las celebraciones medievales que en los últimos años han cobrado protagonismo en la provincia para despertar el interés por la Historia, Jesús Añón afirmó que sí que facilita pero puntualizó que “una fiesta medieval no es una lección de historia”, pero sí que puede lograr llamar la atención “para que luego tú por tu cuenta te acerques a saber más” y añadió que es igual que cuando se lee una novela histórica que se sabe que tiene licencias literarias y no es leer un libro de Historia, pero sí una llamada de atención para investigar más.

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