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Paula Labordeta y Gaizka Urresti guionistas del documental ‘Labordeta, un hombre sin más’: “Cuando Labordeta llegó a Teruel comenzó a conocer Aragón de verdad, fue muy importante en su vida” Paula Labordeta y Gaizka Urresti guionistas del documental ‘Labordeta, un hombre sin más’: “Cuando Labordeta llegó a Teruel comenzó a conocer Aragón de verdad, fue muy importante en su vida”

Paula Labordeta y Gaizka Urresti guionistas del documental ‘Labordeta, un hombre sin más’: “Cuando Labordeta llegó a Teruel comenzó a conocer Aragón de verdad, fue muy importante en su vida”

“Hay más documentales, pero esta es ‘La Película’ con mayúsculas por ambición de presupuesto y tiempo”
El Cine Maravillas de Teruel se llenó de público este viernes para ver el estreno en la capital de Labordeta, un hombre sin más, el documental firmado por Gaizka Urresti y Paula Labordeta -con guion de ellos dos y de Ángela Labordeta y Miguel Mena- que acerca la figura más íntima y desconocida del cantautor. Se trata de una película indispensable y global para conocer la talla del aragonés en todas sus facetas; la de músico, poética, político y ser humano.

-La crítica está tratando muy bien a 'Labordeta, un hombre sin más'...

-Paula Labordeta: La verdad es que hemos leído muy poco, Elvira Lindo escribió una crítica muy bonita, Ignacio Martínez de Pisón... sabemos que es positiva por lo que nos cuenta la gente, pero hemos leído pocas críticas.

-¿Y en cuanto a público y taquilla?

-Gaizka Urresti: Pues mira, te voy a dar algunas cifras... De las películas que están en cines en España estamos la número 21 en el fin de semana del estreno. Y desde luego es el único documental que está en el top-25. Estamos los primeros en el Cine Palafox de Zaragoza, y en total la han visto 8.000 personas, y eso teniendo en cuenta que muchos cines en España solo ofrecen una proyección. Pero aún así es la más vista en los Cines Casablanca de Valladolid, en Boliche de Barcelona, en el Golem de Madrid y Pamplona... y entre las tres primeras de muchos otros sitios, y compitiendo contra películas de ficción, con Tadeo Jones, con Modelo 77 y con películas con enorme promoción.

P. L.: Es sorprendente lo que invierten algunas películas en promoción, en Madrid todo eran carteles de Modelo 77 y La vida padre con Karra Elejalde... y nosotros, los dos pobres desgraciados, yendo por toda España presentando la película (risas). Pero estamos muy contentos, ha sido muy ilusionante porque hemos llenado en todas partes y hemos recibido mucho cariño.

-José Antonio Labordeta era muy conocido en toda España, pero no sé si hace falta ser un poco aragonés para entenderle completamente...

-P. L.: En absoluto. Cuando la gente vea el documental verá el Labordeta más conocido, pero también se encontrará con una historia de España, de una persona que es un luchador. Él luchó desde Aragón pero puedes encontrar gente como él en toda España o en todo el mundo. Y es una historia familiar, de pérdida, una historia de amor hacia un marido, hacia un padre, y desde cualquier lugar del mundo todo el mundo se sentirá reflejado en algún momento en el documental. Y es lo que nos está llegando desde Málaga, desde Alcalá de Henares...

-G. U.: En Bilbao me han comentado que la gente aplaude al final de la proyección. En un pase ordinario, no cuando estás tú allí, que quizá es más normal. Desde Aragón, con un equipo aragonés, estamos demostrando que Aragón tiene que luchar en las primeras ligas.

-El documental pretende que descubramos a José Antonio los que solo conocíamos a Labordeta... ¿eran personas muy diferentes?

-P. L.: Realmente no. Lo que pasa es que se guardaba muchas cosas en el interior. La poesía de Labordeta no tiene nada que ver con sus canciones de lucha, o el Labordeta de Un país en la mochila no tiene nada que ver con el político, aunque es el mismo porque sus luchas son las mismas, él nunca se mueve de su objetivo ni cambia de camisa, pero es cierto que poéticamente es mucho más tierno que en Canto a la libertad, por ejemplo, que son cantos guerreros. Lo que enseñamos en esta película es a confluir todos esos Labordeta que son bien conocidos y añadir la vertiente personal que, como es normal, menos se conocía. Era una persona mucho más frágil de lo que se piensa, y lo enseñamos desde nuestro corazón, para que se conozca globalmente y no falte ya ningún punto de vista.

-En la creación de 'Labordeta, un hombre sin más', ha sido importantísimo el hallazgo de ese diario personal de José Antonio, inédito hasta ahora... ¿En qué circunstancias se encontró?

-P. L.: José Antonio empieza a escribir ese diario cuando hace las oposiciones que le traerán a Teruel, en 1964, recién casado con mi madre. Luego se va de aquí en 1970, y sigue escribiéndolo hasta 1978. Buena parte de ese diario se escribió en Teruel y ha sido un tesoro encontrarlo. En la Fundación Labordeta tenemos muchísimo archivo, y para este documental mi madre empezó a documentarse y releer poesías y novelas, revisar el archivo inédito a ver lo que encontraba. Y de repente en una caja, donde tenía guardadas libretas donde ponía los sitios en los que actuaba, apareció un cuaderno escolar, donde pone Diario, 64-78. Mi madre lo lee en la soledad de su casa, luego nos lo enseña a mis hermanas y a mí, y como habíamos decidido que en esta película no nos íbamos a guardar nada, como dice mi madre, no nos íbamos a hacer trampas a nosotras mismas, decidimos que lo sacábamos en la película. Tampoco hay ninguna sombre en el diario, son simplemente pensamientos que mi padre tenía, sentimientos que más o menos se podían intuir. Pero lo bonito de esto es que mi madre te lo puede contar, ella te puede decir que Labordeta dudaba si dedicarse a la música o a la poesía, pero en este diario te lo está diciendo el propio José Antonio. Esa es la joya.

-Evidentemente, no descubría nada que no conociérais vosotras, ¿no?

-P. L.: Bueno... descubrimos que  Labordeta a veces se escondía. A mí madre le sorprendió ese diario, no sabía que lo escribía y no conocía algunas crisis que mi padre vivió. Mi padre escribió que se sentía solo, y mi madre se sorprendió porque estaba muy rodeado de amigos y de familia... pero lo que yo creo es que no se sentía solo de gente, sino solo ante un país que no le respondía en esa lucha por la democracia. Creo que esa era la soledad que encontró.

-La llegada del documental a Teruel coincide casi en el tiempo con un Encuentro de ex alumnos del Colegio Menor San Pablo, donde se homenajeó a Florencio Navarrete, fundador del centro, y donde el nombre de Labordeta estuvo muy presente... ¿Hasta qué punto Teruel determinó a Labordeta?

-P. L.: Teruel es muy importante en su vida. Mi padre llegó siendo más intelectual, más poeta, y aquí descubre una generación, sobre todo entre los profesores, en la que hay una lucha política importante, y se da de bruces con un territorio que es Aragón. Y que él no conocía demasiado. Conocía Zaragoza, los Pirineos, pero hasta que no conoce a fondo Teruel no empieza a entender bien el territorio aragonés. Aquí se da cuenta que hace falta luchar, y donde empiezan las dudas entre la poesía y la canción, porque descubre que a través de la canción es capaz de llegar más lejos y a más gente. Aquí hace su primer disco, Andros, y que es tan arraigado a la tierra que tiene Los leñeros, Los masoveros o Las arcillas, que él veía desde su despacho. Y esa generación que conoce aquí es importantísima porque más adelante continuará con ellos la lucha hasta el final, ya en Zaragoza. Allí el mundo se le abre, pero el germen de donde sale Labordeta es Teruel. La propia concepción de Andalán surge aquí, aunque donde consiguen el consentimiento del Gobernador Civil para publicarla es en Zaragoza.

-Se ha llegado a decir que el embrión de la Nueva Canción Aragonesa está aquí...

-G. U.: Eso ya no sé... se habla de ese gran concierto en el Principal de Zaragoza como la gran puesta de largo de la canción aragonesa. En Teruel estaba Carbonell o Tomás Bosque, pero en Zaragoza tuvo más fuerza porque en los 70, tanto a nivel político como cultural, tuvo mucho movimiento y fuerza. Y eso cristalizó allí.

-¿Como ha sido hacer el guion a cuatro pares de manos, entre Ángela Labordeta, Miguel Mena y vosotros dos?

-G. U.: Bien, porque cada uno ha llegado en un momento. No es que escribamos los cuatro a la vez, sino que cada cual lo aborda en un momento dado. Y al sentarte en la mesa de montaje el documental tiene vida propia y te lleva por dónde quiere. Aunque tú sepas a dónde quieres llegar, el camino te lo van dando las imágenes nuevas que aparecen, las entrevistas que realizas... El guion en un documental no es como en una ficción, no es una pauta que tienes que rodar tal cual está, sino que es una cosa abierta que tienes que escribirla al principio para acceder a financiación. En rodaje surgen cosas que no podían estar previstas, y en montaje de repente completamente, no en su sentido sino en la forma de contarlo.

-¿El documental es exhaustivo? ¿O queda Labordeta como para otro documental?

-G. U.: Ojalá Labordeta no se agote con esta película, y dentro de 15 años alguien tenga cosas nuevas que contar sobre él. Personajes como Labordeta, Buñuel o Segundo de Chomón, de quien hice un documental hace unos años, evolucionan en sus visiones. Labordeta no es de la familia Labordeta, sino de todo el mundo. Lo que pasa es que hemos sido muy exhaustivos y hemos dejado un nivel que no será fácil de superar para el próximo. Tanto a la hora de dar testimonios de su familia, que no está en otros documentales, como de hacer un trabajo de investigación audiovisual que hace muy difícil que sigan saliendo cosas nuevas. No digo que no ocurra, pero será muy difícil porque hemos buscado por todos los sitios.

-P. L.: Y además damos una visión muy diferente a lo que había. De Labordeta hay más documentales, pero creo que esta es La Película, con mayúscula. Por ambición de presupuesto, tiempo y forma de realizarlo.

-G.U.: Por supuesto también hemos mirado materiales anteriores, como entrevistas en televisión, un documental sueco de 1977 sobre la canción protesta en España, donde se le ve actuando en Zaidín, o somos muy deudores de ese documental que firmaron José Miguel Iranzo y Joaquín Carbonell, que dejaron un legado precioso, y una entrevista troncal en 2007 fantástica, muy bien grabada, con la fotografía de José Carlos Ruiz, que también es nuestro director de fotografía. Ese documental es estupendo porque la entrevista, con tres cámaras, es fantástica.

-P.L.: Además él todavía estaba bien. Acababa de dejar en congreso y aún no se sentía muy enfermo, así que es una entrevista muy global, sin lagunas.

-Otro de los tesoros encontrados es ese archivo familiar audiovisual en Super8...

-P.L: Ni siquiera sabíamos que existía. Mirando fotos cuando estaban en Mallorca de viaje de novios, mi padre aparecía con un tomavistas colgado al hombro. Y Gaizka me decía que en algún sitio tenía que estar el tomavistas y sus cintas. Pero nosotros no teníamos ni idea de dónde podía estar eso. Y al final, con la película ya terminada, un día en casa de mi madre rebuscando un armario, que lo había abierto mil veces, en el fondo de un altillo me aparece una caja con el tomavistas y una caja llena de rollos de película. Mi madre vive muy cerca de la productora de Gaizka, e iba temblando por la calle cuando le llevaba esos rollos. La película estaba ya a punto de mezclarse y etalonar, pero llegamos a tiempo para incluirlo.

-G.U.: -Yo había pedido al Instituto de Estudios Turolense y diversas fuentes imágenes en movimiento del Teruel de los 60, y no había absolutamente nada. El centro territorial de la TVE aragonesa es de mediados de los 90, así que no hay memoria audiovisual de esa época. Había un Super8 muy mal grabado de una carretera, y poco más. Pero en esas cintas que grabó Labordeta se encuentra el único archivo audiovisual de Teruel de la segunda mitad de los 60. No sale él, porque esas imágenes las graba él, pero se reconoce todo Teruel. Y esas imágenes las combinamos con otros materiales, grabaciones de Pedro Aguaviva, o los Sánchez Millán, Alejo Lorén... la verdad es que hemos aglutinado mucho material que estaba por ahí disperso, que se sabía que existía, pero esta muy diseminado.

-¿En esas imágenes se veía a Sanchis Sinisterra, Carbonell o Fernández Clemente?

-P. L.: No. Sale mi madre, en el Torico. Pero sobre todo salen imágenes de los edificios, que le encantaba grabarlos. Y escenas familiares en la playa, que no salen en la película porque no eran necesarias, imágenes de su boda, de Miguel Labordeta, el viaje de novios a Mallorca, la oposición en Madrid, y una última imagen maravillosa que es mi padre andando a cámara, que es la última del documental. No son muchos minutos en total, pero creo que tienen un valor tremendo.

 

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