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Ruido publica ‘Tinnitus’, un viaje creativo a través del punk progresivo y experimental Ruido publica ‘Tinnitus’, un viaje creativo a través del punk progresivo y experimental
Mirian Magallón, Toño Camacho, Tomás Tello y Alberto Alegre (de izda. a dcha.) forman la banda andorrana Ruido. Roberto Morote

Ruido publica ‘Tinnitus’, un viaje creativo a través del punk progresivo y experimental

La banda andorrana navega contracorriente con un LP conceptual, atípico y sorprendente

El embrión de lo que hoy es la banda andorrana de punk rock Ruido nació hace diez años, con el nombre de A Gargalé. En 2015 ganaron el concurso Reivindicarte gracias a su canción Revolución en la granja, y desde entonces las covers comenzaron a dar paso a los temas propios. Desde el 27 de mayo está disponible en las plataformas digitales y también en formato físico Tinnitus, el primer disco del proyecto formado, actualmente, por los andorranos Alberto Alegre (voz y guitarra), Toño Camacho (bajo), Tomás Tello (batería) y Mirian Magallón (guitarra), esta última de La Mata de los Olmos.

Tinnitus es un disco de compleja clasificación, que, quizá sin una propuesta en firme en ese sentido, reinventa el punk alejándose de los estándares clásicos ramonianos para sumergirse en territorios experimentales, muy experimentales, con algunos temas que perfectamente podrían etiquetarse como punk progresivo, si es que existe tal cosa. Reúne géneros que van del punk-rock hasta el ska, pasando por la mismísima jota. Se trata de un trabajo conceptual en el que los andorranos, que han grabado el disco a golpe de calcetín, “como se hacía en los años 80”, según ellos mismos reconocen, se han permitido el lujo de experimentar tanto como han querido. Experimentar con las armonías, con los cambios modales, con las rítmicas y con casi cualquier cosa que se pone a tiro cuando la banda es la única responsable de lo que se puede escuchar. Se trata de un disco que merece una escucha reposada, muy diferente a la experiencia en directo, para descifrarlo, comprenderlo y encontrar todos los huevos de pascua que esconde en su interior.

Portada de ‘Tinnitus’, primer trabajo discográfico de Ruido

Ruido grabó y produjo Tinnitus por su cuenta, del modo más artesanal que es posible hoy en día, aprendiendo sobre la marcha, en su propio local y con ayuda del equipo prestado por Piti Sonido e Iluminación, de Crivillén. ¿Elección propia? Sí y no. Alberto Alegre, guitarra, voz y miembro más veterano de Ruido explica que su música “tiene un problema, y al mismo tiempo una bendición, que nos impulsó a grabar el disco por nuestra cuenta”. Según el músico, “nuestras canciones no tienen un tempo fijo y definido... estamos acostumbrados a ensayarlas mil veces, unas veces más rápido que otras, en función de las circunstancias, y nos gusta alternar partes más rápidas que otras más lentas en la misma canción. El resultado es que si hubiéramos intentado grabar las canciones en un estudio, con claqueta” -un metrónomo de fondo que marca el ritmo para que el técnico de sonido monte todas las pistas perfectamente sincronizadas-, “hubiera sido un completo desastre. Las canciones con claqueta nos parecían un rollo monótono, y enfangar a un técnico de sonido haciendo claquetas personalizadas para cada músico hubiera sido un trabajo de locos... así que decidimos enfangarnos nosotros mismos, y aprovechar la ocasión para experimentar y hacer todo lo que nos diera la gana”.

La ventaja de hacerlo así es que el músico controla hasta el último cromosoma de la genética de su criatura -para bien o para mal-, y la desventaja “que tienes que estar absolutamente pendiente de todo, es un trabajo abrumador y cuando está hecho siempre hay cosas que te hubiera gustado afinar más”.

Entre ellas Alberto Alegre destaca que en las plataformas digitales de música hay canciones que no suenan como en el disco físico. “Estas plataformas tienen sus propios formatos de compresión para los archivos, y podríamos haber hecho cosas para que se escucharan mejor en esas plataformas. Pero hemos aprendido sobre la marcha”. Según el músico, “al final son matices sin demasiado importancia para cualquiera, pero hemos puesto tanto mimo durante los casi cinco años que llevamos con el disco en mente que fastidia que no suene exactamente cómo lo has pensado. Te has pasado jornadas hasta las 6 de la mañana cambiando una línea de bajo para que sea perfecta, y después igual no la escucha ni Dios, pero nos gusta buscar esa perfección”.

Uno de los diseños del libreto interior del disco fisico. Mirian Magallón

Esa es una razón más para comprar el formato físico del disco, en cuya maquetación también han invertido enorme esfuerzo. La guitarrista Mirian Magallón se ha encargado del diseño gráfico, “creando un universo de colores y dibujos para cada canción, con muchos detalles y simbolismos”, explica Alegre. “Es un valor añadido para el CD físico, que ya está en desuso. Pero quien lo compre no solo será para apoyar el grupo, algo que se agradece mucho, sino que comprará un lote de dibujos originales con mucha miga”.

Ruido ha editado 400 copias del CD, que se pueden adquirir en establecimientos andorranos como Pigalle, Kebab, Reino del Revés, Manantial o Key, en Pub Camel (Alcañiz), Belén Chuches (El Mas de las Matas), Antígona (Zaragoza), Obús (Alcorisa) o Peluquería Elena (La Mata de los Olmos).

Un disco conceptual

Y puestos a ir contracorriente, Ruido ha concebido Tinnitus como un disco conceptual, en un momento en el que, tras la eclosión de las plataformas digitales, la música ya no se escucha por discos sino por canciones sueltas. “Insisto en que queríamos hacer las cosas como nos diera la gana. Llevamos tiempo tocando pero este era nuestro primer disco, así que podíamos arriesgar todo lo que quisieramos... Sería ridículo querer ser comerciales, aunque siempre te atas a algún convencionalismo, porque entrar en algún género en concreto significa querer agradar a un tipo de público concreto. Pero aún así en el disco hemos metido cosas raras... muy raras”.

Esa naturaleza conceptual del disco se plasma en un recorrido circular -el primer tema, Ruido, comienza igual que termina el último, Silencio, con un sonido percutivo de cuerdas de guitarra eléctrica, que recuerdan poderosamente al yunque que golpea el tipo de la portada del disco-, o en el orden y las letras de las propias canciones. “Las primeras canciones se componían como temas sueltos, pero desde que tuvimos tres o cuatro empezamos a verlas formando parte de un todo, de un disco en la que los capítulos van más o menos unidos”. Además Tinnitus consta de dos partes bien diferenciadas; “hacia fuera, con canciones que tienen más que ver con reivindicaciones sociales, y hacia dentro, más dirigida a los sentimientos y a lo subjetivo”.

Muchas de las pequeñas claves personales que encierra Tinnitus se autoexplican después de varias escuchas, y encuentran su reflejo en el diseño gráfico del libreto. “Hemos querido esconder muchos detalles, algunos más evidentes y otros que dan para interpretaciones muy personales. Pero entendemos que la poesía es eso, plantear enigmas y que quien lo escuche tenga que esforzarse por descubrir las respuestas. Que se sienta partícipe. Las letras y las cosas muy mascadas no nos gustan”.

Ruido comenzó como A Gargalé hace diez años, y por fin ve la luz el primer disco de la formación. Óscar Carrillo

Otra característica de Tinnitus, además de su carácter experimental, es lo heterogéneo de las referencias musicales que lo han inspirado. Sobre un fondo de punk-rock hay una amalgama de sonidos producto de las diferentes sensibilidades de cada músico. “El bajista es heavy y un loco de la pura técnica, yo soy más raro, más experimental, a Mirian le encanta el punk más clásico y a Tomás le gusta Muse y los sonidos especiales”, explica Alegre. Así las cosas, y con excepciones como Escándalo, Está fatal o Sembrando el caos, que quizá sean canciones más al uso, con su estructura, su rítmica, su estrofa-estribillo-estrofa-estribillo-puente-estribillo, el resto se salen de los cánones de forma más o menos innovadora, cambiando de género o de rítmica a mitad de canción sin ningún tipo de complejo. “Pero cuidado, que no hemos querido ser raros a posta, porque ya está todo inventado y nosotros no dejamos de ser una formación muy clásica de rock... solo nos hemos dejado llevar y nos ha salido así”, afirma Alberto Alegre.

Algunos temas están grabados con varias pistas superpuestas de guitarra, hasta cinco líneas de bajo en otro... y en Está fatal se escucha una de las frases míticas de Amanece que no es poco, que por estas latitudes viene al pelo. Aquella en la que Elena (Pastora Vega) le dice a Roberto (Paco Hernández) “¡Pero qué buen maestro es usted, don Roberto!”, a lo que este le responde: “Rural. Rural nada más, Elena”.

Esto complica relativamente defender el disco en directo, si lo que pretendes es llevarlo tal cual al escenario. “Pero nosotros pensamos que son dos experiencias diferentes, acudir a un concierto en vivo que escuchar un disco tranquilamente en tu casa”, afirma Alegre. “Las canciones que se escuchan en Tinnitus las llevamos tocando en directo muchos años, y las hemos hecho más complejas para que escuchar el CD fuera una experiencia diferente”.

Por otro lado, en los directos Ruido sigue alternando temas propios con versiones de rock y punk español; Extremoduro, Azero, La Polla Records, Gatillazo o Aquellas cosas que solíamos hacer, de Benito Kamelas, que prácticamente han hecho suya. “Hemos complicado mucho nuestras canciones, y aunque estamos acostumbrados porque las tenemos muy aprendidas, cuando tocamos una versión nos da la impresión de estar descansando”, bromea el cantante y guitarrista, que si algún género no trabaja es el inglés. “No sé cantar en inglés, y me parece un poco impostado, artificial... Es como si quisieras decir algo sin saber muy bien lo que estás diciendo”.

Y eso es algo que no se concibe en Ruido. Al final Tinnitus -que por cierto, para quien no lo sepa es otra denominación de acúfeno, ese zumbido o latido que se escucha en el oído, de forma molesta y persistente, en ausencia de una fuente externa de sonido- es un disco “que no entrá facilmente, lo admito, pero que si le das una oportunidad acabará gustándote”, según Alberto Alegre, pero que ha sido un cheque en blanco que Ruido ha sabido rentabilizar. “Estamos orgullosos de él, pensamos que hemos hecho algo rico, diferentes, con cantidad de detalles personales de cada uno de nosotros, que no es una ristra de canciones una detrás de otra y ya está. Creo que le gustará a cualquiera que aprecie la libertad y la creatividad”.

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